Facebook Twitter RSS Reset

Vaginismo: causas y tratamiento

Vaginismo: causas y tratamiento

Vaginismo: causas y tratamiento

Vaginismo



El vaginismo es una disfunción sexual femenina que consiste en una contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina, lo cual dificulta o imposibilita la penetración y es una de las principales causas del padecimiento de dolores durante las relaciones sexuales. Se trata de una condición que puede afectar a mujeres de cualquier edad, sean o no sexualmente activas, y que requiere un tratamiento ginecológico y psicológico específico para superarla y lograr disfrutar de relaciones íntimas placenteras y satisfactorias. Para conocer más detalles, sigue leyendo este artículo de MineroMzn en el que explicamos cuáles las causas, los síntomas y el tratamiento del vaginismo.

Causas del vaginismo

El vaginismo suele estar originado por una combinación de factores físicos y psíquicos que provocan que el cuerpo femenino reaccione de forma involuntaria apretando los músculos vaginales para protegerse del dolor, la ansiedad o la incomodidad que la mujer asocia con las relaciones sexuales o la entrada de cualquier objeto en la vagina, como un tampón o un instrumento médico durante una prueba ginecológica. Esta reacción hace que se cree un círculo vicioso, y es que esa contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico dificulta o imposibilita la penetración, provocando así que las relaciones íntimas sean mucho más dolorosas, lo que además genera frustración, ansiedad y pérdida de apetito sexual.

A continuación, detallamos cuáles son las causas físicas y psíquicas que suelen asociarse al padecimiento de vaginismo y que podrían explicar su origen:



Causas físicas


  • Parto: especialmente si se ha experimentado un parto muy doloroso, con complicaciones, una cesárea, se ha tenido un aborto, etc.
  • Cambios hormonales: ciertas alteraciones hormonales, como las que suceden durante la etapa de la menopausia, ocasionan síntomas como sequedad vaginal, atrofia vaginal o falta de lubricación, lo que puede dificultar las relaciones sexuales y causar dolor o molestias durante las mismas.
  • Incomodidad temporal: dolores o molestias temporales provocadas por una estimulación sexual escasa o incorrecta o una insuficiente lubricación vaginal.
  • Traumas pélvicos originados por alguna intervención quirúrgica en ese área, una revisión pélvica problemática, etc.
  • Afecciones como enfermedades de transmisión sexual, endometriosis, enfermedad pélvica inflamatoria, infecciones en las vías urinarias, tumores pélvicos o en los genitales, etc.
  • Haber sido víctima de abusos sexuales, violación o ataques físicos.
  • El consumo de algunos medicamentos que como efecto secundario puedes provocar dolor en la región pélvica.
  • Causas psíquicas

  • Miedo a las relaciones sexuales o cuando la penetración se relaciona con el dolor, lo que provocará que los músculos vaginales se contraigan de forma involuntaria.
  • Desconocimiento del propio cuerpo y de la anatomía de la vagina, lo que puede conllevar a temores acerca de las relaciones sexuales.
  • Inadecuada educación sexual en la cual se ha creado una imagen negativa de las relaciones sexuales.
  • Otros temores asociados a no estar bien curada después de un trauma pélvico, a quedar embarazada, a desarrollar un problema médico, etc.
  • Traumas pasados y experiencias sexuales anteriores negativas.
  • Ansiedad o estrés por el desempeño sexual, sentimientos de culpabilidad, problemas emocionales, etc.
  • Problemas en la pareja, ya sea por desconfianza, desapego, abusos, miedo a la responsabilidad, etc.
  • Experiencias represivas en la infancia.

Vaginismo: causas y tratamiento

Tipos de vaginismo

Podemos distinguir entre dos tipos de vaginismo:

Vaginismo primario: es el vaginismo que se da en aquellas mujeres que nunca han tenido la capacidad suficiente para mantener relaciones sexuales placenteras, es decir, que no les generen dolor, debido a esta contracción muscular involuntaria.

Vaginismo secundario: no obstante, hay mujeres que experimentan el vaginismo más tarde en su vida, incluso después de haber mantenido relaciones sexuales satisfactorias durante años. Esto es lo que se conoce como vaginismo secundario, el cual suele ser consecuencia de algún tipo de trauma físico o psíquico, un cambio hormonal severo, un parto, etc.

Síntomas del vaginismo

Los síntomas de esta condición pueden variar considerablemente de una mujer a otra, tanto en intensidad como en duración. De hecho, algunas pacientes únicamente experimentan una leve sensación de ardor, mientras que se encuentran casos en los que se produce un cierre completo de la vagina. Además, es posible que la contracción involuntaria de los músculos vaginales suceda durante toda la relación sexual o, por el contrario, que se produzca de manera repentina mientras se está practicando el coito.



Entre los síntomas del vaginismo más frecuentes, encontramos los siguientes:

  • Tensión muscular, ardores y picores al mantener relaciones sexuales.
  • Dolores o molestias en las relaciones sexuales (dispareunia), lo que dificulta enormemente la penetración e incluso la imposibilita en algunos casos. Esto lleva a la incapacidad de experimentar un orgasmo.
  • Incomodidad ante la situación de tener que enfrentar una relación sexual.
  • Evitar tener relaciones íntimas debido al dolor que se siente durante las mismas o el sentimiento de fracaso o frustración que conlleva el no poder disfrutar de relaciones plenas y satisfactorias.
  • Dificultades o incapacidad para insertarse un tampón.
  • Dificultades para llevar a cabo una prueba ginecológica de forma normal.
  • Espasmos musculares en otras partes del cuerpo, como las piernas, la región lumbar, etc.
  • A nivel emocional, el vaginismo puede provocar sentimientos de culpabilidad, frustración, incomprensión, tristeza, etc., en la mujer debido al deseo de querer mantener relaciones sexuales plenas y placenteras y no poder conseguirlo.

Vaginismo: causas y tratamiento

Tratamiento del vaginismo

Cuando se padece vaginismo, es fundamental ponerse en manos de un ginecólogo y un sexólogo e iniciar un tratamiento basado en una terapia psicosexual y de pareja para lograr superar la condición y determinar si existen otras causas que puedan provocar los dolores durante las relaciones sexuales.

Generalmente, el tratamiento del vaginismo suele consistir en los siguientes pasos:



  • Inicio de una terapia para dar con las razones tanto psíquicas como emocionales que hacen que la paciente relacione el acto sexual con experiencias negativas, así como para dejar de lado las inadecuadas ideas que pueda tener entorno a la sexualidad.
  • Programa de educación sexual para enseñar la anatomía de los genitales femeninos y conseguir que la afectada descubra su cuerpo y se familiarice con su zona íntima.
  • Se facilitan técnicas de contracción y relajación de los músculos del suelo pélvico, así como ejercicios de respiración para afrontar los encuentros sexuales de manera calmada.
  • Técnicas de dilatación progresiva, lo cual se suele hacer con la ayuda de los denominados dilatadores vaginales.
  • Se recomienda la práctica de ejercicios que ayuden a fortalecer los músculos del suelo pélvico y mejorar el placer sexual, logrando evitar la contracción involuntaria de estos. Para ello, los llamados ejercicios de Kegel son una excelente alternativa.
  • Se solicitará la implicación de la pareja en el tratamiento, pues es una parte fundamental para poder superar el vaginismo y llegar a disfrutar de un contacto íntimo completamente satisfactorio, el cual incluya la penetración.


Vaginismo: causas y tratamiento

Vaginismo: causas y tratamiento

No comments yet.

Leave a Comment