Facebook Twitter RSS Reset

“Si quieres Enamorar a una mujer, Mira esto.”

¡Conociste a una hermosa mujer!, ¡qué bien!

Te encuentras emocionado, ilusionado y esperanzado de que esta sea la chica que quiera unir su vida a la tuya.

Ahora tienes que hacer algo imprevisto, algo sorprendente, algo que impulse una futura relación romántica. En definitiva, tienes que hablar con ella.

¿De qué les gusta hablar a las mujeres? ¿Deberías hablarle de tu infancia, tu terapeuta, tus planes para el futuro, de la muela que te duele, o qué? ¿Qué pasa si no se te ocurre nada que puedas decirle? ¿Qué pasa si dices algo equivocado? Y, por cierto, ¿qué sería lo “correcto” y lo “incorrecto” que podrías decir? ¿Tienes idea?

Seguramente te estás preguntando:

“¿Qué puedo preguntarle a una mujer?”

La mayoría de los hombres no lo saben. Cuando el hombre promedio conversa con una mujer, tira flechas al aire con la esperanza de decir algo que “conecte” con la mujer, y ésta se sienta atraída por él.

Vale decir que esta no es precisamente la manera de hacer las cosas al estilo “Don Juan Tenorio”.

Es necesario que tengas un plan. Necesitas saber claramente lo que funciona y lo que no, de qué hablar y de qué NO hablar. No puedes dejar todo a la suerte o al destino. Tienes que ser encantador y tener el control de la conversación.

De eso precisamente es de lo que vamos a hablar en este artículo…

Hay muchos aspectos a tomar en cuenta en una conversación. Este artículo en particular se centrará en los temas de conversación en los que debes enfocarte a la hora cortejar a una bella mujer. Vamos a hablar de temas que prácticamente son una garantía de que lograrás una gran atracción interpersonal. Temas que harán que domines completamente la conversación, y que te dejarán la opción de tener futuras conversaciones, citas o una relación romántica intensa.

¿Listo para conquistar a esa hermosa mujer con la que tienes una primera cita?

Entonces, ¿qué preguntar a una mujer para conquistarla?

Bueno, lo primero que tienes que saber es que los hombres con frecuencia cometemos el error de hablar demasiado. En muchas ocasiones monopolizamos la conversación hablando sin cesar sobre temas que a las mujeres no les interesan para nada. Pensamos que estamos impresionando a las mujeres, cuando en realidad las estamos aburriendo a morir.

Sólo porque una mujer te escuche y actúe como si estuviera interesada en lo que le estás diciendo no significa que realmente lo esté. Quizás sólo está siendo cortés, mientras en silencio está deseando que termine la cita para irse bien lejos… y no volver nunca más.

Así que el punto número uno es: ¡no hables demasiado!

Evita monopolizar la conversación y trata de escuchar lo que ella quiere decir. Recuerda, la gente está interesada en hablar de ellos mismos. La gente va a hablar contigo acerca de ellos mismos tanto como tú estés dispuesto a escuchar.

Así que deja de preocuparte en lo que vas a decir. Enfoca toda tu atención y energía en escuchar lo ella te está diciendo. Trata de visualizar o “sentir” lo que te está diciendo.

Quizá te cueste un poco al principio. No es que sea difícil de hacer, pero no es algo que los hombres hagamos de forma natural. Simplemente tienes que concentrarte.

Cuando estés escuchándola, presta especial atención a la información o “semillas” que te está dando. Cuando me refiero a semillas quiero decir sutiles palabras que nos dan las mujeres para dirigir la conversación hacia ciertos puntos que les gustaría o están dispuestas a discutir.

Aquí tienes un ejemplo de una pareja conversando en un bar:

Alfredo: ¿Vienes aquí a menudo?

Alicia: En realidad es la primera vez que vengo. Me acabo de mudar aquí desde San Francisco.

Alfredo: Que bien. Vengo aquí cada semana. Me encanta esta banda. Está bastante lleno esta noche… bla, bla, bla.

