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Yararás cumplen una función en el ambiente

Aparecen más en esta época. Especialistas explican que son las encargadas de controlar roedores

Yararás cumplen una función en el ambiente

Juan pablo Torres salió a cortar el pasto en los alrededores de su casa, en la zona rural de Feliciano. Advertido por el revoloteo de las gallinas que estaban en el patio, se dio cuenta de la presencia de una yarará de casi un metro de largo. Interesado por la ecología y conocedor de la valiosa función que tienen estos ofidios en el ambiente, le sacó una foto y la dejó que huyera.“Debe tener varios años. Como sopla viento norte es común que aparezcan. Desde hace algunos años también aparece en esta zona una yarará que no es autóctona, sino que viene del norte, que es más amarillenta”, comentó a UNO. La presencia de estas víboras suele generar temor y muchos optan por eliminarlas si las encuentran, debido a que son venenosas. Sin embargo, los ataques a las personas solo ocurren cuando la yarará se siente amenazada o acorralada. Griselda Urich, coordinadora del área de Educación en el parque Escolar Rural Enrique Berduc, explicó a UNO: “No hay que matarlas, ya que cumplen una función muy importante en el ambiente, que es la de controlar la población de roedores. Si las eliminamos, los ratones y las ratas y otros se van a poder reproducir en mayor medida y va a haber una superpoblación”. Acerca de cómo hay que proceder cuando alguien se topa con una de ellas, sostuvo: “Cuando uno se encuentra con una yarará hay que tratar de no acercarse y correrse del lugar, ya que no suelen atacar porque sí”. Si se encuentra a una víbora dentro de una reserva natural, hay que avisar a los guardafaunas del lugar para que se encarguen de ahuyentarlas con las precauciones correspondientes. “Si la vemos en un camino abierto es mas fácil esquivarla. El problema es cuando no vemos dónde pisamos, o cuando los chicos ven que hay algo adentro del tronco de un árbol y revuelven con un palo o intentan meter la mano en ese hueco, que puede ser el refugio de una yarará”, dijo Urich. En casos en que la persona se tiene que desplazar por un pastizal, debe hacerlo con botas de goma y extremar los cuidados. “Si alguien sufre la mordedura de un ejemplar, hay que tranquilizarlo y trasladarlo al centro de salud más cercano. No hay que hacerle un torniquete y chuparle la zona tratando de extraer el veneno, como se suele decir, porque esto desfigura la herida y es importante que el médico pueda ver cómo es la herida para indicar el tratamiento”, señaló. Por último, recordó que se las ve más en primavera y verano, o cuando hay viento norte, porque “son animales que no pueden autorregular la temperatura de su cuerpo y necesitan salir al sol para hacer la digestión; por eso con el calor suelen desplazarse y estar más activas. Además, empieza la época en que se reproducen y por eso se las encuentra más a menudo que en el invierno”.

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