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Siria, su invasion y las confesiones de un Sicario Economico

….Siria, una nueva intervencion de una coalicion internacional…

Internacional / siria

Siria, varias guerras en una

http://www.abc.es/internacional/20130826/abci-siria-varias-guerras-201308252201.html

daniel iriarteDanieliriarteo / estambul

Día 26/08/2013 – 17.08h

Temas relacionados

El conflicto se ha convertido en un teatro bélico de alcance internacional con múltiples facciones enfrentadas

Siria, su invasion y las confesiones de un Sicario Economico

Lo que comenzó como un conflicto armado entre el régimen sirio y una insurgencia compuesta en su mayoría por desertores se ha convertido en un teatro bélico de alcance internacional con múltiples facciones enfrentadas, similar al del Líbano en los años 80. Parte de la dificultad para comprender lo que está pasando en Siria se deriva del hecho de que no se trata de una sola guerra, sino de varias.

En primer lugar, el conflicto parece cada vez más un escenario del conflicto entre chiíes y suníes. Tanto el presidente Bashar Al Asad como su entorno cercano son alauíes, una rama heterodoxa del chiísmo. Cuentan con el apoyo tanto de Irán como de la milicia libanesa chií de Hizbolá. Y frente a ellos, una oposición abrumadoramente suní, respaldada por las grandes potencias de esta rama del islam: Arabia Saudí, Catar y Turquía.

Tres cuartas partes de la población siria son suníes, a pesar de lo cual han permanecido apartados de un poder acaparado por los alauíes, lo que ayuda a explicar el alcance de la revuelta contra el régimen. Sin embargo, el comportamiento rabiosamente sectario de los insurgentes no solo ha alienado a otras minorías como los cristianos y los drusos, sino que ha radicalizado a alauíes y chiíes. Hizbolá ya combate abiertamente al lado de las tropas gubernamentales, y también hay constancia de voluntarios chiíes de países como Afganistán.

Rusia es la principal proveedora de armas del régimen sirio

La guerra tiene, además, una importante dimensión internacional. Damasco cuenta también con el respaldo de Rusia, la principal proveedora de armas del régimen sirio. China no está implicada directamente, pero no ve con buenos ojos la intromisión de las potencias occidentales en el conflicto, por lo que ha apoyado a Moscú a la hora de vetar todas las iniciativas de condena del régimen sirio en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La insurgencia aparece fragmentada y poco dispuesta a coordinarse para lanzar grandes ofensivas, aun en el caso de que se les suministrase armamento pesado. A los batallones de las regiones del norte les apoyan sobre todo Turquía y Catar, a pesar de la creciente islamización entre sus filas y a los cada vez más frecuentes episodios de saqueo y violaciones de derechos humanos. En cambio, EE.UU., Francia, Jordania y Arabia Saudí parecen haber optado por la estrategia del «frente sur», formando a combatientes profesionales en suelo jordano e infiltrándolos poco a poco a la espera de poder lanzar una campaña en las cercanías de Damasco.

A casi todos los observadores les preocupa la presencia de yihadistas de todo el mundo en territorio sirio. Entre los diferentes grupos destaca el Emirato de Irak y el Levante (región árabe que supuestamente engloba Siria, Israel, Líbano, Palestina y Jordania), nacido a partir de la antigua Al Qaida en Irak, y el Frente Al Nusra, que ha recibido apoyo de los primeros pero que se han resistido a fusionar ambos grupos. Ambos cuentan con algunos de los combatientes más experimentados y disciplinados, pero su campaña de islamización forzosa de la población civil despierta cada vez menos simpatías entre los opositores.

La causa kurda

Los kurdos, por su parte, mantienen una estrategia independiente. La población kurda en Siria alcanza los 4 millones, a pesar de lo cual han sido la minoría más maltratada por el régimen. Tampoco la oposición se ha mostrado muy dispuesta a abordar el problema kurdo, por lo que estos han decidido establecer su propia autonomía ‘de facto’ en el norte del país. Las milicias kurdas han preferido evitar en lo posible los enfrentamientos con las tropas gubernamentales, pero ahora combaten encarnizadamente contra los yihadistas del Frente Al Nusra, muy activo en las zonas kurdas.

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…la extraña necesidad de una guerra relampago contra Siria y los extraños ataques contra inspectores de la ONU…

Martes, 27 de Agosto de 2013 | 15:09



SIN LA ONU

USA y Reino Unido podrían invadir Siria en estos días


http://www.urgente24.com/217997-usa-y-reino-unido-podrian-invadir-siria-en-estos-dias

Dos bombas estallaron en Damasco y la comitiva de la ONU que se acercaba a los suburbios de la capital siria para inspeccionar supuestos ataques con armas químicas fueron repelidos por un francotirador. En ese escenario, Reino Unido y USA estudian la posibilidad de intervenir de forma militar directamente en el país de Medio Oriente, que lleva casi tres años en una cruenta guerra civil.

Siria, su invasion y las confesiones de un Sicario Economico

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) – Las Fuerzas Armadas de Reino Unido podrán llevar a cabo acciones bélicas en conjunto con USA contra Siria. En particular, los buques de guerra británicos podrán unirse a la escuadra estadounidense en el Mediterráneo después de que el mando militar de ambos países termine de acordar la lista de los objetivos potenciales del ataque.

Según el rotativo, ambas naciones emprenderán esta operación en respuesta al presunto uso de armas químicas cerca de Damasco. No obstante, según ‘The Telegraph’, las fuerzas occidentales no invadirán Siria, sino que los ataques contra objetivos sirios se llevarán a cabo desde el aire.

Anteriormente el jefe del Pentágono, Chuck Hagel, dijo que ya se ha preparado un plan para la operación militar contra las tropas de Al Assad y solo espera a la orden del presidente Barack Obama para proceder a su ejecución.

Se informó también que las autoridades estadounidenses, incluído Obama, mantuvieron una serie de conversaciones telefónicas con sus aliados occidentales, con quienes trataron las posibles acciones a ser tomadas contra Damasco.

Según la cadena NBC, cuatro portaaviones de la Armada Estadounidense están esperando la decisión del presidente Barack Obama si empezar o no la operación militar en Siria. A su vez, el ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, ha declarado que su país “está dispuesto a participar en la coalición contra Siria incluso sin el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Atacan a inspectores de la ONU

Los inspectores de las Naciones Unidas que investigan las acusaciones de un supuesto ataque químico cerca de Damasco fueron baleados este lunes por francotiradores, y debieron suspender su actividad, afirmó un portavoz de la ONU.

