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“Warcraft 2” , cuando la estrategia era la que mandaba

RETRO ‘Warcraft 2’, cuando la estrategia era la que mandaba

Orcos y Humanos luchan a muerte por el control de Azeroth en este clásico de la estrategia para PC, Mac OS, Saturn, y PlayStation.

Antes de la llegada del fenómeno ‘World of Warcraft‘, esta saga pertenecía al género de la estrategia, donde se había ganado el beneplácito de millones de jugadores por todo el mundo. La serie nacía en 1994 con el lanzamiento de ‘Warcraft: Orcs & Humans‘, y un año más tarde ya estaba lista su secuela. ‘Warcraft 2 The Tides of Darkness‘ arrasó en los ordenadores de 1995, para después ver ampliado su éxito con la expansión ‘Warcraft 2 Beyond the Dark Portal‘. Su buena acogida propició su salto a consolas en una edición especial que recogía tanto el original como la expansión bajo el nombre de ‘Warcraft 2 The Dark Saga‘. Finalmente y tras su paso por Saturn y PlayStation, el juego regresó a PC con ‘Warcraft 2 Battlenet Edition‘, a modo de “edición definitiva” y con modo online mejorado.

Soplan nuevos vientos de guerra

La primera batalla de Azeroth había terminado, pero aunque el brujo Medivh ya había sido eliminado, el Portal Oscuro que creó permanecía abierto. Esta puerta interdimensional impía permitía que los orcos entrasen en el reino de Azeroth sin control alguno, donde sus incursiones sembraban el caos y la destrucción. Afortunadamente la continua guerra civil entre los clanes orcos impedía que se organizasen para convertirse en una sería amenaza, hasta ahora… Los clanes orcos han puesto fin a sus disputas y ansían conquistar nuevos territorios y vengarse de su derrota en Azeroth. De este modo se cierne sobre el reino una marea oscura de maldad, una horda sedienta de sangre que no dudará en arrasar todo cuanto esté a su paso. Es necesario que los humanos y elfos de Azeroth reúnan de nuevo la alianza y combatan esta nueva y más peligrosa amenaza. El Portal Oscuro debe ser encontrado y destruido, aunque nadie puede asegurar que eso ponga de una vez fin al insaciable deseo de conquista de los orcos…

Puede que hoy en día el género de la estrategia no tenga la fama de antaño, pero para la historia quedaron algunos grandes juegos que son largamente recordados por los fans de este género que añoran tiempos mejores. ‘Warcraft 2’ es sin duda uno de ellos, un título muy especial que se tragaba cientos de horas de juego que pasaban como si fuesen minutos. Sus eternas batallas en tiempo real ponían a prueba nuestro ingenio para salir airosos de situaciones en las que generalmente estábamos en clara desventaja.

El objetivo de cada partida es sencillo de entender, pero difícil de lograr. Básicamente hay que exterminar a todo enemigo existente en el mapa, aunque pertenezcan a diferentes “equipos”. La contienda no terminará hasta que el último oponente haya caído, algo que puede llevarnos unas horas, o varios días dependiendo de cómo gestionemos las cosas. Eso si es que sobrevivimos, claro. Pues una marea de enemigos estará continuamente atacando a nuestros edificios y unidades, a veces de manera verdaderamente agobiante.

En el modo libre podemos escoger cuantos enemigos queremos tener hasta un máximo de siete, naturalmente cuantos más haya, más nos costará ganar. Este modo va bien para aprender a jugar si nos ponemos un solo oponente, aunque también podemos optar por empezar jugando directamente la campaña, en la que la dificultad será creciente, e iremos aprendiendo poco a poco (pero sin tutorial) como avanzar en el juego. Las primeras misiones tal vez nos parezcan hasta fáciles, pero no tardarán en complicarse las cosas.

