Facebook Twitter RSS Reset

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

La caída de los titanes de Rubens

En la mitología griega los titanes eran una raza de gigantes temidos por su gran tamaño y fuerza. Inspirados en la mitología se construyó el Titanic entre 1909 y 1912, como el barco más poderoso, jamás construido por las características a semejanza de los dioses que tuvo también su caída. Se construyó en los astilleros de Harland and Wolff(Irlanda del Norte). Con los diseñadores más vanguardistas que había, fue financiado por un alto coste y aprobado el proyecto para su construcción.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Titanic en el astillero antes de su botadura

Con un peso de 46000 toneladas, podía navegar a 22,5 nudos(45Km/h) fue el barco más grande jamás construido, no era el transatlántico más veloz, siendo superado por el RMS Mauritania en 1 nudo. Fue el transatlántico más lujoso de su época. Tenía la arquitectura naval más avanzada del momento y en su decoración se había cuidado hasta el más mínimo detalle. Saunas, baños turcos, peluquerías, gimnasios, pista de squash, piscinas interiores, biblioteca, y los camarotes construidos con un elegante mobiliario, dotaban al buque de un lujo que ningún otro navío tenía en aquel tiempo.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

La torre de Babel-Pieter Brueghel

Fue construido como una torre de Babel, desafiando a la naturaleza y a los dioses tras proclamarse “insumergible”.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Botadura del Titanic

El Titanic era en realidad un barco trillizo de un grupo que sus propietarios llamaron Olimpic, Gigantic y Titanic. Nombres de dioses. Tras la tragedia, el Gigantic cambió su nombre por Britanic y también acabó hundiéndose en el Egeo.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Capitán Edward John Smith

Al mando estaban, Edward John Smith, el capitán de navío más prestigioso de la White Star Line que fue recompensado con el mando del Titanic antes de su jubilación, Henry Wilde como jefe de oficiales y William Murdoch, Charles Lightoller y Herbet Pitman como primer, segundo y tercer oficial respectivamente.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Titanic en el puerto de Southampton

En el momento de la tragedia el Titanic transportaba a 2.224 pasajeros repartidos entre primera, segunda y tercera clase además de 860 miembros de la tripulación. Murieron 1512 personas el 15 de abril de 1912.


La tragedia del Titanic contribuyó a cambiar las leyes de la navegación mundial en lo que a vigilancia se refiere. También cambiaron las normas de trabajo para los radiotelegrafistas y se reglamentaron de forma diferente los mensajes de SOS; hubo también una nueva normativa sobre la reserva de botes salvavidas. «Cambió todo para garantizar la defensa de la vida humana en el mar»

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Milvina Dean, la última superviviente del Titanic

Tras la muerte en mayo de 2009 de Milvina Dean, la última superviviente del Titanic, la memoria de aquel naufragio que marcó al mundo de la navegación a todo lo largo del siglo XX, queda supeditada a los testimonios recogidos a los supervivientes y a los viejos objetos y diseños que conformaron el estilo peculiar y glamouroso del trasatlántico naufragado. Muchos de esos recuerdos y ese aroma especial que parecía desprenderse de una época confiada en el progreso indefinido del transporte por mar se encuentra recogida en ‘Titanic, the exhibition’, la exposición sobre el famoso barco que ha recorrido el mundo.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

El plegable D, uno de los botes con supervivientes

Es la trágica historia de la que todo el mundo conoce el final: el Titanic se hunde. Sus últimas horas se han convertido en material para crear un mito, alimentado por las distintas versiones de las películas y conspiraciones sobre la historia.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Titanic-James Cameron de 1997

La reedición de la cinta de James Cameron de 1997 en 3D nos recuerda que lo que mucha gente sabe de los acontecimientos de aquel 14 de abril 1912 no proviene de un hecho histórico, sino de la pantalla grande.

LA BANDA DEL TITANIC

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Componentes de la orquesta del Titanic

Paul Louden-Brown, de la Sociedad Histórica del Titanic y que trabajó como consultor en la película de James Cameron, dice que la escena de los músicos en la película de 1958 “A night to remember” era tan maravillosa que Cameron decidió repetirla en su película.