No se reportaron heridos durante el ataque mientras el convoy se dirigía a Guta , al este de Damasco.

“Como el vehículo ya no estaba en condiciones (de continuar), el equipo regresó a salvo” a la base, afirmó al agregar que se “retornará a la zona tras remplazar el vehículo”.

Los expertos de la ONU se trasladaban este lunes al sitio del supuesto ataque con armas químicas cometido el 21 de agosto cerca de Damasco, en donde habrían fallecido al menos 1.300 personas según la oposición que responsabiliza al régimen de Bashar al Asad.

El gobierno sirio negó estas acusaciones e indicó que “nunca ha utilizado armas químicas”. El régimen sirio esperó cuatro días, después del presunto ataque, antes de dar luz verde a los inspectores de la ONU para investigar en el terreno.

Nesirky no brindó detalles sobre el origen del ataque, pero llamó a que “todos los bandos deben cooperar para que el equipo (de la ONU) pueda realizar su importante trabajo”.

La misión de las Naciones Unidas, compuesta de una decena de inspectores y dirigida por el sueco Aake Sellstrom, había llegado a Damasco el 18 de agosto para investigar denuncias de otros presuntos ataques.

Bombas

Al menos dos proyectiles de mortero han explotado en el centro de Damasco, en la misma área donde se sitúa el hotel donde se alojan los inspectores de la ONU que estudian el posible uso de armas químicas en Siria, según informa Reuters.

Según los testigos citados por Reuters, uno de los proyectiles impactó cerca del hotel Four Seasons, donde se alojan los expertos de la ONU. Los medios de comunicación públicos de Siria informan de que los proyectiles eran de producción local y fueron lanzados por los rebeldes que luchan contra el Gobierno de Bashar al Assad. Al menos tres personas han resultado heridas, según informa la agencia estatal SANA.

Este lunes los expertos de la ONU han abandonado el hotel y se han dirigido a Guta Oriental, el suburbio de Damasco que el pasado 21 de agosto fue el escenario de un supuesto ataque con armas químicas que dejó al menos 600 víctimas mortales, según los datos oficiales. Aunque los rebeldes acusaron del ataque a las fuerzas gubernamentales, las fuentes oficiales de Damasco se apresuraron a desmentirlo. El pasado sábado las fuerzas gubernamentales descubrieron un arsenal de armas químicas en unos túneles cerca de la capital, según informó la televisión estatal.

El pasado domingo el Gobierno sirio aprobó la agenta de visitas de los expertos de ONU a los lugares de los presuntos ataques químicos. Por su parte, el secretario general de la ONU instó a los expertos a concentrar su investigación en la verificación de los hechos de 21 de agosto.

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27 de agosto de 2013

10:09 a.m.

Estados Unidos podría atacar Siria este jueves

http://www.elnuevodia.com/estadosunidospodriaatacarsiriaestejueves-1582264.html

Así lo informaron funcionarios de la Casa Blanca a un medio estadounidense

Siria, su invasion y las confesiones de un Sicario Economico

Por Agencia EFE

Los primeros ataques con misiles en Siria, liderados por Estados Unidos, podrían comenzar “tan pronto como el jueves”, según informaron hoy altos funcionarios de la Casa Blanca a la cadena NBC.

Las acciones militares se ejecutarían durante un periodo limitado de tres días, y serían un mensaje de advertencia para el presidente sirio, Barchar Al Asad, después de los supuestos ataques con armas químicas ocurridos la semana pasada.

La armada estadounidense tiene cuatro destructores en la zona oriental del Mediterráneo, en un radio donde pueden alcanzar objetivos sirios. Además, Estados Unidos tiene aviones en la región.

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha comenzado una ronda de contactos con sus principales aliados internacionales para discutir las posibles acciones militares en el país islámico tras las informaciones sobre el uso de armas químicas por parte del Gobierno de Al Asad.

El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, condenó este lunes el uso “indiscriminado a gran escala” de armas químicas contra civiles, tachándolo de “obscenidad moral”, aunque no precisó si Estados Unidos se decantará por una intervención militar.

Según líderes de la oposición en Damasco, el uso de armas químicas contra civiles dejó alrededor de 1.,300 muertos el pasado 21 de agosto.

Los “Amigos de Siria”, que agrupa a los países que apoyan a la oposición al régimen de Al Asad, han confirmado a la opositora Coalición Nacional Siria (CNFROS) que habrá una intervención militar en ese país, según informó hoy a Efe un portavoz de esta alianza, Mohamed Sarmini.

Sarmini aseguró que esta confirmación fue transmitida el lunes a la mayor coalición opositora durante una reunión mantenida en Estambul, aunque señaló que no hay detalles sobre cuándo se podría producir esta acción militar.

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…las cosecuencias petroleras para el mundo si ocurre una guerra de varios paises en Siria…

Una guerra entre Israel y Siria, ¿El ‘tiro de gracia’ para la economía mundial?

Publicado: 11 may 2013 | 11:46 GMT

Siria, su invasion y las confesiones de un Sicario Economico

La próxima gran guerra regional en Oriente Medio, en concreto entre Israel y Siria, parece estar más cerca que nunca, lo que amenaza con poner de rodillas a la ya frágil economía mundial.

“Es probable que una guerra entre Israel y Siria paralice toda la región. Hezbollah y Hamas casi seguramente se pondrán en la guerra del lado de Siria, y existe la posibilidad de que incluso países como Irán, Egipto y Jordania participen también”, sostiene el blog de Michael T. Snyder ‘theeconomiccollapseblog.com’.

Ante semejante escenario, el flujo de petróleo desde Oriente Medio podría interrumpirse durante un largo período de tiempo, lo que acarrearía graves consecuencias para la economía global.

Sin embargo, la mayor amenaza para la economía global sería el temor que la guerra regional en Oriente Medio podría desatar. No en vano, los mercados financieros globales ya responden de manera muy negativa cuando la economía mundial ya se tambalea al borde del desastre.

“Gran parte de Europa ya ha caído en una depresión económica profunda, y hay indicios de que la mayor burbuja de la deuda en la historia del planeta está comenzando a explotar”, indica el bloguero.

“La próxima gran ola del colapso económico se acerca rápidamente y una guerra regional en el Medio Oriente aceleraría considerablemente los problemas económicos”, advierte.

Desafortunadamente, parece que tal conflicto es inevitable, según Snyder, que predice que las fricciones actuales puedan degenerar en una guerra en toda regla en los próximos años.

