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soy pansexual y te lo cuento.

¿CÓMO SÉ SI SOY PANSEXUAL?

No hará mucho más de un año que escuché hablar por primera vez de este concepto. Creo que fue en algún vídeo de YouTube en la época en la que andaba buscando información sobre transexualidad masculina, en los comienzos de mi proceso. En esos meses tuve la oportunidad de leer y escuchar a muchas personas que entienden su propia orientación e identidad sexual de una manera muy alejada a lo que siquiera se plantea fuera de los círculos LGTB. Todo ello me resultó interesantísimo y contribuyó en gran medida a ampliar y madurar mis conceptos, no solo del sexo y la sexualidad humanos, sino también de la propia sociedad que los desarrolla y etiqueta. En ese momento no entendí muy bien lo que significaba la pansexualidad, pero tampoco ahondé demasiado en ello, quizá porque estaba más centrado en mi propio proceso de transexualidad.

El caso es que hoy, después de un año y 4 meses de hormonación, todavía me estoy preguntando si no seré yo realmente pansexual en vez de bisexual, incluso si esa pregunta tiene sentido… Cábalas de este tipo me llevaron hace un par de días a googlear un poco el término para ver si aparecía algo nuevo por ahí. ¡Y mira por donde descubrí que la pansexualidad dispone ya de bandera, símbolo y todo!, como la bisexualidad y la transexualidad. He de admitir que no lo sabía.

soy pansexual y te lo cuento.¿Dónde quedaron aquellos días en que nos cobijábamos todos bajo un simple arcoíris? No sé si con tantos conceptos diferentes conseguimos comprendernos y derribar barreras que limitan lo que realmente somos, o todo lo contrario. Un interrogante que comienza a ser ya un clásico, y que como a tantas personas a mí también me asalta de vez en cuando. Bien es cierto que la pansexualidad es una etiqueta (tenemos que aceptar que no deja de serlo) que parece venir con energías inigualables para barrer de un plumazo todos los esquemas o normas predefinidas en el terreno de la sexualidad… ¿Pero es así realmente? ¿Es realmente posible disolver viejos esquemas sin que sea una manera de crear otros nuevos? ¿Sin que nadie sienta que su identidad no es representada? Bueno para los que aún estáis más confundidos que yo voy a comenzar con la definición que nos da el gran oráculo mágico de nuestros días, Wikipedia:

“La pansexualidad es una orientación sexual humana caracterizada por la atracción estética, romántica o sexual por otras personas independientemente de su sexo y su género. Por lo tanto, las personas pansexuales pueden sentirse atraídas por varones, por mujeres y también por aquellas personas que no se sienten identificadas con la dicotomíavarón/mujer o con la de masculino/femenino, incluidas las personas intersexualesintergéneroscisexuales ytransexuales”.

Esa definición a primera vista me pareció un concepto muy coherente desde la primera vez que la leí, sin embargo me he pasado mucho tiempo haciendo esfuerzos por encontrar las diferencias con la bisexualidad en cuanto a mi propia vivencia se refiere. Me explico, yo decía: “Me siento atraído por hombres y por mujeres, pero ¿cómo determino si es porque soy potencialmente apto tanto para que me guste un hombre como para que me guste una mujer, o si es porque me atraen las personas independientemente de su sexo?”. Una cosa que queda clara es que si nos sentimos atraídos por personas con identidad de género no binaria, el término bisexual se nos queda pequeño. El texto dice que como consecuencia de sentir atracción independientemente del sexo los pansexuales pueden incluir a estas personas entre sus potenciales relaciones, eso en sí mismo es muy lógico.

soy pansexual y te lo cuento.

