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Y si Recordamos a un grande? Dr. René Favaloro

Y si Recordamos a un grande? Dr. René Favaloro

  • Hola bienvenidos a mi post! Ya que mi post anterior fue un terrible crap, hoy les quiero traer un poco de memoria de lo que fue uno de los grandes personajes que tuvimos en nuestro país. Un genio argentino y un gran ejemplo a seguir! El Doctor René Favaloro

Y si Recordamos a un grande? Dr. René Favaloro

Y si Recordamos a un grande? Dr. René Favaloro
Destacado médicoargentino, revolucionó el campo de la cirugía cardiovascular con susdescubrimientos que alcanzaron prestigio internacional. En el país pudoconcretar el inicio de la fundación que lleva su nombre para fomentar lainvestigación y la docencia. 



Favaloro nació en 1923, se graduó en 1949 yejerció 12 años como médico rural en la localidad de Jacinto Aráuz. En 1962 sefue a la Cleveland Clinic, donde ganó fama y prestigio mundiales. Entoncesdecidió regresar al país, en 1971, para crear, cuatro años más tarde, laFundación Favaloro, a la que imaginaba idéntica a la Cleveland estadounidense. 

La Fundación le permitió formar más de 400 médicosresidentes bajo su supervisión, atender más de 347.725 consultas, 273.276estudios no invasivos, 19.262 cateterismos, 5.894 cateterisrnos terapéuticos,470 trasplantes y 20.174 cirugías. 

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Recordar

Su trato con la Muerte:”Todos nos vamos a morir. No tengo miedo: me codeo con la muerte todos losdías. Mi madre murió a los 91 años, mi padre a los 86; pero eso no quiere decirnada. A pesar de venir de una familia profundamente católica, creo que ”Chau,bueno, se terminó para siempre”. Por eso cada día hay que tratar de hacer lomejor para uno, la familia y la sociedad. Lo que va a quedar es elrecuerdo”. 

Nacido en La Plata, el 12 de julio de 1923, hijode un carpintero y de una modista, René Favaloro vivió una infancia pobre en elbarrio El Mondongo, un barrio de inmigrantes. De su padre a través dela carpintería logró una sorprendente habilidad manual. 

En los potreros aprendió a amar el fútbol, y sehizo un hincha fanático de Gimnasia y Esgrima. Estudioso, fue un alumnoaplicado, que hizo de la autodisciplina una filosofía de vida. Finalmentedecidió inclinarse por la medicina. 

En 1949 se graduó como médico en la UniversidadNacional de La Plata. Para él, la medicina era un apostolado, tal como laconsideraban los maestros griegos. Desde que era estudiante había pensado enejercer su profesión en algún pueblo del interior. 

En 1950 se radicó en Jacinto Aráuz, un perdidopueblito de La Pampa. Se integró con los lugareños, lo que le permitió irdescubriendo las profundas necesidades sanitarias de su pueblo. Casado conMaría Antonia, su novia de la escuela secundaria, Favaloro pasó a ser en eserincón pampeano el médico de todos. 

Austero, vivió con su mujer en una vieja casa. Ensu libro Recuerdos de un médico rural, cuenta: ” En ella empezamos aorganizar eso que llamamos clínica y que, en verdad, era sólo un centroasistencial adecuado a las necesidades de la zona”. 

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Procer argentino

Dos años después de laradicación de Favaloro en La Pampa, llegó su hermano, también médico, y congrandes sacrificios armaron una sala de cirugía. Empecinados, trabajando más de12 horas por día, los dos hermanos pudieron por fin comprar un equipo de rayosX. Escribía, “Todo lo que ganábamos lo invertíamos para agrandar y mejorarla clínica. Jamás compramos una sola hectárea de campo en Jacinto Aráuz.” 

Pero su destino no era el de ser un buen médicorural, y decidió buscar otros horizontes y profundizar su especialización en lamedicina. Así, viajó a los Estados Unidos, a la Cleveland Clinic, paraacrecentar sus conocimientos en cardiología. Allí permaneció durante diez años,dedicándose a la investigación y a la práctica de modernas técnicas quirúrgicas. 

