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Una nueva era se acerca

El nuevo mundo y cómo prosperar en él

“Quien ignora la historia, está condenado a repetirla” – Napoleón Bonaparte

En la conspiración de la educación vimos por qué el sistema educativo actual prepara a los jóvenes para un mundo que ya no existe.

Muchos jóvenes se aferran a sus títulos esperando que la economía cambie. Se quejan del aumento de la temporalidad y del recorte de las prestaciones. Pero no hay vuelta atrás, los trabajos seguros de sus padres se han ido para siempre.

Vivimos en un nuevo mundo o, mejor dicho, estamos entrando en una nueva era.

Breve historia del mundo hasta ahora

Hay muchos libros que intentan explicar lo que está ocurriendo. Uno de mis favoritos es The Fourth Economy. Divide los últimos 700 años de historia occidental en tres grandes eras: Agraria, Industrial y de Conocimiento/Información.

En cada era, las inversiones más productivas se centraban en activos diferentes:

  • En la era agraria se invertía en tierra.
  • En la era industrial se invertía en fábricas.
  • En la era de la información se invertía en títulos y conocimiento.

La disponibilidad de estos recursos en cada época definía la riqueza, era el factor limitante de crecimiento.

En cada transición, invertir en recursos de la era anterior generaba poco retorno. El resultado ha sido una profunda depresión en cada una de las transiciones.

Lo importante: la crisis actual es fruto de la transición hacia una nueva era. Antes de hablar de ella, y de lo que debes hacer para estar preparado, hagamos un repaso rápido de la historia.

Era agraria (1300-1700)

Durante la era agraria, los recursos naturales definían la riqueza de un país. Los más ricos eran los que más tierras poseían, y la Iglesia era la institución dominante en Europa.

Fue la época de las conquistas y los descubrimientos. Esta expansión geográfica permitió a los reyes acumular nuevas tierras y controlar los recursos materiales que se extraían de ellas. Con el aumento de su riqueza, los estados empezaron a plantar cara a la Iglesia. Reyes contra papas.

Fue Enrique VIII de Inglaterra el principal impulsor de la nueva era. Promovió el libre comercio, eliminando aranceles y estandarizando pesos y medidas. Defendió el derecho a la propiedad privada, fomentando que los agricultores invirtieran en sus tierras.

Una nueva era se acerca

Pero su poder, al igual que el de otros reyes, estaba supeditado al Papa. Cuando Enrique decidió divorciarse de Catalina de Aragón, necesitaba la aprobación de la Iglesia. Al ser rechazado, Enrique aprovechó la disputa y rompió relaciones con la Iglesia, algo impensable hasta entonces. Se estableció como cabeza de la Iglesia, confiscó las numerosas tierras que ésta poseía y las puso a producir, incrementando la riqueza del país. Esto permitió a Inglaterra ser el país más rico durante gran parte de esta era.

A medida que otros países imitaban a Inglaterra, el poder se fue transfiriendo de la iglesia al estado, de los papas a los reyes.

Era industrial (1700-1900)

En la Europa medieval, la Iglesia prohibía cobrar interés sobre los préstamos. Ganar dinero sin trabajar se consideraba pecado. Los judíos, sin estas creencias limitantes, se convirtieron por tanto en los primeros banqueros.

Los Rothschild, familia judía, fueron los banqueros más exitosos. Aprovecharon las guerras napoleónicas de principios del siglo XIX para formar su imperio. Su gran éxito: prestar dinero a Inglaterra para financiar las guerras, vendiendo después sus bonos en el mercado. Financiaban también la construcción de las fábricas, que producían ahora los bienes de consumo, superando en importancia a las tierras. Esto hizo a los Rothschild inmensamente ricos. Más ricos incluso que los reyes.

Años más tarde, el propio rey Friedrich de Prusia pidió dinero a los Rothschild para reformar su ejército e industrializar el país. Este rearme y modernización, que derivaría en la formación de la Alemania actual, requirió un gran préstamo. Ya no era suficiente poseer tierras, un rey necesitaba ahora capital. El factor limitante pasó de la tierra al dinero.