Para mí sería sencillo entender que el término “pansexual” se use para designar a quien potencialmente se siente atraído por personas con una identidad sexual no binaria, y puedo incluirme en ese grupo. Es con eso de “independientemente de su sexo” con lo que no me acabo de aclarar. Es decir, ¿cómo sé si es que me gustan los hombres, las mujeres, y las personas intersexuales o si me siento atraído por las personas independientemente de su sexo? Para mí poco aclara que además de intersexuales incluya a un número infinito de grupos de personas que podamos categorizar o descategorizar. Por lo que a mí respecta veo que incluso podría llegar a funcionar en la vida diaria perfectamente como “pansexual” sin dejar de sospechar que simplemente tengo un gusto muy amplio. Creo que aun así continuaría teniendo dificultades para verme reflejado en ese concepto en la teoría. Es como el viejo asunto de los cisnes. No por haber visto un millón de cisnes blancos puedo afirmar que los cisnes son blancos, porque cualquier día puedo ver uno negro, al igual que me podría encontrar con una persona que exprese su sexo física o psicológicamente de una manera que no me pueda resultar atractiva. Cuando llego a este punto en mi reflexión tengo que decir que no me gustaría resultar irrespetuoso con las personas que están totalmente seguras de que eso no les va a ocurrir, solo digo que yo, personalmente, me siento confuso.

Después Wikipedia añade:

“La pansexualidad es la capacidad de desear sexualmente a otra persona independientemente de su género. Los pansexuales afirman que para ellos el sexo y el género son conceptos vacíos de significado o que no tienen importancia.”

Según eso creo que no me baso en otra cosa que una lógica sencilla si afirmo que ningún transexual sería a la vez pansexual. ¿Es posible que para personas que expresamente declaran no sentirse identificadas con el sexo que les han atribuido, ni en su gran mayoría con los atributos físicos y roles asociados, el sexo pueda ser un concepto vacío de significado? Desde luego para mí no lo es. Puede que me dé igual tener a un hombre que a una mujer como pareja, y también a una persona intersexual, pero yo no me siento mujer y sí hombre, por lo tanto no puedo decir que el sexo y el género sean conceptos vacíos de significado para mí.

Hoy en día, la manera en que están saliendo a la luz tantos matices de este amplio abanico de posibilidades que supone la sexualidad y el sexo, nos lleva a hacernos preguntas que no nos habíamos hecho antes. Están apareciendo cisnes negros, verdes, fosforescentes y transparentes que dan lugar a situaciones paradójicas que nos hacen cuestionarnos conceptos tan aparentemente sólidos y respetados, como el amor y la pareja. Una de estas situaciones que tanto me ha hecho reflexionar es el fin de la relación que por mi transexualidad me vi obligado a dejar atrás. En nuestra sociedad el amor de pareja se percibe como una fuerza positiva que mueve montañas y está por encima del bien y del mal. Se nos cuenta que es algo que trae la más genuina felicidad y saca lo mejor de nosotros, haciéndonos fieles y leales a la persona amada, por encima de cualquier motivación material. Ahí tenemos el icono de Romeo y Julieta azuzando en nuestro inconsciente colectivo, haciéndonos sentir culpables por no ajustarnos a su manera de amar, e incluso haciéndonos plantearnos si alguna vez hemos amado realmente. Me hubiera gustado verlos después de veinte años de casados pagando una hipoteca, pero eso ya es meternos en otro tema.

Las personas que se casan por el rito católico (de las cuales solo una pequeña parte creen en él) juran ser fieles en la muerte y en la enfermedad, en lo bueno y en lo malo, hasta que la muerte los separe. Pero creo que para hacerlo más adaptado a nuestros tiempos deberían añadir: “mientras los niveles de testosterona continúen por debajo de un rango x”, o por encima en el caso de los varones. Eso viene a ilustrar más o menos la situación que yo viví. No estaba casado pero llevaba casi diez años en una relación con un hombre heterosexual. Teníamos una comunicación y una complicidad maravillosa, nos queríamos con locura y nuestra convivencia era armónica y estable, aunque ya tuviera sus pequeños detalles de rutina como es normal en una relación larga. En el momento en que tuve las fuerzas para comprender mi propia identidad masculina y decidí comenzar mi hormonación con testosterona, mi pareja dijo que no se veía capaz de seguir conmigo a pesar de lo mucho que me quería porque no podía tener una pareja masculina. Yo no le culpo en absoluto ni le guardo ningún rencor. De hecho, otra de las cosas que me ha resultado curiosísima es que nuestro nivel de complicidad y cercanía emocional no se han visto afectados en absoluto. Simplemente ahora ya no nos llamamos “pareja” y hemos pasado a llamarnos “amigos”. Básicamente vivimos en casas diferentes y ha cambiado la relación sexual que teníamos. El caso es que una persona que deseaba compartir su vida conmigo, y que siempre fue totalmente leal a su compromiso, cambió sus planes cuando cambió mi cuerpo.