Llegaría así su gran y trascendental aporte a lacirugía cardiovascular: la técnica del bypass, es decir, la cirugía directa derevascularización miocárdica, una técnica que desarrolló él personalmente y queconsis­tía en salvar las obstrucciones en los vasos sanguíneos al construir unpuente entre dos venas o arterias. 

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Dedicacion
La primera operación lahizo con una técnica personal y distinta a las que se utilizaban en esemomento: reemplazó el trozo de arteria coronaria dañado por una porción de venasafena. 

En 1992, The New York Times lo consideró un”héroe mundial que cambió parte de la medicina moderna y revolucionó lamedicina cardíaca”. El diario estadounidense no exageraba: Favalororealizó 13.000 by-pass hasta sus 69 años, cuando decidió dedicarse íntegramentea la enseñanza. 

Su paso por la célebre Cleveland Clinic, sushallazgos científicos, le dieron un prestigio internacional que su modestiatrataba de atenuar. Es larga la lista de distinciones internacionales querecibió. Pero la que mas lo emociono fue cuando en 1980 la Universidad de TelAviv lo designó Doctor Honoris Causa. 

Las ofertas de clínicas de prestigiointernacional, que Favaloro recibía en forma permanente, no pudieron disuadirlode su regresó a la Argentina en julio de 1971. Regresó a la Argentina en 1971,con la determinación de poner a nuestro servicio su prestigio y meritos en arasde lograr que la medicina estuviera al servicio de la gente. Una vez en elpaís, su centro de operaciones fue el Sanatorio Güemes; posteriormente crearíala Fundación Favaloro. En el Sanatorio Güemes se hizo cargo del Departamento deDiagnóstico y Tratamiento de Enfermedades Toráxicas y Cardiovasculares. 

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Amor al progimo

Tenía por objetivo,además, fundar una escuela en esa especialidad, convocando a una pléyade demédicos que estuvieran en la cima de la técnica profesional en su tiempo.Favaloro era una figura querida y respetada por toda la sociedad, que lo veíaen televisión en programas periodísticos y de interés general difundiendoconocimientos básicos para la prevención y el tratamiento de enfermedades ydemostrando una preocupación sincera y profunda por los problemas sanitarios.Su nombre también aparecía ligado a gestos caritativos en favor de sectores muyhumildes de la población, actos que ocultaba con un pudor que no podíadisfrazar su esencial nobleza. 



Desde entonces su prestigio fue en aumento.Organizó la Fundación Favaloro, que ha realizado decenas de trasplantes decorazón en el país. Nunca tuvo pelos en la lengua, denunció la corrupción de ladirigencia política y propugnó una medicina social al servicio del hombre. Legustaba hablar sobre casi todos los temas, con palabras sencillas pero cargadasde crudeza lógica, que normalmente provocaban rechazo en los sectores de poder. 

Como Médico lógico y cabal, no dudó en dar aconocer nuevos conceptos, que no siempre caían bien en sus colegas, como el quetomar con moderación un poco de vino y unos tragos de whisky podrían prevenirla ateroesclerosis. 

La recurrente crisis económica argentina, lasfatigosas y al parecer imbatibles trabas de la burocracia y la desidia estatal,angustiaron a Favaloro y le hicieron temer por el futuro de su Fundación. Ante tanto abatimiento decidió quitarse la vida. El hecho trágico e inesperadoprodujo una gran consternación popular. A Favaloro se lo admiraba por supericia como uno de los mejores cardiocirujanos del mundo, pero más aún, se loquería por su humanidad que desbordaba más allá de la compleja y sofisticadaprofesión. 

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Doctor
 

Reconocimientos y distinciones 



-Favaloro fue miembro activo de 26 sociedades,correspondiente de 4, y honorario de 43.

-Recibió innumerables distinciones internacionales entre las que se destacan: el Premio John Scott 1979, otorgadopor la ciudad de Filadelfia, EE.UU; la creación de la Cátedra de CirugíaCardiovascular “Dr René G. Favaloro” (Universidad de Tel Aviv,Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz(Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987);The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la GairdnerFoundation (Toronto, Canadá, 1987); el Premio René Leriche 1989, otorgado porla Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por elColegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999). 