Una nueva era se acerca

Los Rothschild hicieron el préstamo pero, a cambio, exigieron reformas en el estado que evitaran una gran concentración de poder. Querían asegurar la devolución del dinero (más intereses).

Esto era algo nuevo: un banquero dictando términos a un rey. Los bancos eran ahora más poderosos que los estados. El capital más importante que la tierra.

La era del conocimiento (1900-2000)

A medida que la tecnología se volvía más compleja y abstracta, las fábricas no necesitaban solo las manos de sus trabajadores, también sus cerebros. Se desarrolló la educación superior y los títulos como símbolos de conocimiento.

Durante buena parte del siglo XX, los bancos seguían manteniendo el control, pero empezaron a aparecer empresas de un tipo diferente. No basadas en grandes fábricas sino en conocimiento y tecnología. Un caso ejemplar fue IBM, con un nuevo eslogan: “Think different”.

Cuando IBM emitió 1.000 millones de dólares en bonos en 1975, no quería depender únicamente de su banco de siempre, Morgan Stanley. Para Morgan Stanley esto era una ofensa y rechazó compartir la emisión de bonos. Hasta entonces las compañías solo trabajaban con una entidad financiera. IBM avanzó por su cuenta con otros bancos.

La emisión fue un éxito y marcó un gran hito. Las nuevas corporaciones, basadas en conocimiento, competían en poder con los bancos. Podían dictar los términos de la relación.

El capital seguía siendo importante, pero ahora el conocimiento era más valioso, se convirtió en el nuevo factor limitante. El presidente de una gran empresa tecnológica era más poderoso que un banquero.

La nueva era (2000-?)

Estamos entrando en una nueva era. El conocimiento sigue siendo necesario, pero ya no será el limitante. Seguir produciendo titulados aporta poco a la economía. Cuando algo es abundante, su valor es escaso. Los nuevos ricos no son los que más títulos acumulan ni los que más saben, sino los que son capaces de crear algo de la nada a partir de su conocimiento.

Es la era del emprendimiento, donde la formación puramente académica tendrá poco retorno. Las personas que siguen saliendo de la universidad con sus títulos bajo el brazo están pobremente preparados para esta nueva era. Los contratos basura y la reducción de salarios no son fruto de una crisis temporal, son el resultado de la transición hacia una nueva era. A mayor competencia menores sueldos. Los McTrabajos serán la norma.

Tu título te convierte en uno más, compitiendo en un mercado global, un mercado cada vez más eficiente a la hora de automatizar trabajo y buscar las personas dispuestas a vender su tiempo por menos dinero. Puedes protestar en las calles o empezar a invertir en el factor limitante de la nueva era: habilidades emprendedoras. Te recomiendo la segunda opción.

Internet ha hecho que tu competencia sea el mundo. Países como Indonesia o Vietnam producen cientos de miles de ingenieros… cada año. De China mejor ni hablar. Google tiene más conocimiento que cualquier titulado.

Entiende esto: El conocimiento ya no es suficiente, debes convertirte en un emprendedor.





Resumen y siguientes pasos

Setecientos años de historia resumidos en una tabla.

Una nueva era se acerca

Por supuesto es una visión muy simplificada de la realidad, pero es un poderoso modelo mental para reflexionar sobre el presente y el futuro.

Las transiciones no ocurren de la noche a la mañana, pero está ocurriendo, estamos en medio de una. Y son buenas noticias: los grandes cambios producen grandes oportunidades.

Mientras la mayoría se lamenta por el fin de un sistema (bienestar asegurado y trabajos de oficina para toda la vida), unos pocos crearán grandes oportunidades a través de un negocio personal, capturando los medios de producción, dominando su nicho y trabajando en su propósito, con mayor libertad de la que ha podido experimentar ninguna de las generaciones anteriores.

Es un error desperdiciar las grandes oportunidades que ofrecen las grandes crisis. Puedes lamentarte del fin de una era o seguir los pasos de Enrique VIII, los Rothschild o IBM: invertir con decisión en el recurso limitante de la siguiente era.

Bienvenido a la era de los emprendedores.

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