Inicialmente los ocho miembros de la banda, dirigidos por Wallace Hartley, se situaron en el salón de primera clase en un intento de hacer que los pasajeros conservaran la calma. En todas las películas se ve cómola banda no dejó de tocar y cuando el barco hacía aguas, los músicos se
trasladaron a la cubierta, donde se procedía a embarcar a los pasajeros en los botes salvavidas. Ninguno de los miembros de la orquesta sobrevivió, convirtiéndose en héroes.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Lápida en memoria de los músicos

¿Qué motivó la extraordinaria actitud de los músicos para tocar hasta la muerte? Probablemente la personalidad de su líder y director sumada a la del resto de compañeros, un sólido bloque humano unido por la música. Wallace Hartley, el director de la orquesta, estaba formado en la tradición metodista y su padre había sido director del coro de la iglesia protestante de esta denominación evangélica.

La historia dice también que el motivo por el que los músicos permanecieron en cubierta, fue un intento de mantener en alto la moral de los pasajeros. Pero hay un debate acerca de cuál fue la canción final. La “tradición” dice que la última melodía fue el himno “Más cerca, mi Dios, de ti” (Nearer, My God, To Thee).

Lo que sí confirman los testimonios es que la banda tocó en efecto en la cubierta esta canción de enorme significado y mensaje en las circunstancias que envolvían su música.

NAUFRAGIO

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Vista de proa 2004

Los restos del Titanic estuvieron sumergidos en las profundidades del océano Atlántico durante muchos años. La evolución de la tecnología hizo posible que el 1 de septiembre de 1985 Robert Balard y Jean-Louis Michel localizaron el barco a 3.800 metros de profundidad, en las coordenadas 41º 43’ 35’’ N, 49º 56’ 54’’ W. No fue hasta el 14 de julio del año siguiente cuando una expedición, a cargo de la Institución Oceanográfica Woods Holes, logró descender por primera vez hasta el lecho marino.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Iceberg que impactó fotografiado 5 diás después

ENSEÑANZAS VITALES

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

No hay nada de lo que se puedan obtener más enseñanzas que de un gran error, se señala con frecuencia en el mundo de la educación. No sólo de los nuestros, sino también de los demás: la psicología ha señalado que el aprendizaje vicario nos conduce a imitar las actitudes de los demás en caso de que estas obtengan resultados positivos, pero también a no reproducirlas si dan lugar a consecuencias negativas. En este caso el Titanic nos enseña numerosas lecciones como uno de los grandes fallos de la historia.

Exceso de confianza

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

No puedo imaginar ninguna condición por la cual un barco actual pueda hundirse, las construcciones modernas han conseguido superar esos problemas

Capitán Edward J. Smith

Se puede decir más alto, pero no más claro: si de algo estaba seguro el capitán Edward J. Smith es de que el Titanic era, como anunciaban los mensajes publicitarios, “inhundible”. El exceso de confianza puede llevarnos a olvidarnos de las posibles dificultades e incidentes con los que nos encontremos durante nuestro camino, y que cuando la tragedia se produzca sea demasiado tarde para ponerle remedio.

Todos viajamos en el mismo barco (ricos y pobres)

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Como ocurre con la muerte, los grandes accidentes demuestran que las clases sociales y el dinero sólo son útiles en la estabilidad del día a día social, no en los momentos de hecatombe. Aunque la película de James Cameron sugiere que muchos adinerados intentaron comprar su supervivencia, es poco probable que muchos consiguiesen salvar su vida gracias a un fajo de billetes: en los momentos críticos, el dinero no lo compra todo. ¿La principal diferencia entre unos y otros? Que los cadáveres de los fallecidos de primera clase pudieron descansar en ataúdes de madera, mientras que los de clase baja tuvieron que conformarse con bolsas de lona.

Hacer caso omiso de los comentarios negativos

Si te dicen hasta siete ocasiones diferentes que existe el riesgo patente de colisión con un iceberg, quizá deberías tenerlo en cuenta y no seguir pisando a fondo. Infravalorar las posibilidades de que algo pueda ir mal es una de las consecuencias fatales.

