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Walmart y Carrefour suspenden pedidos y esperan para comprar

Nadie lo esperaba y, en la previa, algunos (muy pocos) productores de calzado nacional no veían con malos ojos un triunfo de Macri. Otros, en cambio, vislumbraban en el posible gobierno de Cambiemos un horizonte oscuro para la producción local de zapatos. Como en todos los ámbitos, había posiciones encontradas y debate.

Sin embargo, las elecciones del 25 de octubre cambiaron el panorama político y las previsiones sobre el futuro económico argentino en el corto plazo. Las multinacionales, de buen diálogo con Mauricio Macri y su equipo de economistas, comenzaron a tomar medidas en función de la información que manejan y su expectativa: quieren al Jefe de Gobierno porteño en la Presidencia de la Nación.

Mientras el PRO denuncia campaña sucia, la economía da sus primeros pasos en un posible escenario de apertura liberal liderado por Macri. En la semana posterior a las elecciones se desató una tormenta inesperada para algunos productores nucleados en la Cámara de la Industria del Calzado: los gigantes WalMart y Carrefour suspendieron compras para el 2016. La cifra, según diversas fuentes, se estima entre 80 mil y 100 mil pares.

El pedido de los megasupermercados fue claro: “Volvamos a conversar el 23 de noviembre”. Elocuente.

Si las multinacionales apuestan a la importación es porque tienen la información fehaciente: accederán a productos foráneos a bajo costo. Esta es la certeza que manejan, con miedo, los industriales.

Ariel Aguilar, Secretario general de la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines de la República Argentina, se refirió en conversación con En Orsai a la suspensión de los pedidos: “Es diferente a los noventa porque Menem había prometido revolución productiva y salariazo. En este caso yo tengo la previsibilidad como fabricante y sé que es lo que piensa Macri: la posibilidad es convertirnos en importadores”.

Las multinacionales detrás de Walmart y Carrefour especulan con la posibilidad de comprar calzado con un costo promedio de 2 dólares por par provenientes de China. Sin embargo, el precio en góndola será el mismo: apuestan a una maximización del margen de ganancia.

Algunos productores de la Cámara ya pensaron en el futuro y hasta planean sus viajes a China; deberán reconvertirse si quieren que sus firmas sobrevivan en el contexto de apertura que vislumbran. La estrategia de algunas firmas es transformar producción en logística, que en criollo sería, convertirse en meros importadores de calzado proveniente de Asia. La consecuencia es clara: el sector dejará a miles de trabajadores en la calle.

“En 2003 había 25 mil puestos de trabajo, hoy tenemos 80 mil. Hoy se venden 120 millones de pares de los cuales el 80% es producción nacional y el 20% es importado”, agregó Aguilar quien también confirmó la suspensión de pedidos de Walmart y Carrefour. En 2003 la ecuación era inversa: el 20% era de producción nacional y el 80%, importado. La industria nacional de calzado creció impulsada por el empleo y la demanda que éste generó.

“No existe la clase consumidora, lo que existe es una clase trabajadora que consume”, explicó Aguilar para ejemplificar cómo sería el impacto de una apertura indiscriminada a productos importados sobre el empleo y su posterior impacto en la caída de consumo.

El panorama económico se sabrá con más claridad el 23 de noviembre y los industriales lo tienen claro: se trata de una elección entre apertura o protección, trabajo nacional o trabajo extranjero, crecimiento del empleo o desocupación.

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