Guerra salvadora

Mientras tanto, otros economistas creen que una guerra es lo que le conviene ahora a la economía mundial, ya que la crisis económica se hace más profunda y las recetas tradicionales para combatirla no están funcionando.

El economista estadounidense Paul Farrell sugiere una manera poco convencional para combatir la recesión: una nueva gran guerra.

En particular, el economista se refiere a EE.UU., que se halla sumergido en una deuda enorme, y recuerda que la guerra sacó a la primera economía mundial del peor colapso económico del siglo pasado: la Gran Depresión.

Las guerras en Irak y Afganistán también han estimulado la economía de EE.UU. El presupuesto del Pentágono se ha duplicado, pasando de los 260.000 millones de dólares en 2000 a 550.000 millones el año pasado. El PIB aumentó en un 50% de 10 billones a 15 billones de dólares.

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….las inquietantes coincidencias de guerra de Siria con las confesiones de un sicario Economico sobre el petroleo, la guerra, y la deuda…

Confesiones de un gángster económico -John Perkins

http://serramariola.edu.gva.es/joomla/images/stories/departaments/filosofia/Etica/Confesiones_gangster_economico/Confesiones_de_un_gangster_economico_Jhon_Perkins.pdf

pagina 8

Los gángsteres económicos (Economic Hit Men, EHM) son profesionales

generosamente pagados que estafan billones de dólares a países de todo el mundo.

Canalizan el dinero del Banco Mundial, de la Agencia Internacional para el Desarrollo

(USAID) y de otras organizaciones internacionales de «ayuda» hacia las arcas de las

grandes corporaciones y los bolsillos del puñado de familias ricas que controla los

recursos naturales del planeta. Entre sus instrumentos figuran los dictámenes financieros

fraudulentos, las elecciones amañadas, los sobornos, las extorsiones, las trampas

sexuales y el asesinato. Ese juego es tan antiguo como los imperios, pero adquiere nuevas

y terroríficas dimensiones en nuestra era de la globalización.

Yo lo sé bien, porque yo he sido un gángster económico.

En 1982 escribí estas líneas como comienzo de un libro cuyo título de trabajo era

Conscience of an Economic Hit Man. Lo dedicaba a los presidentes de dos países, a

dos hombres que fueron c1ientes míos, respetados y considerados por mí como

espíritus afines: Jaime Roídos, presidente de Ecuador, y Omar Torrijos,

presidente de Panamá. Ambos habían fallecido recientemente en aquellos momentos.

Sus aviones se estrellaron, pero no se trató de ningún accidente sino de

asesinatos motivados por la oposición de ambos a la cofradía de dirigentes

empresariales, gubernamentales y financieros que persigue un imperio mundial.

Nosotros, los gángsteres económicos, no conseguimos doblegar a Roídos y

Torrijos, y por eso fue preciso que intervinieran los otros tipos de gángsteres, los

chacales patrocinados por la CÍA que siempre estaban pegados a nuestras

espaldas.

Me convencieron de no escribir ese libro. Durante los veinte

9

años siguientes lo empecé en cuatro ocasiones más. En cada una de ellas, mi

decisión estuvo influida por hechos contemporáneos de la política internacional:

la invasión de Panamá por Estados Unidos en 1989, la primera guerra del Golfo,

el conato de invasión de Somalia y la irrupción de Osama bin Laden. En todas

ellas, amenazas o sobornos me indujeron a abandonarlo.

………Esta historia debe ser contada. Vivimos en una época de crisis terribles, y de

oportunidades tremendas. La historia de este particular gángster es la historia de

cómo hemos llegado adonde estamos y por qué nos enfrentamos actualmente a

una crisis que parece insuperable. Y hay que contarlo porque necesitamos

entender nuestros errores del pasado si queremos hallamos en situación de

aprovechar las oportunidades futuras. Porque han ocurrido cosas como el 11-5 y

la segunda guerra en Iraq. Porque además de las tres mil personas que murieron

a manos de los terroristas el 11 de septiembre de 2001, otras veinticuatro mil

murieron ese día de hambre y de otras secuelas de la miseria. O mejor dicho,

todos los días mueren veinticuatro mil personas que no encuentran con qué

alimentarse.1 Y lo más importante, esta historia hay que contarla porque hoy,

por primera vez en la historia, existe un país capaz de cambiar todo eso mediante

sus recursos, su dinero y su poder. Es el país en donde nací y al que he servido

como gángster económico:

Estados Unidos de América del Norte.

pagina 10

…………..La versión completa tiene que ver con mi dedicación al país en que me he

criado y mi amor a los ideales proclamados por sus padres fundadores. También

con lo que considero mi deber para con la república americana que hoy promete

«la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad» para todos, en todas partes.

Y,por último, tiene que ver con mi decisión -tomada después del 11-S- de no

quedarme ocioso contemplando cómo los gángsteres económicos transforman

esa república en un imperio global. He aquí la sinopsis de la versión completa

que se hallará desarrollada, en carne y hueso, a lo largo de los capítulos siguientes.

Mi editor me preguntó si realmente nos referíamos a nosotros mismos

llamándonos gángsteres económicos. Le contesté que sí, aunque usábamos más

a menudo las iniciales EHM. En efecto, el primer día de 1971 que empecé a

trabajar con mi instructora, Claudine, ésta me dijo:

«La misión que tengo asignada es hacer de

pagina 11

ti un economic hit man. Y que nadie se entere de tu actividad… ni siquiera tu

mujer». Y luego añadió, poniéndose seria:

«Cuando uno entra en esto, entra para toda la vida».

Más adelante, casi nunca volvió a mencionar la expresión completa. Éramos,

sencillamente, unos EHM.

El cometido de Claudine es un ejemplo fascinante de la manipulación

subyacente al negocio en el que me había incorporado. Era bella e inteligente, y

sumamente eficaz. Detectó mis puntos débiles y supo explotarlos en su

beneficio. Su trabajo y la habilidad con que lo realizaba ejemplifican la

mentalidad sutil de quienes manejan los hilos de este sistema.

Claudine no tuvo pelos en la lengua a la hora de describirme lo que iban a

exigir de mí. «Tu trabajo -dijo- consistirá en estimular a líderes de todos los

países para que entren a formar parte de la extensa red que promociona los

intereses comerciales de Estados Unidos en todo el mundo.

En último término esos líderes acaban atrapados en la telaraña del endeudamiento,

lo que nos garantiza su lealtad. Podemos recurrir a ellos siempre que los

necesitemos para satisfacer nuestras necesidades políticas, económicas o militares.

