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Un poema casi inventado (Charles Bukowski)

Un poema casi inventado (Charles Bukowski)

Acá les dejo uno de los mejores poemas que he leído. No sé el año, o el lugar donde fue publicado (muchas de las cosas de Charles salían de revistas, muchas de libros) Lo copié a mano (o a teclado) del libro “Bukowski – 100 poemas” de la editorial argentina emptybeercan (medio reliquia el libro, con dos interesantísimos prólogos de Enrique Symns y Federico Ludueña).

Espero les guste…

UN POEMA CASI INVENTADO

te veo bebiendo de una fuente con manos

delgadas y azules, no, tus manos no son delgadas

son pequeñas, y la fuente está en Francia

donde me escribiste aquella última carta y

yo te contesté y nunca volví a oír de vos.

solías escribir locos poemas sobre

LOS ÁNGELES Y DIOS, todo con mayúscula, y

conociste artistas famosos y la mayoría de ellos

fueron tus amantes, y yo te escribí, está bien,

adelante, entrá en sus vidas, no estoy celoso

porque nunca nos conocimos. estuvimos cerca una vez

en New Orleans, a una cuadra y media, pero no

nos conocimos, nunca nos tocamos. así que te fuiste

con los famosos y escribiste sobre los famosos, y,

por supuesto, lo que descubriste

es que los famosos están preocupados por

su fama -no por la bella y joven chica en la cama

con ellos, que les da éso, y después se despierta

en la mañana para escribir poemas con mayúscula sobre

LOS ÁNGELES Y DIOS. sabemos que dios está muerto, nos

lo dijeron, pero escuchándote a vos no estaba seguro.

quizá eran las mayúsculas. vos eras un de las

mejores poetas y les dije a los editores,

“publíquenla, publíquenla, ella está loca pero es

mágica. no hay mentira en su fuego”. te amé

como un hombre ama a una mujer que no toca, sólo

le escribe y guarda pequeñas fotografías de ella.

te habría amado más si me hubiera sentado en una

habitación armando un cigarrillo y oyéndote

hacer pis en el baño, pero éso no sucedió.

tus cartas se volvieron más tristes.

tus amantes te traicionaban. nena, te escribí, todos

los amantes traicionan. éso no ayudó. decías

que tenías un banco de los lamentos y que estaba junto

a un puente y que el puente estaba sobre un río

y te sentabas en el banco de los lamentos cada noche

y llorabas por los amantes que te habían herido

y olvidado. te escribí, pero nunca volví a oír de vos.

un amigo me contó de tu suicidio

3 ó 4 meses después de la carta. si yo

te hubiera conocido, probablemente te hubiera

engañado, o vos a mí.

fue mejor que no nos conociéramos.

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