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Tu vida es una partida de Los Sims

ASI ES, LA REALIDAD ES UNA ILUSION TE GUSTE O NO PAPU

ES SIMILAR A UN PROGRAMA DE COMPUTACION, ALGO ESTILO THE SIMS, NADA MAS QUE VENDRIA A SER THE SIMS 354212

Tu vida es una partida de Los Sims

Voy a tratar de explicar brevemente un concepto clave para entender el mundo y nuestro lugar en él. Se trata de una nueva forma de entender un concepto del que empiezan a hablar numerosos científicos, físicos, periodistas e intelectuales de todo el mundo, desde Emilio Duró hasta Michio Kaku, y que creo que es de vital importancia recalcarlo: La realidad es ilusión.

Por lo que parece, no vemos con los ojos, sino con el cerebro. Lo cual implica que lo que vemos no es en realidad lo que existe, sino lo que pensamos que existe.

Tu vida es una partida de Los Sims

Quiero decir, la hierba no es verde, sino que la vemos verde. Y eso lo cambia todo, amigos míos. Decía Dalí que el alma de las cosas está en nosotros, y no en las cosas. Esto los pintores lo han sabido siempre, ya que cada artista dibuja un mismo objeto de distinta forma, según su personalidad. Vemos con el cerebro, y acomodamos lo que vemos a lo que esperamos ver, no a lo que realmente tenemos delante. ¿Y qué quiere decir esto? Pues que nosotros mismos creamos la realidad al pensar que es de una manera. Si pensamos que es de otra, automáticamente lo es. Asombroso.

Tu vida es una partida de Los Sims

El vaso medio lleno o medio vacío está como tú decidas, porque está las dos cosas a la vez. Esto es lo que enseña la física cuántica y el gato de Schrödinger. No se puede determinar el punto fijo en el que está un electrón girando alrededor del núcleo de un átomo, porque se encuentra en todos los puntos a la vez, lo cual es imposible y no puede ser. Pero sin embargo es. Esto está científicamente demostrado y se llama “principio de incertidumbre”. Vivimos en un mundo donde el gato está vivo y muerto al mismo tiempo.

El experimento de Schrödinger

Tu vida es una partida de Los Sims

La ciencia nos ayuda a comprender la realidad, aunque a veces vaya en contra del sentido común. Hace 600 años la Tierra no era redonda porque la gente se caería para abajo, y no se movía a 72.360 kilómetros por hora porque no podríamos ni respirar de la velocidad.

Era un disparate afirmar lo contrario. Y también pecado. Sin embargo, hoy sabemos que hay una explicación física de por qué no nos caemos para abajo y de por qué no notamos la velocidad endiablada con la que se mueve el planeta. Hay una razón científica que lo explica, por muy sorprendente que sea. Por eso, en cierta manera debemos luchar contra el sentido común y contra las cosas imposibles.

Es un hecho que lo que vemos condiciona lo que pensamos, pero no todos saben que lo que pensamos condiciona lo que vemos.

El ojo humano, explican los científicos, sólo puede captar una pequeña gama de frecuencias, y las proyecciones de lo que existe como masa y materia, las cosas sólidas que vemos en este Universo, tienen un espectro eletromagnético del 0,005% de las proyecciones existentes. Es decir, la vista humana sólo puede percibir una fracción infinitesimal de lo que existe, una porción minúscula y ridídicula de lo que en verdad hay en el espacio que observamos.

Y gran parte de lo que vemos es lo que nuestro cerebro espera ver. En resumen, si miramos una cuchara sólo vemos una cuchara, pero hay que entender que eso no es la realidad, sino lo que estamos programados para ver, para poder manejarnos por el mundo, se entiende. Nuestros genes son sabios, queridos amigos, y quieren que nos adaptemos y que sobrevivamos el mayor tiempo posible (algo muy práctico, desde luego). Pero si realmente viésemos la realidad quedaríamos abrumados ante la infinidad de fuerzas, ondas, energías, sustancias, átomos, etc. que se cruzarían de un lado a otro, atravesándonse y mezclándose ante nuestra visión. Vemos la cuchara, en efecto. Pero la verdad es que “no hay cuchara, Neo”. ¿Qué le pasó al elegido cuando entendió que la realidad es ilusión? Que vio automáticamente la verdadera naturaleza de las cosas, veía a los agentes como lo que eran: Código de programación. Entonces es cuando puede volar y transformar la realidad a su antojo.

¡No hay cuchara!

La conclusión insólita y mágica de todo esto es que nosotros mismos creamos la realidad en la que vivimos con nuestra actitud y nuestras decisiones. Una realidad, entonces, no dada de antemano, sino sujeta a nuestro capricho inconsciente. Por lo tanto, como creía Nietzsche, el único destino que existe es el que quiera tu voluntad. Os cuento todo esto porque debemos volvernos conscientes en este sentido, y podremos crear la realidad que queramos, la que deseemos o soñemos. Por eso decía Marco Aurelio que “el destino de un hombre es su actitud”. Emilio Duró, un empresario del que hablaremos en futuros artículos, lleva años estudiando a la gente que tiene éxito, que haga lo que haga le sale bien. Y afirma a gritos que todos coinciden en su visión alegre y optimisma de la vida, lo cual se conoce como “coeficiente de optimismo”. Tenemos el poder de crear la realidad que queramos. ¿No es fabuloso? ¿No es lo más increíble que nadie pudiera imaginar? Sólo hay que tirar a la basura la sensación de impotencia y atreverse. !Atrevéos, maldita sea! Los románticos del anarquismo del siglo pasado siempre han dicho que en el espíritu humano cada hombre tiene una parte de divinidad, y la física moderna nos convierte en verdaderos dioses creadores. No hay nada imposible. Lo que ayer era imposible, hoy es posible. Lo que hoy es imposible, mañana no lo será. Y nuestros nietos se reirán de cómo vivíamos. Pues hagamos que no se rían, hagamos que estén orgullosos. Porque si nosotros no somos los elegidos, ¿quién lo es entonces? Debemos, pues, tomar la riendas sin miedo y apagar la televisión. La realidad es ilusión. Como enseña Kaku, no hay nada imposible. Debemos vencer al miedo y atrevernos a ser lo que de verdad somos. Gandhi dijo: “Hoy es el mañana por el que temías ayer. ¿Mereció la pena?”.

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