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Vi la peli de Boca en 3D y te lo cuento

Vi la peli de Boca en 3D y te lo cuento

Del partido de ayer contra Godoy Cruz no tengo demasiado para decir. Boca ganó bien pero jugó mal contra un equipo muy inferior (Rey; Ceballos, Zárate, Burgos, Galeano; Jerez, Zuqui, Giménez; Angileri, Garro, Fernández: ¡¿QUIÉNES SON?!) y ya. Así que paso a comentar la película de Boca en 3D, que se estrena en los cines el jueves, pero yo pude ver esta mañana en una función de prensa.

Los primeros minutos son hermosos: una cámara aérea recorre La Boca mientras las voces en off de diferentes jugadores (Palermo, Tévez y otros menos reconocibles) describen qué significa el club para ellos. En esa brevísima introducción está lo mejor de la película, que enseguida se transforma en un típico especial televisivo, donde algunos protagonistas recuerdan momentos gloriosos de nuestra historia. Todo bien: siempre es lindo volver a ver los goles de Palermo al Real Madrid. Pero para eso no hace falta ir al cine. Y mucho menos si el 3D no le aporta nada a las mismas tomas que ya vimos infinitas veces por televisión.

Es cierto que los testimonios de los jugadores regalan algunas perlas, como la historia de los botines blancos de Tévez en el gol de la gallinita, la confesión de Márcico sobre su relación con el colorado Mac Allister, o la descripción que Heber Mastrángelo hace de Alberto J. Armando, nuestro presidente más emblemático. Pero en general todas las figuras se limitan a relatar lo que ya sabemos o estamos viendo en pantalla. Y es un pena porque, por ejemplo, en las escenas en las que Abbondanzieri charla con Schiavi se nota que hay mucho potencial para descubrir otro tipo de historias (los dos son muy chistosos y están ahí casi rogando que los dejen explayarse).

De hecho la película empieza amagando con meterse con el folclore de los personajes xeneizes, al presentar al narrador, un hincha llamado Funes al que los jugadores se refieren como “el que más sabe de la historia de Boca”. Pero muy rápidamente queda claro que el tal Funes es un personaje de ficción, y, para peor, es insufrible. En la piel de un viejito muy desmejorado, el actor balbucea, imita los relatos de Marcelo Araujo y divaga mientras en pantalla vamos viendo pasar partidos como si fueran sus recuerdos. Curiosa manera de arruinar la narración de una historia llena de gloria.

Volviendo a los testimonios, es lindo encontrarse con Rattín, Marzolini, Rojitas o Suñé, viejas glorias de nuestro club a los que no tuvimos la chance de ver, y confirmar que lo que sienten por Boca se mantiene imperturbable. Pero hay algunas ausencias notorias, en especial la de Riquelme, cuya voz aparece tomada del brevísimo discurso que dio cuando presentaron su estatua.

En definitiva, la película tiene algunos momentos divertidos y emocionantes, algo que era imposible que no sucediera (Palermo hablando del gol de las muletas te arranca una sonrisa aunque sepas la historia de memoria). Pero no es exactamente una película ni está exactamente en 3D, a excepción de algunas escenas filmadas en la actualidad en la Bombonera, que intentan capturar la sensación de estar en medio de la hinchada. Para eso, obviamente, es mucho mejor ir a la cancha que al cine.

Un saludo a todos los bosteros.

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