El modo campaña nos va contando progresivamente la trama del juego, unas veces mediante texto y voces (en castellano), y otras añadiendo videos CG. Dependiendo del bando que elijamos, la trama variará completamente, por lo que deberemos pasarnos el juego tanto con orcos como con humanos si queremos verlo todo. Completar una campaña puede llevarnos incluso meses, de modo que tenemos juego para mucho tiempo. Naturalmente disponemos de opción de guardar en cualquier momento, incluso durante el modo libre, algo de lo que carecen otros títulos similares de la época y que funcionan por passwords o solo nos dejan guardar al terminar cada batalla.

Cada nivel del modo campaña requiere de unos objetivos distintos, pero generalmente consisten en construir edificios, crear unidades, y masacrar al enemigo. Se pueden presentar objetivos especiales, como proteger a un determinado personaje, o destruir un objetivo concreto. Unas veces comenzaremos con varias unidades y edificios, y otras tan solo tendremos un campesino. Estos campesinos son la base de todo, ya que con uno solo de ellos podemos iniciar la construcción una urbe entera y un ejército descomunal.

¡Más madera, es la guerra!

Será necesario saber gestionar los recursos, pues tendremos que recolectar oro y madera para poder construir cualquier cosa. También habrá que recolectar aceite si es necesario que entre en juego la guerra naval, ya que los buques no se pueden construir sin este cotizado elemento. Por último deberemos asegurarnos de que haya comida suficiente para nuestras tropas, y para ello tendremos que construir tantas granjas como sea necesario. Si nuestras granjas no dan abasto, no podremos crear nuevas tropas.

Disponemos de un amplio abanico de unidades militares, y ambos bandos cuentan con unidades equivalentes a fin de equilibrarlos. Es posible que acabéis prefiriendo un bando u otro, pero se agradece el equilibrado entre ambos, pues es algo de lo que adolecen otros juegos similares. Podremos construir unidades terrestres, aéreas, y navales. Y estas unidades podrán ser mejoradas construyendo serrerías, herrerías, o templos si lo que queremos es dotar a algunos de ellos con poderes mágicos.

Todo se hace mediante el cursor principal; seleccionar tropas, acceder al menú de los edificios, dar órdenes, seleccionar objetivos, etc. Basta con pinchar en aquello con lo que queramos interactuar, y si queremos elegir varias unidades a la vez, bastará con clickear y arrastrar para formar un área de selección que recoja las unidades que queremos dirigir. El control en general es cómodo y sencillo, pero aprender a usar correctamente todas las opciones a nuestro alcance nos llevará su tiempo.

La IA de los enemigos tiende a seguir los mismos patrones, aunque haya varios rivales, todos se comportarán igual. Su estrategia principal es mandarnos todo cuanto tengan a mano, mientras esquilman los recursos de la zona como el oro y la madera. Una vez aprendidos sus patrones de ataque, podemos anticipar sus movimientos e incluso provocarlos. Pero no vayáis a pensar que esto hace el juego precisamente fácil, si no que más bien es algo necesario si no queremos acabar hechos pedazos.

Podemos construir diferentes tipos de edificios, que nos ayudarán a mejorar las unidades, crear otras nuevas, o abrir otras opciones de construcción. Algunos como las torres nos pueden ser de gran ayuda, ya que dispararán a todo enemigo que se acerque de forma automática. Estos disparos nos servirán también a modo de alerta, pues si los escuchamos significa que alguien viene con malas intenciones. Hay que tener cuidado no obstante con ciertos tipos de unidades, pues sus disparos no son precisamente certeros, y pueden acabar dañando a nuestras propias unidades y edificios. Construirlos y situarlos eficientemente, nos puede ahorrar más de una humillante pérdida por fuego amigo.

Si el juego nos resulta demasiado difícil, podemos introducir una serie de trucos para endulzarnos un poco la cosa. Algunos solo supondrán una pequeña ayuda, pero otros son totalmente decisivos en la batalla. Tened en cuenta no obstante, que si decidís usarlos no se os otorgará rango alguno al terminar la partida, de hecho se nos llamará “tramposos” en nuestra propia cara. También podemos ajustar la velocidad en las opciones si sentimos que el juego va más rápido que nuestra cabeza.