A cambio, ellos consolidan su posición política porque traen a sus países complejos

industriales, centrales generadoras de energía y aeropuertos. Y los propietarios

de las empresas estadounidenses de ingeniería y construcción se hacen inmensamente

ricos.

Hoy vemos los estragos resultantes de este sistema. Ejecutivos de las

compañías estadounidenses más respetadas que contratan por sueldos casi de

esclavos la mano de obra que explotan bajo condiciones inhumanas en los

talleres de Asia. Empresas petroleras que arrojan despreocupadamente sus

toxinas a los ríos de la selva tropical, envenenando adrede a humanos, animales

y plantas, y perpetrando genocidios contra las culturas ancestrales. Laboratorios

farmacéuticos que niegan a millones de africanos infectados por el VIH los

medicamentos que podrían salvarlos. En Estados Unidos mismo, doce millones

de familias no saben lo que van a comer mañana.2

El negocio de la energía ha dado lugar a una Enron.

El negocio de las auditorías ha dado lugar a una Andersen.

La quinta parte de la población mundial residente en los países más

ricos tenía en 1960 treinta veces más ingresos que otra quinta parte,

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los pobladores de los países más pobres. Pero en 1995 la proporción era de 74:1

.3 Estados Unidos gasta más de 87.000 millones de dólares en la guerra de

Iraq, cuando Naciones Unidas estima que con menos de la mitad bastaría para

proporcionar agua potable, dieta adecuada, servicios de salud y educación

elemental a todos los habitantes del planeta.4

¡Y nos preguntamos por qué nos atacan los terroristas!

Algunos preferirían achacar nuestros problemas actuales a una conspiración

organizada. Ya me gustaría que fuese tan sencillo. A los conspiradores se les

puede capturar y llevar ante los tribunales. Pero este sistema nuestro lo impulsa

algo mucho más peligroso que una conspiración. Lo impulsa, no un pequeño

grupo de hombres, sino un concepto que ha sido admitido como verdad sagrada:

que todo crecimiento económico es siempre beneficioso para la humanidad y

que, a mayor crecimiento, más se generalizarán sus beneficios. Esta creencia

tiene también un corolario: que los sujetos más hábiles en atizar el fuego del

crecimiento económico merecen alabanzas y recompensas, mientras que los

nacidos al margen quedan disponibles para ser explotados.

Es un concepto erróneo, naturalmente. Sabemos que en muchos países el

crecimiento económico sólo beneficia a un reducido estrato de la población, y

que de hecho puede redundar en unas circunstancias cada vez más desesperadas

para la mayoría. Viene a intensificar este efecto el corolario mencionado, de que

los líderes industriales que impulsan este sistema merecen disfrutar de una

consideración especial. Creencia que está en el fondo de muchos de nuestros

problemas actuales y tal vez es el motivo de que abunden tanto las teorías

conspirativas. Cuando se recompensa la codicia humana, ésta se convierte en un

poderoso inductor de corrupción. Si el consumo voraz de los recursos del planeta

está considerado algo intocable, si enseñamos a nuestros hijos a emular a las

personas con estas vidas desequilibradas y si definimos a grandes sectores de la

población como subditos de una élite minoritaria, estamos invocando

calamidades. Y éstas no tardan en caer sobre nuestras cabezas.

En su afán de progresar hacia el imperio mundial, empresas, banca y gobiernos

(llamados en adelante, colectivamente, la, corporatocracia) utilizan su poderío

financiero y político para asegurarse

pagina 13

de que las escuelas, las empresas y los medios de comunicación apoyen (tanto el

concepto como su corolario no menos falaz. Nos han llevado a un punto en que

nuestra cultura global ha pasado a ser una maquinaria monstruosa que exige un

consumo exponencial de combustible y mantenimiento, hasta el extremo que

acabará por devorar todos los recursos disponibles y finalmente no tendrá más

remedio que devorarse a sí misma.

La corporatocracia no es una conspiración, aunque sus miembros sí suscriben

valores y objetivos comunes. Una de las funciones de la corporatocracia estriba

en perpetuar, extender y fortalecer el sistema continuamente. Las vidas de los

«triunfadores» y sus privilegios -sus mansiones, sus yates, sus jets privados-, se

nos ofrecen como ejemplos sugestivos para que todos nosotros sigamos

consumiendo, consumiendo y consumiendo. Se aprovechan todas las

oportunidades para convencemos de que tenemos el deber cívico de adquirir

artículos, y de que saquear el planeta es bueno para la economía y por tanto

conviene a nuestros intereses superiores. Para servir a este sistema, se paga unos

salarios exorbitantes a sujetos como yo. Si nosotros titubeamos, entra en acción

un tipo de gángster más funesto, el chacal. Y si el chacal fracasa, el trabajo pasa

a manos de los militares.

Este libro es la confesión de un hombre que, en la época en que fui EHM,

formaba parte de un grupo relativamente reducido. Este tipo de profesión es hoy

más abundante. Sus integrantes ostentan títulos más eufemísticos y pululan por

los pasillos de Monsanto, General Electric, Nike, General Motors, Wal-Mart y

casi todas las demás grandes corporaciones del mundo. En verdad, Confesiones de

un gángster económico es su historia tanto como la mía.

Y también es la historia de Estados Unidos, del primer imperio

auténticamente planetario. El pasado nos ha enseñado que, o cambiamos de

rumbo, o tenemos garantizado un final trágico. Los imperios nunca perduran.

Todos han acabado muy mal. Todos han destruido culturas en su carrera hacia

una dominación mayor, y todos han caído a su vez. Ningún país o grupo de

países puede prosperar a la larga explotando a los demás.

pagina 21

La sutileza de los constructores de este imperio moderno deja en evidencia a

los centuriones romanos, los conquistadores españoles y las potencias

coloniales europeas de los siglos XVIII Y XIX. Nosotros los EHM somos

hábiles. Hemos aprendido las enseñanzas de la historia. No llevamos espada al

cinto. No usamos armaduras ni uniformes que nos diferencien de los demás. En

países como Ecuador, Nigeria e Indonesia vamos vestidos como los maestros

de escuela o los tenderos locales. En Washington y París adoptamos el aspecto

de los burócratas públicos y los banqueros. Parecemos

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gente modesta, normal. Inspeccionamos las obras de ingeniería y visitamos las

aldeas depauperadas. Profesamos el altruismo y hacemos declaraciones a los

periódicos locales sobre los maravillosos proyectos humanitarios a que nos

dedicamos. Desplegamos sobre las mesas de reunión de las comisiones

gubernamentales nuestras previsiones contables y financieras y damos

lecciones en la Harvard Business School sobre los milagros macroeconómicos.