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Bypass


  • Las ultimas cartas del Dr. René Gerónimo Favaloro antes de suicidarse:





A Fernando De La Rua 

Estimado Fernando: 

“Te escribo estas líneas porque nuestraFundación está al borde de la quiebra (…). Tenemos emergencias ineludiblesque deben solucionarse en los próximos días. Necesitamos alrededor de seismillones de pesos. 

No tengo conexiones con el empresariado argentino.(…) a veces choco con algunos ‘peces gordos’ como Amalita o Goyo PerezCompanc. Por eso, uno de los pedidos que te hice en nuestra última charla eraque utilizaras tu influencia para conseguir la ayuda que tanto necesitamos. 

En fin, te ruego que influyas para conseguir unadonación urgente, creo que es el camino más corto. Perdoname por el pedido. Teescribo desde la desesperación. Nunca en mi vida estuve tan deprimido. Con elafecto de siempre, René Favaloro”. 

A sus allegados 

Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contrael viento como decía Don Ata.No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil,pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía. El cirujano vive con lamuerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de mano. Sólo espero queno se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco depiedad. Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en Estados Unidos seme presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural.Perdónenme, pero creo que es cierto. Espero que me recuerden así. A mi familia,en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos,recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguirluchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco. Una vez másreitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo.Quedaterminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles. Un abrazo atodos. 

Al Director del Diario LaNación 

Estoy pasando uno de los momentos más difíciles demi vida. La Fundación tiene graves problemas económico-financieros. Se nosadeuda 18 millones de dólares y se hace cada vez más difícil sostener nuestrotrabajo diario, que como siempre se brinda a toda la comunidad sin distinciónde ninguna naturaleza, con tecnología de avanzada y personal altamentecalificado. Le envío una nota que destaca algunos hechos recientes; vea cómo seme trata en el mundo, en contraste con lo que sucede en mi país. Me refiero aaquellos vinculados al quehacer médico. La mayoría de las veces un empleado demuy baja categoría de una obra social –gubernamental o no- o de PAMI nicontesta mis llamados. En este último tiempo me he transformado en un mendigo.Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nospermita seguir con nuestra tarea. Sólo quiero decir que el final se acerca de apoco. No es para que te asustes, pero todo está consumado, y siento que estoysolo en esta sociedad, realmente, de mierda. 

René Gerónimo Favaloro – 29 de Julio de 2000 

Contenido de la carta que escribió René Favaloro antes del suicidio

Si se lee mi carta de renuncia a la ClevelandClinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado unlugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromisocon mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia,investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Guemes,demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugíacardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles. 

Le dimos importancia también a la investigaciónclínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. Enlo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así,cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestrospacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con lasmás importantes de aquel entonces. 

La relación con el sanatorio fue muy clara: loshonorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación,del sanatorio (sin duda la mayor tajada). Nosotros con los honorarios pagamoslas residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre losmédicos proporcionalmente. 

Nunca permití que se tocara un solo peso de losque no nos correspondía. A pesar de que los directores aseguraban que no habíaretornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de sudirector, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestrotrabajo. 

Este era nuestro único contacto. 

A mediados de la década del 70, comenzamos aorganizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamentode investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego laconstrucción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular. Cuandoentró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse arajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado. 

La calidad de nuestro trabajo, basado en latecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo queno nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupciónimperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado anuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemosnegado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia,jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura nomandaron ni mandan sus pacientes al Instituto. 

¡Lo que tendría que narrar de las innumerablesentrevistas con los sindicalistas de turno! Manga de corruptos que viven acosta de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obrassociales que corresponde a la atención médica. 

Lo mismo ocurre con el Pami. Esto lo puedencertificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participardel sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país. Valga un soloejemplo: el Pami tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramosaceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente). 

Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantespor la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimosaños) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda lademanda. 

El que quiera negar que todo esto es cierto queacepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre eleccióndel médico, que terminaría con los acomodados de turno. Los mismo ocurre conlos pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico queenvía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir unajugosa participación del cirujano. 