¡En pocos segundos Alfredo acaba de perder la oportunidad de ligarse a la bella Alicia!

Alicia le está dando a Alfredo información valiosa para continuar la conversación. Prácticamente lo está poniendo a prueba para ver si tiene la inteligencia o la habilidad social para sacar provecho a lo que ella le está diciendo. En este caso Alfredo falló.

¿Cómo debió haber actuado Alfredo?

Ella menciona que es su primera vez en el club y que se acaba de mudar a esa ciudad desde San Francisco donde vivía antes. Alfredo debió haber “regado las semillas” preguntando:

a) ¿Qué te ha parecido el club, la banda, etc.?

b) ¿Qué te trajo aquí desde San Francisco?

c) ¿Cuánto tiempo tienes aquí?

d) ¿En qué parte de San Francisco vivías?

e) ¿Cuánto tiempo viviste allá?

f) ¿Qué tal es San Francisco?

Alicia le dio a Alfredo dos frases cortas con toneladas de información que le hubiese servido para proseguir la conversación. Le dio temas de conversación que indirectamente le indican de qué le gustaría hablar. Pero Alfredo estaba demasiado preocupado en sí mismo. Estaba demasiado preocupado por la impresión que debía dar. Demasiado preocupado por lo que debería decir en vez de escuchar las pistas que ella le estaba dando.

¿Te das cuenta ahora de la importancia de escuchar? Debes concentrarte en lo que ella dice y bloquear todos lo demás pensamientos. Si te dedicas más a escuchar que a hablar, no tendrás que preocuparte nunca más por lo que tengas que decir, porque la otra persona estará dictándote exactamente qué decir.

En el caso de Alicia, ella le indicó sutilmente a Alfredo que se sentía atraída por él (o por lo menos no lo rechazaba). ¿Cómo? Simplemente porque no lo ignoró. Ella le soltó información para que tuviera un tema de que hablar con ella. Esto pudo haber sido una decisión consciente por parte de ella, o pudo haber sido un acto del inconsciente. Como quiera que sea, Alfredo no lo entendió y perdió cualquier posibilidad con ella.

Toma en consideración que si le gustas a una mujer o si ella quiere llegar a conocerte mejor, te dará información para que avances. Ella te va a tirar algunas semillas para que las riegues. Si ella no se siente atraída por ti, no te dará nada de información y te va a ser muy difícil mantener una conversación decente con ella. No importa lo encantador que seas, si ella no te ayuda, finalmente tendrás que aceptar la derrota y marcharte.

Así que asegúrate de escuchar los temas de los que ella quiere hablar.

Con el fin de tener una conversación que te ayude a lograr máxima atracción debes tener dos cosas en mente. Tienes que hablarle de ti mismo, y también debes mantener una proporción equilibrada entre hablar/escuchar.

Seguramente has escuchado o leído en alguna parte que a la gente le gusta hablar de sí mismos y que debes pasar la mayor parte del tiempo escuchando y haciendo preguntas si quieres agradarle a los demás. Esto es verdad… hasta cierto punto.

A la gente le gusta hablar de sí mismos, y les gustan las personas que los escuchan, que les hacen preguntas, y que parezcan interesados ​​en lo que les están diciendo.

Pero…

Si ti objetivo es seducir a esa adorable chica, tienes que hacer algo más que eso. Tienes que decirle algo acerca de ti mismo. En concreto, tienes que decirle que ustedes dos son muy parecidos.

Esto se hace mediante declaraciones del tipo “a mí también”

Me explico: es importante que en medio de la conversación busques similitudes entre ustedes (o las creas), de manera que ella perciba que tienes gustos similares y por tanto te pareces a ella.