Somos personajes públicos, sin nada que ocultar. O por lo menos nos

presentamos como tales y como tales se nos acepta. Así funciona el sistema.

Pocas veces hacemos nada ilegal, porque el sistema mismo está edificado sobre

el subterfugio. El sistema es legítimo por definición.

No obstante (y ésa es una salvedad esencial), cuando nosotros fracasamos

interviene otra especie mucho más siniestra, la que nosotros, los gángsteres

económicos, denominamos chacales. Esos sí son émulos más directos de

aquellos imperios históricos que he mencionado.

Los chacales siempre están

ahí, agazapados entre las sombras. Cuando ellos actúan, los jefes de Estado

caen, o tal vez mueren en «accidentes» violentos.10

Y si resulta que también

fallan los chacales, como fallaron en Afganistán e Iraq, entonces resurgen los

antiguos modelos. Cuando los chacales fracasan, se envía a la juventud

estadounidense a matar y morir.

….pagina 41

-Formamos parte de un club reducido y selecto -dijo-o Se nos paga, y muy bien por

cierto, para estafar miles de millones de dólares a muchos países de todo el mundo.

Buena parte de tu trabajo consistirá en estimular a los líderes de esos países para que

entren a formar parte de la extensa red que promociona los intereses comerciales de

Estados Unidos.

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En último término esos líderes acaban atrapados en la telaraña del

endeudamiento, lo que nos garantiza su lealtad. Podemos recurrir a ellos siempre

que los necesitemos para satisfacer nuestras necesidades políticas, económicas o

militares. A cambio, ellos consolidan su posición política porque traen a sus países

complejos industriales, centrales generadoras de energía y aeropuertos. Y los

propietarios de las empresas estadounidenses de ingeniería y construcción se

hacen inmensamente ricos.

Esa tarde, en el idílico ambiente del apartamento de Claudine, descansando

junto a la ventana mientras la nieve se arremolinaba en el exterior, conocí la

historia de la profesión en que me disponía a ingresar. Claudine me recordó cómo

se han construido los imperios de casi todas las épocas: mediante el uso de la

fuerza militar, o la amenaza de usarla. Pero después de la Segunda Guerra

Mundial, con la emergencia de la Unión Soviética y el espectro del holocausto

nuclear, la solución militar llegó a ser demasiado peligrosa.

El momento decisivo se produjo en 1951 con la rebelión de Irán contra una

compañía petrolera británica que estaba esquilmando los recursos naturales del

país y explotando a su gente. Esta compañía fue la antecesora de British

Petroleum, la actual BP. En respuesta, un primer ministro iraní democráticamente

elegido y muy popular (fue el Personaje del Año de la revista Time en 1951),

Mohammad Mosaddeq, nacionalizó todos los yacimientos petrolíferos iraníes. Los

indignados ingleses solicitaron ayuda a sus aliados de la Segunda Guerra Mundial,

los estadounidenses. Pero ambos países temieron que unas represalias militares

provocasen la reacción soviética en favor de Irán.

Por tanto, en vez de enviar la Infantería de Marina, Washington despachó a

Kermit Rooseve1t, nieto de Theodore y agente de la CÍA. SU actuación fue

brillante. Conquistó muchas voluntades mediante amenazas y sobornos. Con estas

complicidades organizó . algaradas callejeras y manifestaciones violentas, lo cual

creó la impresión de que Mosaddeq era un ministro tan impopular como inepto.

Finalmente Mosaddeq cayó (y pasó el resto de su vida en arresto domiciliario). El

proamericano Mohammad Reza Shah se erigió en dictador indiscutible. De esta

manera, Kermit Roosevelt creó el escenario para una nueva profesión, la misma a

cuyas filas me disponía a sumarme.1

Además de reconfigurar toda la historia del Oriente Próximo, la táctica de

Roosevelt arrinconaba de una vez por todas las viejas estrategias de la

construcción de imperios. También coincidió con los primeros experimentos de

«acciones militares limitadas no nucleares», de cuya doctrina resultaron

finalmente para Estados Unidos las humillaciones de

pagina 43

Corea y Vietnam. En 1968, el año en que fui entrevistado por la NSA, era ya evidente

que si Estados Unidos quería realizar el sueño de un imperio global (tal como lo

habían planteado hombres como los presidentes Johnson y Nixon), tendría que recurrir

a estrategias calcadas del ejemplo iraní sentado por Roosevelt. Era la única manera de

derrotar a los soviéticos sin incurrir en el riesgo de una guerra nuclear.

Restaba un problema, no obstante. Kermit Roosevelt había sido un agente de la

CIA. Las consecuencias habrían podido ser funestas si lo hubiesen atrapado. Él

orquestó la primera operación de Estados Unidos para derribar a un gobierno

extranjero. Era probable que se recurriese a este expediente muchas veces más, pero

interesaba buscar un planteamiento que no implicase directamente a Washington.

Por fortuna para los estrategas, la década de 1960 fue también testigo de otra

revolución: el auge de las corporaciones multinacionales y de los organismos

internacionales como el Banco Mundial y el FMl. Estos dependían para su

financiación principalmente de Estados Unidos y de nuestros primos europeos,

también constructores de imperios. Se desarrolló una relación simbiótica entre el

gobierno, las empresas y los organismos internacionales.

En la época en que me matriculé en la EADE de Baston, la solución al problema

«Roosevelt percibido como agente de la CIA» estaba ya bien diseñada. Las agencias

de inteligencia estadounidenses, entre ellas la NSA, identificarían a posibles EHM y

estos podrían a continuación ser contratados por las multinacionales. A los gángsteres

económicos jamás les pagaría ningún organismo público, sino que serían asalariados

del sector privado.



En consecuencia, su trabajo sucio, caso de resultar descubierto,

sería atribuido a la codicia de las empresas, no a la política gubernamental. Las

compañías que los contratasen, aunque pagadas por las agencias gubernamentales y

sus colaboradores necesarios de la banca internacional (con dinero del contribuyente),

no estaban sometidas a la fiscalización del Congreso ni a los criterios de la opinión

pública. Además quedarían protegidas por un escudo legislativo cada vez más sólido,

formado por leyes sobre la propiedad comercial, el comercio internacional y

restrictivas de la libertad de información.

