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Tener amigos duplica las alegrías.

La amistad es un elemento protector de nuestra salud psicológica y física.

Tener amigos duplica las alegrías.
Está evidenciado que el aislamiento tiene una gran incidencia en la mortalidad; de hecho, hay estudios que afirman que la falta de apoyo psicológico puede equiparar sus efectos nocivos sobre nuestra salud al tabaco, la alta de tensión arterial, el nivel de colesterol alto, la obesidad o la falta de ejercicio físico.

Tener amigos duplica las alegrías.
En este sentido podemos afirmar que los estrechos lazos que creamos con los demás duplican nuestro bienestar y dividen la angustia por la mitad. Porque crear relaciones emocionales próximas nos fortalece, de eso no cabe duda.

Tener amigos duplica las alegrías.
Bien es cierto que no es fácil lograr una proximidad psicológica satisfactoria con la gente que nos rodea, pues muchas veces las decepciones nos hacen preferir la soledad. Sin embargo, mientras esta misma soledad no se convierta en aislamiento, nuestra salud no tiene por qué verse perjudicada

Tener amigos duplica las alegrías.
La amistad, la formación de lazos afectivos

Estar rodeados de gente que nos quiere nos hace psicológicamente fuertes y previene dificultades emocionales derivadas de cuestiones diversas como un divorcio, un obstáculo económico o una enfermedad.

Tener amigos duplica las alegrías.
Es decir, tener amigos nos ayuda a dividir el estrés. Es maravilloso poder tener un confidente, una persona que pueda ofrecernos ayuda, consejo o un hombro en el que llorar. La sola presencia de gente querida en nuestra vida disminuye el impacto de los contratiempos vitales con los que nos toca lidiar.

Tener amigos duplica las alegrías.
Así que no es de extrañar que cuando tenemos buenos amigos alrededor logremos fortalecer nuestras habilidades emocionales. Esto, a su vez, nos permite tener una mejor disposición para que los demás se acerquen a nosotros (y viceversa), por lo que tendremos más opciones de crear relaciones significativas.

Tener amigos duplica las alegrías.
Ser conscientes de que quieren verte, hablar contigo e interesarse por cómo estás nos otorga un estatus emocional que nos rescata del abismo en infinidad de ocasiones. Por eso podemos estar seguros de que esas personas a las que tantos queremos constituyen una parte importantísima de nuestro flotador vital.

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No lo olvides: una sonrisa, una conversación o una palabra de ánimo son verdaderos salvavidas que nos mantienen a salvo cuando caemos presas del miedo o del malestar.

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