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Sin la soledad no habría existencia

Sin la soledad no habría existencia

Sin la soledad no habría existencia

Se ha dicho que todo prólogo es un epitafio, una nota fúnebre que canta las alabanzas de un cadáver que yace en nuestras manos.

Pero el libro de Carlos Skliar, Escribir, tan solos, empieza con una introducción que es un precipicio, un abismo: la constatación que la experiencia humana más universal de todas, las más vasta, pero también la más íntima, es la soledad.

La soledad, “esa palabra que se pronuncia o se escucha o se calla”.

Su libro quiere explorar la soledad desde la escritura y por la escritura.

“Escribir es defender la soledad en la que se está”, dijo María Zambrano, y es la veracidad de esa idea aquello que Skliar se propone indagar.

¿Pero es eso cierto? ¿La escritura es siempre un aislamiento autoimpuesto? ¿Un refugio que deba ser defendido?

Skilar toma, entre muchos otros, el caso del dramaturgo sueco August Strindberg, quien se ufanaba de haber buscado obstinadamente el abandono, pero al mismo tiempo no podía soportar el desamparo en que lo sumía tal incomunicación.

Escribir, tan solos hace un repaso por la historia de la literatura a través de uniones improbables entre escritores, para contrastar y tejer y sorprenderse de cómo vivían y pensaban los escritores sus soledades. Skliar quiere enseñarnos que la soledad no es solo lo solitario, y lo solitario no es “una enfermedad malvada e incurable”.

“ La soledad, ahora, como esa voz que nos habla al oído y nos impulsa a hacer algo, la soledad como la ética personal que muerde y remuerde la conciencia, la soledad a la que se combate como si se tratara de una dolencia, la soledad como simple aletargamiento, o bien como hospitalidad, el refugio para decidir incluso toda una vida de decisiones”.

Su libro es un museo de pensamientos, de “voces, letras, que dirán que sin la soledad no habría existencia”. Te dejamos con algunas de ellas.

Lord Byron: “Solo salgo para renovar la necesidad de estar solo.”

Cees Nooteboom: “¿Por qué visitamos la tumba de alguien a quien no hemos conocido en absoluto? Porque aún nos dice algo, algo que sigue resonando en nuestros oídos, que hemos retenido e incluso no hemos olvidado.”

Clarice Lispector “Con el tiempo, sobre todo en los últimos años, he perdido la capacidad de ser persona. Ya no sé cómo se hace. Y una forma nueva de la “soledad de no pertenecer” ha empezado a invadirme como la hiedra de un muro.”

Marguerite Duras “Solo puedo decir que esa especie de soledad la hice yo, fue hecha por mí. Para mí. Y que estoy sola en esa casa.”

Fernando Pessoa: “La soledad me desola; la compañía me oprime. La presencia de otra persona me desorienta los pensamientos; sueño su presencia con una distracción especial, que toda mi atención analítica no consigue definir.”

Césare Pavese “El futuro vendrá de un largo dolor y un largo silencio.”

Alejandra Pizarnik “Y qué es lo que vas a hacer / Voy a ocultarme en el lenguaje / Y por qué / Tengo miedo.”

Marguerite Yourcenar “¿Quién será lo bastante insensato para morir sin haber dado al menos la vuelta a su cárcel?”

María Zambrano “Se abre la música solo en algunos lugares inesperadamente, cuando errante el alma sola, se siente desfallecer sin dueño. En esta soledad nadie aparece, nadie aparecía cuando me asenté en mi soledad última; el amado sin nombre siquiera. Alguien me había enamorado allá en la noche, en una noche sola hasta el alba. Nunca más apareció. Ya nadie más pudo encontrarme.”

Dino Buzzati “Después, en la oscuridad, aunque nadie lo vea, sonríe.”

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