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te pones nervioso al hablar en publico? te dejo tips

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Para Hablar en Público:Controlar los Nervios

La Preparación y la Práctica:

El hecho de no estar seguro sobre lo que vas a hablar es un factor realmente fundamental si sientes nervios cuando debes hablar en público, entre más preparación y conocimiento tengas respecto a una materia, más seguro y con más confianza te sentirás.

Es verdaderamente horrible comenzar a hablar y a exponer algo sobre lo cual no se tiene la seguridad, ¿me estaré equivocando con esto?, ¿lo que estoy diciendo será cierto?

Es claro cuando una persona conoce o desconoce de un tema, su fluidez, su seguridad y confianza marcan la diferencia. Una persona que sabe de lo que habla, lo dice con autoridad y sabe muy bien, que lo que habla es cierto, y ello se percibe en su presentación.

Por ello, antes de tu presentación: investiga, indaga, estudia, pregunta y repasa sobre tu tema a presentar. Cuando debas exponer tu contenido procura ser la persona con mayor conocimiento sobre el tema que pueda existir en ese momento. Debes de saber más del tema, de lo que saben las personas que te escucharán.

Seguidamente cuando ya tienes preparado lo que vas a presentar, debes comenzar a practicar tu exposición tal y como si fuera el momento que esperas.

Practica lo más real posible, si debes estar de pie en la presentación ensaya por lo tanto estando de pie, y de igual forma si usarás diapositivas. Este punto también abarca aspectos como la misma vestimenta, por ejemplo supongamos que tú no estás acostumbrado a usar saco y corbata, pero deberás usarlos en la exposición, entonces, creo ya sabes lo que viene: Practica usando saco y corbata.

Si durante tu ensayo tuviste una equivocación, no te detengas, recuerda que estas presentando tu contenido tal y como si fuera el momento real, en una exposición el orador no puede decir “me equivoque, así que me disculpan pero volveré a empezar”, si se comete un error al igual que en el teatro: La Función Debe Continuar, y eso mismo es lo que harás durante tus ensayos.

No comiences a ver tus apuntes y repasar tu materia sentado en una silla, imaginándote que lo haces bien, eso no es ensayar, si bien es cierto tal acto es un método más para ayudarte, está muy lejos de ser un ensayo como tal.

Continuemos con la siguiente técnica.

Enfócate en el Tema Como Tal

Esta técnica al igual que la anterior, también es muy poderosa y funciona muy bien cuando se implementa correctamente, trata de lo siguiente: cuando hablas en público y te concentras en el tema en sí y en que este sea comprendido por el público, rápido te olvidas primeramente del hecho de estar hablando en público y consecuentemente también te olvidas de los nervios.

Todo lo contrario, si durante tu presentación te mantienes con pensamientos como:

“Estoy hablando en público y todos me ven”

“Seguro están pensando que veo nervioso”

“Todos ven que lo estoy haciendo mal”

Es claro que los nervios se incrementarán.

Olvídate de eso e introduce tu mente en la materia propiamente. Verás que cuando menos te des cuenta, ya no sentirás esos nervios porque no verás tu presentación como “hablar en público”, sino más bien se convertirá en una conversación, solo que grupal y tú tienes la palabra.

Preocúpate por que tu mensaje este siendo comprendido, que eso se convierta en tu meta, si durante la presentación notas algunas caras confundidas, vuelve a explicarlo. Por esto, es una norma muy conocida hablar o presentar dentro de lo posible temas que nos gusten y que al mismo tiempo comprendamos.

Haz uso de la Respiración Profunda

Una de la formas de controlar los nervios previa exposición, es hacer uso de la respiración profunda, tal vez podrías pensar que esta técnica es muy simple, pero funciona y muy bien cuando de controlar los nervios hablamos.

Con una buena respiración podrás sentir al instante como los nervios disminuyen, aún mejor si lo hacemos varias veces. Una buena respiración inicia por la nariz, inhala aire profundamente, cuenta pausadamente hasta 5 y luego expulsa el aire por medio de la boca.

Cuando te llenas de aire debes de sentir como tu zona abdominal se agranda, ello es un indicador de una buena respiración.

Cuando lo hagas podrás comprobar como tu cuerpo se normaliza y los nervios pierden su fuerza dentro de ti. La presión se alivia y el bienestar se siente, repite el proceso al menos unas dos veces más. Lo que importa no es la cantidad de veces que lo hagas, sino que lo hagas bien, por decirlos de alguna manera: respiraciones de calidad.

Domina estas sencillas técnicas de control de la ansiedad

Podrás ir aplicando de forma secuencial estas cinco técnicas según se vaya acercando el momento de la presentación. Con ellas podrás bajar tus niveles de ansiedad antes de una presentación.

Desde días antes de la presentación: la relajación muscular es una técnica que se va perfeccionando con el tiempo y la práctica, pero que, de forma resumida, consiste en ir tensando y destensando de forma consciente los músculos siguiendo un orden determinado. Lo ideal es entrenar esta técnica durante 15 días seguidos de forma sistemática, para conseguir la automatización del proceso.