…pagina 111

El criterio saudí de la religión como elemento importante de lo político y lo

económico tuvo que ver con el embargo del petróleo que sacudió el mundo

occidental. El 6 de octubre de 1973, día del Yom Kippur o del Gran Perdón, uno de

los más santos del calendario judío, Egipto y Siria lanzaron sendos y simultáneos

ataques contra Israel. Éste fue el comienzo de la guerra de Octubre, la cuarta y la

más destructiva de las guerras árabigo-israelíes y la que más impresionó al mundo

entero. El presidente de Egipto, Sadat, presionó al rey Faisal de Arabia Saudí para

que castigase la complicidad de Estados Unidos con los israelíes utilizando lo que

Sadat llamó «el arma del petróleo». El 16 de octubre, Irán y los cinco estados

árabes del Golfo, entre ellos Arabia Saudí, anunciaron un aumento del 70 por ciento

sobre el precio oficial del crudo.

Reunidos en la capital de Kuwait, los ministros árabes del petróleo consideraron

otras opciones. El representante iraní era vehemente partidario de tomar medidas

contra Estados Unidos. Pidió al resto de los delegados la nacionalización de los

activos estadounidenses localizados en el mundo árabe, la imposición de un

embargo total del petróleo a Estados Unidos y a todas las demás naciones amigas de

Israel y la retirada de los depósitos árabes de todos los bancos estadounidenses.

Argumentó que las cuentas bancarias árabes eran sustanciales y que esa medida tal

vez desencadenaría un pánico similar al de 1929.

Varios ministros árabes titubeaban en adherirse a un plan tan radical. El 17 de

octubre decidieron actuar sobre las líneas de un embargo algo más limitado, con un

recorte de producción inicial del 5 por ciento seguido de nuevos recortes del 5 por

ciento cada mes, hasta que se cumpliesen los objetivos políticos. Hubo acuerdo en

el sentido de que Estados Unidos merecía más severidad por su apoyo a los

israelíes, y por tanto el embargo contra este país debía ser más severo. Algunos de

los países asistentes anunciaron recortes del 10 por ciento en vez del cinco.

El 19 de octubre, el presidente Nixon solicitó al Congreso 2.200 millones de

dólares para ayudar a Israel. Al día siguiente, Arabia Saudí y otros productores

árabes impusieron un embargo total sobre las

pagina 112

expediciones de crudo con destino a Estados Unidos.1

El embargo concluyó el 18 de marzo de 1974. Su duración fue breve pero

su impacto, inmenso. El precio de venta del crudo saudí pasó de los 1,39

dólares por barril del 1 de enero de 1970 a los 8,32 dólares del 1 de enero de

1974.2 Los políticos y las administraciones posteriores no olvidaron jamás las

enseñanzas de la primera mitad de ese decenio. A largo plazo, esos breves pero

traumáticos meses sirvieron para reforzar la corporatocracia. Sus tres pilares —

las grandes empresas, la banca internacional y el gobierno — se unieron con

más solidez que nunca, y esa unión se reveló duradera.

El embargo produjo también significativos cambios de actitud en lo

político. Wall Street y Washington estuvieron de acuerdo en que tal embargo

no debía volver a ser tolerado jamás. Proteger nuestro aprovisionamiento de

crudo había sido siempre una prioridad, pero después de 1973 pasó a constituir

una obsesión. Con el embargo, Arabia Saudí adquirió la categoría de

protagonista digna de consideración en la política mundial, viéndose

Washington obligada a reconocer la estratégica importancia de aquel reino para

nuestro sistema económico. Los líderes de la corporatocracia estadounidense

buscaron con desesperación los métodos que les permitieran repatriar

petrodólares a Estados Unidos, lo que dio lugar a reflexiones sobre el hecho de

que las autoridades saudíes carecían de la infraestructura administrativa e

institucional necesaria para gestionar adecuadamente el rápido crecimiento de

su fortuna.

Para Arabia Saudí, el incremento de renta resultante de los sucesivos

aumentos en el precio del crudo no traía sólo ventajas. Cierto que las arcas del

país se llenaban de miles de millones de dólares. Pero, al mismo tiempo, esa

repentina riqueza minaba algunas de las estrictas creencias religiosas de los

wahabíes. Los saudíes ricos viajaban por todo el planeta. Cursaban estudios en

los institutos y las universidades de Europa y Estados Unidos. Compraban

coches de lujo, y llenaban sus casas de enseres occidentales. Las creencias

religiosas conservadoras estaban siendo reemplazadas por una nueva forma de

materialismo. Y fue este materialismo el que sugirió el remedio a los temores

de una repetición futura de la crisis del petróleo.



Casi tan pronto como acabó el embargo, Washington empezó a negociar

con los saudíes para ofrecerles asistencia técnica, armamento e instrucción

militar. Y, además, la oportunidad de colocar el país en el siglo XX a cambio de

petrodólares y de algo más importante todavía, el compromiso de no volver a

decretar un embargo del petróleo. El resultado de estas negociaciones fue la

creación del organismo más extraordinario que se haya visto jamás, la

comisión económica conjunta

…pagina 114

Yo había comprendido, por supuesto, que en este caso la finalidad primaria

no era la acostumbrada —echar sobre el país un fardo de deuda que nunca

pudiese reembolsar—
, sino encontrar procedimientos para conseguir que una

gran parte de los petrodólares emprendiesen el camino de regreso a Estados

Unidos, de tal manera que Arabia Saudí quedase comprometida, su economía

cada vez más entrelazada con la nuestra y dependiente de ella. Al mismo

tiempo era de suponer que el país iría occidentalizándose y, por tanto,

simpatizaría más con el sistema en que se integraba.

pagina 122

El establecimiento de los parámetros para esta histórica empresa llevó menos

tiempo del que cualquiera habría imaginado. Pero luego, como es natural,

faltaba determinar la manera de implementarlos. A fin de poner en marcha el

proceso tendría que desplazarse a Arabia Saudí alguna de nuestras autoridades,

pero del máximo nivel. El cometido era sumamente confidencial y nunca he

sabido con exactitud quién fue. Creo que enviaron a Henry Kissinger.

Quienquiera que fuese, su primera misión consistiría en recordarle a la familia

real lo ocurrido en la vecina Irán cuando Mosaddeq quiso deshacerse de los

intereses petroleros británicos. A continuación, debió describir aquel plan tan

atractivo —demasiado para no aceptarlo—, dando a entender de paso que los

saudíes no tenían muchas alternativas más.