Por ejemplo:

Alicia: No sabes cómo extraño San Francisco

Manuel: Me lo puedo imaginar, a mí también me encanta. Pasé dos semanas en San Francisco en mis últimas vacaciones. Realmente me encantó esa ciudad. Incluso he pensado en mudarme para allá

Manuel va bien encaminado…

Manuel no hizo una pregunta (esta vez). Él le dijo a Alicia algo acerca de sí mismo que lo hace similar a ella. Ahora bien, si Manuel sigue escuchando y haciendo preguntas, probablemente le va a ir muy bien con Alicia.

Para que una conversación fluya correctamente debe tener una proporción hablar / escuchar de un 40/60 o 30/70. Es decir, pasarás un 30 o 40 por ciento del tiempo hablando, y alrededor de 60 a 70 por ciento escuchando. Y de ese 30 o 40 por ciento debes pasarlo en lo posible en el zona del “a mí-también”.

Míralo de esta manera…

Supongamos que estás en una cita cenando con una mujer que te gusta mucho. Si monopolizas la conversación y pasas la mayor parte de la velada diciéndole lo “maravilloso” que eres, puedes estar casi seguro que no habrá una segunda cita. Espero que entiendas muy bien esto.

Por el contrario, imagina que hubieras pasado la velada entera escuchándola y haciéndole preguntas. El resultado será totalmente distinto. Ella se verá feliz y disfrutará de la conversación.

Sin embargo…

Después de la cita ella llegará a su casa y pensará en todo lo acontecido. Y va a pensar en ti. Ella pensará si debería pasar más tiempo contigo o no.

El hecho de que no le hayas dicho mucho de ti en toda la noche va a ser tu perdición… porque no le das nada en qué pensar.

No le has dicho nada acerca de ti mismo. Ella no tiene la menor idea si debería estar interesada en ti o no. Ella sabe que no monopolizas la conversación y que eres un buen oyente. Y a ella le gusta eso. Pero eso no es suficiente para provocar algún tipo de emoción en ella.

Ahora imagina que hubieras pasado el 60 o 70 por ciento de la noche escuchándola (escuchando realmente y haciéndole preguntas), y alrededor del 30 al 40 por ciento del tiempo hablando de ti mismo. Pero, hablando de ti mismo de una manera que ella vea que los dos son muy similares.

Esta vez, cuando llegue a su casa, se siente y comience a recordar la cita (y a pensar en ti), va a tener algo importante en qué pensar. Ella va a pensar en lo buen conversador que eres. Recordará que no monopolizaste la conversación, ni la aburriste con detalles de tu trabajo, de tu infancia o de tu alergia a los gatos.

Y debido a que pasaste un buen tiempo señalando la similitud entre ustedes, va a pensar que eres muy especial (después de todo, eres igual que ella. Tienes que ser el elegido.)

A la gente siempre le gustan aquellos que son sus similares. Si eres igual a mí, validas mi percepción del mundo. Te veo inteligente, astuto, encantador y simpático… porque eres como yo.

Es cierto que los opuestos se atraen… a veces. Sólo en determinadas situaciones. Por otra parte, los similares CASI SIEMPRE se atraen. En la primera parte de una relación debes buscar el ángulo de similitud entre ustedes. Más adelante podrás revelarle tus “cualidades únicas”.

Y no te preocupes si te sientes defraudado porque no puedes hablar de las cosas de las que quieres hablar. Si juegas bien tus cartas durante las primeras citas, tendrás suficiente tiempo para aburrirla más adelante con todas tus historias “interesantes”.

Las primeras conversaciones son fundamentales, y tienes que hacerlo correctamente. Esto significa estar pendiente de la información gratuita (semillas, ¿recuerdas?), hacerle preguntas interesantes, y participar en el “a mí también”. Cuando entiendes la idea te das cuenta que es realmente sencillo.

Bueno, mi amigo, ya que sabes de que les gusta hablar a las mujeres es hora de tomar acción…

¿Quieres conocer un método rápido y eficaz de seducir a cualquier mujer?

Te recomiendo el libro “El Macho Seductor”.

Este Podrías ser tu 


Dejen sus comentarios

 

No comments yet.

Leave a Comment