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Sobre las hormigas de plata del Sáhara.

Las hormigas plateadas del Sáhara poseen una capa densa de pelillos recubriendo sus cuerpos que reflejan gran parte del espectro visible e infrarrojo cercano. De este modo pueden resistir muy altas temperaturas.

Sobre las hormigas de plata del Sáhara.

El desierto del Sáhara es un sitio inhóspito que pone a prueba a las criaturas que viven en él. Las temperaturas pueden ser tan altas que a ciertas horas del día pocos animales se atreven a exponerse. Pero las hormigas de plata del Sáhara (Cataglyphis bombycina) han evolucionado para poder vivir en un lugar tan cálido y salir al exterior a la peor hora posible.

Sobre las hormigas de plata del Sáhara.

Estas hormigas son como gotas de mercurio correteando sobre la arena. Están cubiertas de unos pelos brillantes que les ayudan a reflejar los rayos del sol que usan a la manera “traje espacial”, como dice David Atenbourg. Ahora se ha descubierto que, además, les ayudan a emitir el exceso de calor al cielo.

Estos cuerpos de aspecto metálico llamaron la atención de Nanfang Yu, Norman Nan Shi (Columbia University), Rüdiger Wehner (Universidad de Zurich) y otros entomólogos, así que se pusieron a estudiarlos.

Sus resultados ponen de relieve que las adaptaciones de estas hormigas son de lo más avanzado para poder resistir el calor y su estudio puede ayudar a la creación de nuevos materiales de uso humano que permitan controlar la temperatura.

Estas hormigas tienen su límite térmico. 

Sobre las hormigas de plata del Sáhara.

Si sus cuerpos alcanzan la temperatura crítica de 53,6 grados centígrados mueren irremediablemente. Pero se exponen precisamente a las temperaturas más altas cuando salen a forrajear a medio día, cuando sus depredadores (unos lagartos) se refugian en la sombra. En esos momentos la temperatura de la arena pueda alcanzar los 70 grados.

Estas condiciones significarían una muerte casi instantánea para una hormiga cualquiera, pero las hormigas de plata pueden salir del hormiguero durante, a lo más, 10 minutos antes de freírse sobre la arena.

Las adaptaciones que le permiten esta proeza son varias. Entre ellas está que las patas son más largas de lo habitual para alejar sus cuerpos de la arena. Además cuentan con proteínas resistentes al calor.