No dudo de que se quedaron con la clara impresión de que, o bien

aceptaban nuestra oferta, adquiriendo así la seguridad de continuar como soberanos

contando con nuestra ayuda y protección, o bien podían negarse… y correr la

misma suerte que Mosaddeq. Cuando el enviado regresó a Washington llevaba la

noticia de que los saudíes estaban dispuestos a cumplir con su parte.

Restaba un pequeño obstáculo. Tendríamos que convencer a otras

personalidades clave del régimen saudí. Según se nos informó, era un asunto de

familia. Aunque Arabia Saudí no fuese una democracia, al parecer dentro de la

Casa de Saud se decidía por consenso.

pagina 143

—Sin duda se preguntará por qué le he invitado a venir, señor Perkins. —Sin

esperar contestación, el hombre de la silla de ruedas continuó—: Pues bien, ese

hombre que se hace llamar Rey de Reyes en realidad es un subdito de Satán. Supadre fue

depuesto por la CÍA, lamento decir que con mi ayuda, porque decían que

era colaborador de los nazis. Y luego sucedió el desastre de Mosaddeq. Hoy

nuestro soberano está superando a Hitler en los caminos del mal. Y lo hace con

pleno conocimiento y apoyo de su gobierno.

—¿Porqué?

pagina 144

—Muy sencillo. Es el único aliado verdadero que tienen ustedes en Oriente

Próximo, y el mundo industrializado gira alrededor de ese eje del petróleo que es

Oriente Próximo. También tienen a Israel, desde luego, pero eso es una carga, no

una baza. Ni tampoco hay petróleo allí. Sus políticos necesitan conquistar al

votante judío. Necesitan el dinero judío para financiar sus campañas. Así que no

tienen otro remedio sino continuar con Israel, me temo. Sin embargo, la clave es

Irán. Las compañías petroleras, que esgrimen incluso más poder que los judíos, nos

necesitan. Ustedes necesitan a nuestro sha… o creen necesitarlo, al igual que creían

necesitar a los corruptos dirigentes de Vietnam.

—¿Qué es lo que está sugiriendo? ¿Irán equivale a Vietnam?

—Es mucho peor, en potencia. Sabe, este sha no va a durar mucho. El mundo

musulmán le odia. Y no digo únicamente los árabes, sino los musulmanes de todas

partes, de Indonesia, de Estados Unidos… Pero sobre todo, los de aquí. Su propio

pueblo persa.

Se oyó un golpe sordo y me di cuenta de que había dado con el puño en el

brazo del sillón.

— ¡Es el mal en persona! ¡Los persas le aborrecemos!

Se hizo un silencio, como si la alteración lo hubiese fatigado en exceso.

—Doc se halla muy próximo a la postura de los mullahs —me dijo Yamin,

hablando en voz baja—. Hay una poderosa corriente subversiva entre las facciones

religiosas, y se ha propagado por todo el país, excepto entre el reducido grupo de

mercaderes beneficiarios del capitalismo del sha.

—No lo dudo —respondí—. Pero debo decir que en mis cuatro visitas a este

país no he visto nada de eso. Mis interlocutores siempre se han mostrado

encantados con el sha y agradecen el desarrollo económico.

—Esto es porque no habla usted farsi —observó Yamin—. Sólo oye lo que le

cuentan los más beneficiados por el sistema, los que han estudiado en Estados

Unidos o en Inglaterra y que ahora trabajan para el sha. Aquí Doc es una

excepción… por ahora.

Hizo una pausa como para sopesar bien lo que iba a decir.

—Lo mismo ocurre con sus periodistas. Sólo hablan con su entorno próximo,

con su círculo. Y, ademas, buena parte de esa prensa está controlada por las

compañías petroleras. De modo que oyen lo que desean escuchar y escriben lo que

sus anunciantes quieren leer.

—¿Por qué estamos diciéndole todo esto, señor Perkins? —habló Doc con la

voz aún más ronca que al principio. Parecía que el esfuerzo de hablar y las

emociones le robasen las escasas energías que sin duda había procurado economizar

para aquella reunión—. Pues porque nos gustaría

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conseguir que vaya y persuada a su compañía para que se marchen de nuestro

país. Quiero advertirle. Aunque crean que tienen un gran negocio aquí, es una

ilusión. Este régimen no va a durar. —Una vez más descargó la mano sobre el

brazo del sillón—. Y cuando caiga, los que le sustituyan no tendrán ninguna

simpatía para con ustedes y los que son como ustedes.

—¿Que no cobraremos, quiere decir?

Doc tuvo un ataque de tos y le faltó poco para ahogarse. Yamin se acercó a

darle fricciones en la espalda. Cuando acabó el sofoco, le habló a Doc en farsi y

luego regresó a mi lado.

— Esta conversación debe terminar —me anunció Yamin—. Pero antes

contestaremos a su pregunta. Está usted en lo cierto. No cobrarán. Harán todo el

trabajo y a la hora de percibir los honorarios el sha ya no estará aquí.

Durante el camino de regreso le pregunté a Yamin qué más les daba a ellos si

MAIN se ahorraba o no el desastre financiero que Doc había pronosticado.

—Celebraríamos ver la quiebra de esa compañía. Pero preferimos que se

vayan ustedes de Irán. La marcha de una empresa como la suya podría sentar un

precedente, o así lo esperamos. ¿Entiende? No deseamos que haya un baño de

sangre aquí, pero el sha debe irse y somos partidarios de intentar cualquier cosa

que lo facilite. Por eso rezamos a Alá para que consiga usted convencer a su

señor Zambotti, ahora que todavía están a tiempo.

—¿Yo? ¿Por qué?

—Durante la cena que tuvimos, al hablar del proyecto del Desierto Florido

me pareció que usted estaba abierto a la verdad. Entonces supe que nuestras

informaciones eran correctas. Usted es un hombre entre dos mundos, un

mediador. ‘

Me pregunté cuántas cosas más sabrían acerca de mí.

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20

La caída de un rey

una tarde de 1978 estaba solo, sentado en el lujoso bar adosado a la Urecepción

del hotel Intercontinental de Teherán, cuando noté que alguien

me tocaba la espalda. Me volví. Era un iraní corpulento, en traje occidental.

—¡John Perkins! ¿No me reconoces?

—El ex futbolista había engordado muchos kilos, pero su voz era

inconfundible. Se trataba de Farhad, mi amigo de los tiempos de Middlebury.

Hacía más de diez años que no nos veíamos. Nos abrazamos y fuimos a

sentarnos a una mesa. Enseguida resultó evidente que él lo* sabía todo acerca

de mí y de mi trabajo, y no menos evidente que no iba a dejar que trasluciera

demasiado del suyo.