Hay casos muy tristes en que un miembro de la pareja queda en silla de ruedas o se quema toda la piel de su cuerpo en un accidente, sin embargo, en nuestro concepto idealizado de amor, su compañero sigue a su lado, porque es la persona la que importa, y es de ella y no de su cuerpo de quien se ha enamorado. Sin embargo, solo la quiere porque es una mujer, o un hombre. Muchas escenas imaginarias me han venido a la mente al reflexionar sobre esta situación. Una de ellas es la “inolvidable” escena de la película Titanic en la que Dicaprio se queda sumergido en el agua helada hasta morir para que su amada pudiera sobrevivir sobre el pedazo de madera que flotaba. En mi particular versión escuchaba decir a la chica “gracias” con una voz inesperadamente grave, y él al darse cuenta de que su bello facial empezaba a ser más áspero de lo habitual, la tiraba al agua para salvarse él. Alguien que te ama tanto para dar su vida por ti, te acompañaría en cualquier decisión que implique vivir en libertad y expresarte como eres, excepto si eso implica un cambio en tus caracteres sexuales. ¿Qué tengo que ir a la guerra para ganar dinero y cuidar de mi mujer? ¡Lo que sea por ella! Siempre que tenga pechos y una cara lampiña.

Puedo sonar resentido… pero nada más lejos de la realidad, son fantasías que siempre cuento con humor. Simplemente lo que estoy es perplejo. En mi caso, yo no creo que dejara a alguien por empezar a llamarlo Pedro en vez de María, ni porque su cuerpo cambie en sus caracteres sexuales. También creo que podría desear como pareja a una persona fuera de la dicotomía varón/mujer, pero sí sospecho que la atracción física juega un determinado papel a la hora de enamorarme de alguien… ¿o no? Me resulta difícil estar seguro, y si es así, en esencia no soy tan diferente de quien solo acepta a hombres o mujeres. A una parte de mí le parece ilógico que algo como el amor sea tan dependiente del sexo o el físico de las personas. Quizá simplemente es así nuestra naturaleza (o la de muchos de nosotros… o la mayoría). Pero creo que entonces deberíamos dejar de mitificar el amor de pareja como la expresión más elevada del amor. Quizá después de todo no sea algo tan diferente a la satisfacción de un instinto y la necesidad de sentirnos acompañados. 

soy pansexual y te lo cuento.Hay veces que todo esto me lleva a dudar de las bases más profundas de lo que se nos ha enseñado que es la pareja. Quizá sea un concepto más artificial de lo que asumimos, y de ahí que nos encontremos con tantas incoherencias. Quizá el amor sea algo mucho más amplio que un vínculo entre dos personas que se desean sexualmente y por eso nos estemos haciendo las preguntas equivocadas. Todo esto me ha llevado a cuestionar las verdaderas diferencias entre la amistad y el “amor”, y si es que existen realmente. He reflexionado también sobre el origen y la razón de ser de los celos, la fidelidad (entendida como exclusividad) y tantos otros valores que solemos aceptar como incuestionables. Y cuanto más reflexiono, para mí más etiquetas sobran, y mi concepto de amor amplia y difumina más y más sus límites. Sigo sin tener muchas respuestas, pero prefiero los interrogantes a las respuestas que no puedo comprender del todo, y tampoco me preocupa demasiado no encontrar las etiquetas adecuadas.

Oscar