Cuando te imaginas realizando la exposición, ¿cómo te ves? ¿Nervioso, tropezando, no sabiendo resolver la situación…? O por el contrario, ¿eres capaz de verte realizando una presentación brillante, en la que tu público queda encantado y te da la enhorabuena? La técnica de la visualización positiva, que tanto se usa en el mundo deportivo, consiste principalmente en visualizarse realizando con gran éxito esa presentación, viéndote como realmente quieres que ocurra, y hay que hacerlo de la forma más detallada posible. Imagina la sala donde vas a estar, que ropa llevas puesta, dónde se sienta el público… para después visualizarte realizando tu presentación de forma brillante y consiguiendo tu objetivo. Al principio puede que te cueste, pero no dejes de hacerlo unos días antes del gran día, y sobre todo la noche de antes y un rato antes de realizar la exposición. Proyectar en positivo puede ser de gran utilidad para controlar la ansiedad y nos facilitará el camino hacia el éxito.

Segundos antes de la exposición algo tan sencillo como beber un trago de agua antes de comenzar a hablar nos puede ayudar a conseguir un mejor rendimiento cognitivo y a reducir el nivel de ansiedad. Desaparecerá esa sensación de boca seca, algo asociado a la situación ansiógena.

Finalmente, justo antes de salir a nuestra exposición, la respiración diafragmática, consiste en respirar profundamente muy despacio, llevando el aire al abdomen, y expulsar el aire muy despacio por la boca, empleando más tiempo en la espiración que en la inspiración, es una técnica para reducir la ansiedad muy eficaz en estos casos, y que está al alcance de todo el mundo, y se puede realizar antes y durante la presentación.

Y recordad, lo que nos repetimos de forma constante, esas frases interiores que nos formulamos, son las responsables de nuestros estados de ánimo, así que utilicémoslas para que trabajen a nuestro favor y no en nuestra contra. No dejes de repetirte: “me va a salir bien”, “yo puedo”, “lo he preparado a conciencia”…

Donde Mirar Cuando Hablas.

Cuando realizas una presentación o un discurso, tu lenguaje corporal y tu manera de pararte frente a una audiencia, les dice a ellos tanto como tus palabras. Y parte de no ponerte nervioso delante de la gente cuando hablas en público es no “actuar” nervioso.

Si tienes un control completo sobre tu cuerpo, tu cara y tus manos, tú puedes actuar estar relajado frente a la gente hasta que realmente aceptes la idea de que estás relajado, con lo que empezarás a sentirte más a gusto a medida que realizas tu presentación.

Uno de los problemas que a menudo se ve en los expositores es el uso de los ojos. Es extremadamente fácil como hablante querer ver tu esquema o tu discurso escrito durante tu presentación, para no perderte o tener esa terrible sensación de no saber lo qué vas a decir a continuación. Es por eso que muchas personas que no son expertas para hablar delante de las personas, escriben sus discursos palabra por palabra y terminan leyendo para el grupo.

El problema con este enfoque es que se te ha pedido dar un discurso, no una lectura. Y muchos adultos se ofenden si les lees. Un público quiere oírte a ti, no sólo escuchar tu lectura. Si ese fuera el único valor de una presentación en público, podrías simplemente entregar tu discurso en una hoja de papel y dejar que ellos lean, y no tener que estar en frente de las personas. Pero eso no es tan eficaz como hablar en público, sobre todo si el propósito de tu presentación es convencer o vender.

Entonces surge la pregunta de hacia dónde realmente mirar mientras realizas tu presentación. Muchos oradores miran hacia un punto en la parte posterior de la sala, porque mirar las caras de las personas los pone nerviosos.

Esto es mejor que mantener la mirada fija en tus documentos todo el tiempo. Por una parte, la proyección es una cuestión importante para hacer llegar tu mensaje. E incluso si usas un micrófono, al hablar de frente al público en vez de hacia abajo, tu voz será más clara y utilizarás naturalmente el diafragma para pronunciar correctamente cada palabra.

La otra ventaja de mirar la pared del fondo es que te ayudará a proyectar tu voz, sobre todo si no estás utilizando amplificación. El sabio dicho de “exponer para la última fila” aplica aquí porque significa que consideras que todo el mundo en esa sala es tu público, no sólo las personas en la primera fila. Así que hay un cierto valor en ese enfoque.

Sin embargo, una de las formas más valiosas en que puedes realmente conectarte con tu audiencia y hacerles llegar tu mensaje, es hacer contacto visual con ellos.

El contacto visual es comúnmente utilizado por los vendedores para crear un vínculo con el cliente y que ese vínculo ayude a cerrar la venta. Pero incluso si tu presentación no es necesariamente una situación de ventas, el contacto visual hará que tu mensaje sea recibido. Y eso es lo que tienes que hacer en primer lugar.

El contacto visual hace que el público te mire. Esto los mantiene atentos. Para utilizar al máximo el contacto visual, mueve tus ojos de miembro en miembro del público, y recuerda hablar con cada persona directamente.

Ese contacto visual realmente hará sentir a todos como un individuo y asegurará esa creencia de los oyentes hacia ti. No te demores en una persona en específico ya que no quieres mantener la mirada fija.

Al convertirte en experto para utilizar el contacto visual mientras hablas en público, estás tomando el control de la presentación para que sea lo que tú quieres que sea. Y tener el control es una gran clave para tener éxito al hablar en público.

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