Guerra multitudinaria, pero no en consolas

Las diferentes versiones para ordenadores ofrecen modo multijugador, cosa que no ocurre en consolas. Este modo para varios jugadores puede suponer un vicio bastante importante, y si lográis encontrar gente para jugar, entonces si que quedareis enganchados. Podéis idear toda clase de estrategias para acabar con vuestros oponentes, pero eso dependerá ya de vuestra capacidad creativa. Si sois buenos dirigentes, conoceréis el orgullo y regocijo que supone atacar a vuestros rivales de una forma ingeniosa e inesperada.

Gráficamente no esperéis gran cosa, los juegos de estrategia no suelen recurrir a gráficos espectaculares, si no más bien eficientes. Mover tantas unidades a la vez no es nada sencillo, y consume muchos recursos del sistema. No obstante el juego cuenta con un diseño colorido y agradable que además ayuda a identificar mejor lo que está ocurriendo en pantalla. Dependiendo de vuestro ordenador, las ralentizaciones incordiarán más o menos, algo de lo que en consolas no os vais a librar. En este punto la versión para Saturn es un poco más fluida que la de PlayStation, sin embargo en ambas vais a conocer bien el significado del término “ralentización”.

‘Warcraft 2’ contó con una expansión en ordenadores llamada ‘Warcraft 2 Beyond the Dark Portal‘, que continuaba la historia y añadía nuevas misiones. En consolas se incluía de serie esta expansión, por lo que si el juego era ya largo de por sí, con este añadido lo será aun más. Lamentablemente en consolas nos toca echar de menos el editor de escenarios, algo que nos podía dar muchas horas de creatividad y diversión en PC.

La banda sonora es sencillamente épica en todos los sentidos, sus temas son de corte fantástico y medieval para ir acorde con el resto del juego, y nos acompañaran durante las batallas de forma pegadiza. Estos temas se irán reemplazando por otros a modo de reproducción aleatoria, a fin de no resultar repetitivos. En consolas, la versión para Saturn cuenta con algunos temas más que la de PlayStation, lo que aporta variedad musical. Las voces de los personajes están en completo castellano, con un doblaje muy característico al que seguramente acabéis cogiéndole cariño.

De entre todas las versiones, la más recomendable es sin duda la “Battlenet Edition” de PC, siempre que consigáis hacerla funcionar en vuestro ordenador actual, pues Blizzard nunca ha puesto este juego al día ni lo ha relanzado en Steam. En consolas os recomendamos la versión para Saturn, ya que aunque ambas son prácticamente idénticas, la de Saturn se ralentiza un poco menos y cuenta con más temas musicales. Afortunadamente esta vez no hay que lamentar un mal control en consolas, pues todo se maneja bastante bien con el pad.

Para jugarlo en la actualidad lo vais a tener complicado, ya que como decimos la versión para PC no ha recibido el cariño alguno por parte de Blizzard y se ha quedado perdida en el tiempo. En consolas la cosa no es muy diferente, por lo que no busquéis el de PlayStation en la Store. Por suerte el juego original no mueve precios demasiado altos, y podréis conseguirlo sin tener que rascaros demasiado el bolsillo. Recordad que es retrocompatible con PS2 y cualquier modelo de PS3, de hecho si lo jugáis en PS2 podéis acortar notablemente los largos tiempos de carga previos a la batalla si aceleráis la lectura del disco en las opciones de la consola. La versión para Saturn es ligeramente más cara y difícil de conseguir, pero si tenéis esta consola, no dudéis en haceros con él.

Buscando guerra

Estrategia de la buena que os mantendrá pegados durante meses si os gusta este género, montones de misiones para el modo campaña os esperan, y todo con un interesante y particular estilo fantástico. Si queréis saber de dónde viene ‘World of Warcraft’, no dudéis en probarlo al menos. En cuanto a consolas, no es fácil encontrar grandes títulos de este género en ellas, por lo que cualquier aficionado a este tipo de juegos debería tenerlo sin dudar en su colección de Saturn y/o PlayStation.

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