—Vayamos al grano —dijo después de pedir la segunda ronda de

cervezas—. Mañana me voy a Roma, donde viven mis padres. Tengo pasaje

para ti en el mismo vuelo. Aquí las cosas van a ponerse muy feas. Es mejor

que te marches.

Y me dio un billete de avión. Ni se me ocurrió poner en duda sus palabras.

Llegados a Roma, cenamos en casa de los padres de Farhad. Su padre, un

general iraní retirado que en una ocasión se interpuso en la trayectoria de una

bala para evitar que el sha muriese en un atentado, estaba muy desengañado

con su ex jefe. Dijo que en los últimos años el soberano había revelado su

auténtica manera de ser, su arrogancia y su codicia. Según el general, la

política estadounidense —en especial el apoyo incondicional a Israel, a los

líderes corruptos y a los gobiernos despóticos— era la causa del odio que

inundaba Oriente Próximo. Predijo que la caída del sha era cuestión de meses.

— Ustedes sembraron la semilla de esta rebelión a comienzos de los

años cincuenta, ¿sabe? Cuando derribaron a Mosaddeq. Eso les pareció

muy hábil entonces… y a mí también. Pero ahora las consecuencias caerán

sobre ustedes, mejor dicho sobre todos nosotros.1

Quedé atónito ante estos pronunciamientos. Algo parecido me habían

pagina 147

dicho Yamin y Doc, pero viniendo de aquel hombre cobraban otro significado nuevo

para mí. En esa época todo el mundo conocía la existencia de un movimiento

fundamentalista islámico en la clandestinidad, pero nos habíamos convencido de que

el sha gozaba de inmensa popularidad entre la mayoría de su pueblo y de que, por

tanto, era políticamente invencible. Pero el general era categórico.

— Recuerde lo que voy a decirle — dijo en tono solemne—. La caída del sha no será

más que el comienzo. Será un anticipo del rumbo que va a tomar todo el mundo

musulmán. La cólera ha hervido demasiado tiempo oculta bajo la arena. No tardará en

hacer erupción.

Durante esa cena se habló mucho del ayatolá Ruhollah Jomeini. Tanto Farhad como

su padre dejaron bien claro que no compartían su chiísmo fanático, pero estaban

visiblemente impresionados por el mucho terreno que le había conquistado al

soberano. Me contaron que ese mullah, cuyo nombre significa «inspirado por Dios»,

era de una familia chiíta de estudiosos de los textos sagrados y había nacido en 1902

en una aldea cercana a Teherán.

A comienzos de la década de 1950 Jomeini se abstuvo de intervenir en la lucha

entre Mosaddeq y el sha. Pasó a la oposición activa en el decenio siguiente y sus

críticas contra el sha fueron tan virulentas que motivaron su destierro a Turquía,

primero, y luego a la ciudad santa iraquí de An Najaf, desde donde se convirtió en el

líder reconocido de la oposición. Enviaba cartas, artículos y mensajes grabados

invitando al levantamiento de los iraníes, a la deposición del monarca y a la creación

de un Estado clerical.

Dos días después de aquella cena con Farhad y sus padres, se recibieron de Irán las

primeras noticias de atentados con bomba y disturbios. El ayatolá Jomeini y sus

mullahs, los clérigos musulmanes, iniciaban la ofensiva que no tardaría en llevarlos al

poder. Después de esto los acontecimientos se sucedieron rápidamente. La cólera que

había descrito el padre de Farhad estalló, en efecto, y se convirtió en una violenta

insurrección islamista. El sha huyó a Egipto en enero de 1979, donde se le diagnosticó

un cáncer que le llevó a una clínica neoyorquina.

Los seguidores del ayatolá Jomeini exigieron su regreso. En noviembre de 1979, una

multitud islamista asaltó la embajada de Estados Unidos en Teherán y retuvo a

cincuenta y dos rehenes estadounidenses durante cuatrocientos cuarenta y cuatro días.2

El presidente Cárter intentó negociar la puesta en libertad de los rehenes. Ante su

fracaso, ordenó una operación militar de rescate, que se lanzó en abril de 1980. Fue un

desastre, y fue el martillo que clavó el último clavo en el féretro de la

pagina 148

presidencia de Cárter.

Pese a su enfermedad, el sha se marchó de Estados Unidos forzado por la tremenda

presión de numerosos grupos comerciales y políticos estadounidenses. Desde el día de

su salida de Teherán había tenido muchas dificultades en hallar asilo, porque todos sus

amigos le volvieron la espalda. Pero el general Torrijos se mostró compasivo una vez

más y ofreció asilo en Panamá al sha, pese a desagradarle personalmente la política de

éste. El soberano llegó y halló refugio en el mismo complejo turístico donde se había

negociado no hacía mucho tiempo el nuevo Tratado del Canal.

Los mullahs musulmanes exigieron la devolución del sha a cambio de los rehenes

de la embajada. En Washington, los adversarios de la renegociación del tratado

acusaron a Torrijos de corrupción, de connivencia con el sha y de poner en peligro las

vidas de ciudadanos estadounidenses. Ellos también exigían que el monarca fuese

puesto en manos del ayatolá Jomeini. Irónicamente, sólo unas pocas semanas antes,

muchos de ellos figuraban entre los más sólidos apoyos del sha. El antaño tan orgulloso

Rey de Reyes regresó a Egipto, donde falleció del cáncer.

Se había realizado la predicción de Doc. MAIN y muchas de nuestras

competidoras perdieron millones de dólares en Irán. El presidente Cárter perdió toda

oportunidad de reelección y el tándem Reagan-Bush entró en Washington entre

promesas de liberar a los rehenes, derribar a los mullahs, devolver la democracia a Irán

y corregir la situación del Canal de Panamá.

Para mí las enseñanzas eran irrefutables. Irán ilustraba más allá de toda duda que

Estados Unidos era una nación dedicada a negar su verdadero papel en el mundo.

Parecía incomprensible que estuviéramos tan mal informados en lo tocante al sha y a

la oleada de cólera que iba a levantarse contra él. Ni siquiera supimos verlo nosotros,

los de las compañías que como MAIN teníamos despachos y personal en el país. Yo albergaba

la convicción de que tanto la NSA como la CÍA estaban al corriente de lo

que era obvio para Torrijos desde mucho antes, tal como él mismo me manifestó en

nuestra entrevista’ de 1972.




Pero nuestros servicios de información nos habían

alentado intencionadamente a permanecer ciegos y sordos ante ello.


Siria, su invasion y las confesiones de un Sicario Economico

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