Un proyecto no está terminado hasta que está terminado

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

¿Ansioso por poner en marcha esa nueva idea que se te ha ocurrido y que tanto te emociona y cuyos errores se pueden solucionar por la marcha, según aparezcan? El optimismo propio del comienzo del siglo XX condujo a la compañía White Star Line a poner a flote su transatlántico quizá de manera prematura y a construir el Titanic en los astilleros de Irlanda del Norte con demasiada prisa. ¿Se hubiesen necesitado más pruebas antes de lanzarlo a cruzar el Atlántico? Probablemente sí, pero las prisas por ser los pioneros hizo que miles de los hombres más ricos de la sociedad del momento se montasen en un barco cuyo destino era el holocausto.

Las prisas no son buenas consejeras

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Muchos han atribuido parte de la responsabilidad del descalabro del gran barco a las encendidas peticiones del multimillonario J. Bruce Ismay, director de White Star Line (la compañía que diseñó el barco) para pisar a fondo el acelerador y llegar a Nueva York cuanto antes, tal y como señalan los testimonios de algunos testigos. Esta historia también nos enseña algo sobre la vanidad, y es que las ansias (personales) del capitán Smith por batir todos los récords probablemente le hicieron pasar por alto las advertencias que estaba recibiendo.


El tamaño sí que importa (para mal)

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

En el idioma inglés se utiliza la expresión too big to fail, empleado frecuentemente durante la crisis económica, para referirse a aquellas grandes firmas cuyo hundimiento arrastraría consigo al resto de la economía. Una vez que la burocracia de una organización ha aumentado hasta tal punto en que cualquier decisión necesita pasar por diferentes estancias hasta que se apruebe, es muy complicado poder ofrecer una respuesta inmediata a una dificultad acuciante, lo que ralentiza la capacidad de reacción y entorpece cualquier acción. Una pequeña embarcación no habría sufrido los mismos problemas de toma de decisiones que el transatlántico, aunque tampoco habría sido capaz de cruzar el Atlántico. Una curiosidad: J.P. Morgan, uno de los principales inversores del barco, estuvo a punto de subir al malogrado barco pero instantes antes canceló su reserva, alegando motivos de salud.

Los cálculos aparentemente correctos no siempre son acertados

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Lo que aprendieron inmediatamente los navegantes de la época es que la aritmética había sido utilizada de manera perversa en el diseño de los sistemas de evacuación del barco. Los directivos de White Star Line se justificaron señalando que habían superado en mucho el número de botes salvavidas con que debía contar el transatlántico, y según los cálculos oficiales, así era: contenía exactamente veinte botes, cuatro más de lo exigido. ¿El problema? Que según la legislación de la época, el número de embarcaciones de rescate no se encontraba en función del número de pasajeros que se encontrasen a bordo, sino del tonelaje de la embarcación, lo que da como resultado que las plazas disponibles no cubriesen más que a la mitad de pasajeros. Debido a ello, se revisó la legislación de 1894 y desde entonces, el cálculo se realiza para que las plazas de rescate sean siempre al menos un 25% más que el número de pasajeros.

Lo barato sale caro

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

La prisa con la que se construyó el barco provocó que algunos de los componentes de los remaches del barco que sujetaban las planchas de acero fuesen construidos con materiales de una calidad mucho inferior a la que fue presupuestada desde un primer momento, ya que la demanda era tan grande que una única compañía no podía producir todo lo necesario. Nunca sabremos si otros materiales habrían cambiando sensiblemente la situación, pero es altamente probable que la rotura de algunas secciones no se habría producido con tal rapidez.

Hay que leer más

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Una novela publicada en 1898 por el oficial de la marina americana Morgan Robertson ya relataba la historia del naufragio un “inhundible” transatlántico, el Titán, después de chocar con un iceberg. Bajo el título de El hundimiento del Titán (Nordica) (en inglés, Futility or the wreck of the Titan), el relato ha atraído a lectores de toda clase por sus evidentes similitudes con el accidente ocurrido catorce años después de la publicación del relato de Robertson. ¿La moraleja? No tanto que tengamos que revisar la historia de la literatura para localizar posibles profecías como que debemos mostrarnos alerta a las advertencias que otros han señalado antes que nosotros. Al fin y al cabo, el término “futilidad” encaja como anillo al dedo en la historia del Titanic.

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un gigante

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un giganteGIF

Titanic, memoria de un desastre y la caída de un giganteGIF

orquesta

No comments yet.

Leave a Comment