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Terror

Terror

Dos de la madrugada, un joven mira una película: “Cómo asesinar mujeres”. Los padres duermen, y también sus dos hermanitas; una de 10 años, y otra de 8 años. Todo está en silencio, las luces apagadas. Sólo el reflejo de la luz del televisor, ilumina la sala de la casa.

El joven termina de ver la película bien entrada la madrugada. El silencio se llena de espacio. Parece no existir nadie. La calle está desierta; las demás casas parecen haber desaparecido.

José Eugenio, entra en su cuarto, trata de conciliar el sueño, más una voz desde adentro de su cerebro lo hace levantar, dar vueltas en la cocina con las manos agarrándose la cabeza; un tormento parecía haberse apoderado de él. Siente que sus ojos han salido de su órbita, las manos tensas, y en forma de puños como si entre los dedos no cupiera ni una aguja. Sigue dando vueltas hasta marearse, y esto lo hace caer al piso. Diez minutos después se levanta, sus pelos parecen haber sufrido una electrificación de cuatrocientos voltios, su boca babea una espuma blanca que da la sensación de haberse pegado por siempre en la comisura de sus labios. Una mirada fija apunta a una gaveta, sólo a esa.

Un cuchillo que no es el usual que se utiliza para la faena diaria de cocinar, sino mucho más grande, y de filo en forma de sierra va a parar a sus manos. Abre la puerta del refrigerador, y de una jarra de agua casi helada baña su cuerpo como ola embravecida

Se dirige al cuarto de sus hermanas, primero a una, le corta de un cuajo el cuello, después a la otra, vuelve hacerle lo mismo. Ahora se decide a cortar sus miembros como un cirujano experimentado. En puntillas llega al cuarto de sus padres, y ve tendida a su madre sumergida en un sueño profundo. Le pasa la mano lentamente en su cabeza como si fuera una caricia, pronuncia: lo siento. Una cuchillada profunda deja su cabeza casi colgando del resto de su cuerpo. Con una sonrisa va a su cuarto, y queda dormido.

Al día siguiente, el único sobreviviente, lo despierta un líquido aún tibio que empapa su espalda; espantado mira a su mujer, corre para el cuarto de sus hijas, y ve un hilo de sangre que sale por debajo de la puerta. Queda en temblor, y pega un grito desgarrador que invade toda la casa, llevándose las manos a la cabeza. Ve a su hijo durmiendo, y sus ojos buscan un frasco de pastilla que ve volcado.

Piensa, Juan José como no haberse percato que esto podía suceder en cualquier momento, el terror recorre su cuerpo, y le viene a la mente todos sus años de psiquiatra.