Hace muchísimos años debo escuchar aquello de queFavaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: elpacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado.El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. “Pero cómo, ustedno sabe que Favaloro no opera hace tiempo?”. “Yo le voy a recomendar uncirujano de real valor, no se preocupe”. El cirujano “de real valor” además desu capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de loshonorarios! Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las“indicaciones” de su cardiólogo. “¿Doctor, usted sigue operando?” y una vez másdebo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo yresponsabilidad de siempre. 

Muchos de estos cardiólogos, son de prestigionacional e internacional. 

Concurren a los Congresos del American College ode la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase defelicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna “lecture” designificación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas,decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en losojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el “sistema” y el dinero es lo que másles interesa. 

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensépresenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular BuenosAires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenadosque visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican endetalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán nosolamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter echo,camara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., estánincluidos. 

No es la única institución. Médicos de laFundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado.Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado,visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle “la operacióneconómica” y entregará el sobre correspondiente!. 

La situación actual de la Fundación esdesesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendopacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir “no hay camasdisponibles”. 

Nuestro juramento médico lo impide. 

Estos pacientes demandan un alto costo raramentereconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados,las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, losproveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses. Todosnuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica. 

En Estados Unidos, las grandes institucionesmédicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigaciónpor las donaciones que reciben. 

Las cinco facultades médicas más trascendentesreciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando. 

Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en laetapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestroinstituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias,solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!)todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares,pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramadospor nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta. 

¿Cómo se mide el valor social de nuestra tareadocente? 

Es indudable que ser honesto, en esta sociedadcorrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar. 

La mayoría del tiempo me siento solo. En aquellacarta de renuncia a la C. Clinic, le decía al Dr. Effen que sabía de antemanoque iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español! Sin dudala lucha ha sido muy desigual. 

El proyecto de la Fundación tambalea y empieza aresquebrajarse. 

Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradoresmás cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordadoColegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundacióndebemos incorporarnos al “sistema”. 

Sí al retorno, sí al ana-ana. 

“Pondremos gente a organizar todo”. Hay“especialistas” que saben como hacerlo. “Debés dar un paso al costado.Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado”. “Debés comprenderlosi querés salvar a la Fundación” 

¡Quién va a creer que yo no estoy enterado! 

En este momento y a esta edad terminar con losprincipios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores meresulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer. JoaquínV. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba alrecibirnos: “a mí no me ha derrotado nadie”. Yo no puedo decir lo mismo. A míme ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado derecibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fuiincluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugíacardiovascular. El año pasado debí participar en varios países desde Suecia ala India escuchando siempre lo mismo. 

“¡La leyenda, la leyenda!” 

Quizá el pecado capital que he cometido, aquí enmi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas,insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta elhartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo estono se perdona, por el contrario se castiga. 

Me consuela el haber atendido a mis pacientes sindistinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación porlos pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz. Estoy cansado de luchary luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata. 

No puedo cambiar. 

No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. 

No se hable de debilidad o valentía 

El cirujano vive con la muerte, es su compañerainseparable, con ella me voy de la mano. Sólo espero no se haga de este actouna comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad. Estoytranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a unhombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, escierto. Espero que me recuerden así. 

En estos días he mandado cartas desesperadas aentidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta. 

En la Fundación ha comenzado a actuar un comité decrisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primerascesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunesno podría dar la cara. 

A mi familia en particular a mis queridossobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hastaalcanzar la misma edad, que no es poco. Una vez más reitero la obligación decremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montescercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa. 

Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles. Un abrazo a todos, René Favaloro. 

Julio 29-2000 –14,30 horas. Firmado Rene Favaloro 




Y si Recordamos a un grande? Dr. René Favaloro

Memoria


Bueno gente espero les haya gustado el post! Queria dejarles esta info por si alguien nomas lo conocían de nombre pero no sabian su historia. Si quieren pueden verse este documental del canal Encuentro que esta muy lindo tambien.. se los dejo aca abajo: