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“Sí el País devalúa, destroza la última barrera”

En la Bolsa de Comercio, la Presidenta subrayó la fortaleza del mercado interno como la mayor protección ante la crisis. “Fundamental para alentar la inversión, ¿qué mejor seguridad jurídica que ésa?”, dijo cruzando la demanda de su anfitrión, Adelmo Gabbi.

“Si Argentina devalúa terminaría de destrozar la última barrera que tiene, que es la fortaleza del mercado interno”, señaló ayer la Presidenta, Cristina Fernández, en su discurso en el acto de celebración por el 161º aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. La mandataria concentró su exposición en la delicada situación económica internacional y en la dinámica de la inversión pública para sostener la demanda local. Criticó la idea de guiño al inversor usualmente ligada al concepto de seguridad jurídica y repitió las palabras “certeza” y “previsión”, que hoy en día ponderan alto en el Frente para la Victoria. “Me encanta venir a la Bolsa porque siempre se escucha lo mismo. En esta época de tantos giros de discurso, no deja de ser llamativo decir lo mismo, aunque tengamos nuestras diferencias”, comenzó, entre irónica y filosa, CFK. Fue la primera de varias chicanas (en este caso doble, dirigida a Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa, y también al macrismo) de la jornada. Enseguida, se refirió a la cita de Néstor Kirchner que realizó Gabbi en su discurso, justificó la necesidad de mantener los controles de capitales implementados en 2005 a través de los encajes a los fondos extranjeros que ingresan al país y se refirió a la situación fiscal (ver aparte).

Buena parte de su presentación estuvo dedicada, como no podía ser de otro modo, dado el momento y el lugar, a la economía internacional. “El mundo está en crisis desde 2008, no hace dos semanas. Hay caídas en las Bolsas, volatilidad de mercados y guerra de monedas”, dijo, e hizo foco en los emergentes: “La crisis impactó en Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que conforman los Brics. Esto no es casualidad, es geopolítica”. Mostró a través de varias filminas la caída de los índices bursátiles, exportaciones, actividad económica y reservas internacionales, devaluaciones y aumento del desempleo en esos países, que pretenden disputar hegemonía a las economías tradicionales.

La escuchaban desde el estrado el mencionado Gabbi, al lado del ministro de Economía, Axel Kicillof, y del candidato a presidente por el FpV, Daniel Scioli. Se ubicaron también en el escenario el secretario Legal y Técnica y candidato a vicepresidente, Carlos Zannini; el titular del Banco Central, Alejandro Vanoli; el jefe de Gabinete y candidato a gobernador bonaerense, Aníbal Fernández, y la ministra de Industria, Débora Giorgi. En el puñado de sillas frente a ese palco había empresarios como Héctor Méndez (UIA) y Gustavo Weiss (Cámara de la Construcción) y el sindicalista Antonio Caló (CGT), además de otros ministros del gabinete nacional como Julio De Vido (Planificación) y Carlos Casamiquela (Agricultura). El resto del numeroso público agrupado en el salón central del centenario edificio, entre bancarios, corredores de Bolsa, periodistas y militantes, permaneció de pie. Afuera, la calle 25 de Mayo quedó intervenida por varias hileras de vallas, agentes de seguridad, una pantalla con sonido que transmitió el acto, autos oficiales y más militancia.

“Nuestros socios comerciales tienen problemas, bajaron su demanda y también cayeron los precios internacionales. La devaluación no nos va a servir. Al contrario, terminaría de destrozar la última barrera que tenemos, que es la fortaleza del mercado interno. A los que quieren devaluar no les interesan las exportaciones, deben tener dólares acumulados, por eso piden esa medida”, sugirió CFK, que apuntó a que la devaluación en este contexto de bajo desempleo y dolarización de los precios de los alimentos y de los costos industriales genera una suba inmediata de la inflación (como sucedió el año pasado), con caída del salario y de la demanda.

CFK volvió a responderle a Gabbi, quien había dicho que “estamos de acuerdo con el impulso al consumo, pero falta incentivar la inversión”. “El consumo es fundamental para alimentar la inversión. ¿Quién invierte si no puede vender? Sería bueno que nuestros empresarios, cuando ven políticas de sostén de la demanda, acompañen con inversión a partir de la rentabilidad que acumularon largamente en todos estos años de crecimiento”, dijo la mandataria. También defendió el proyecto de ley para declarar de utilidad pública la participación accionaria del Estado en empresas privadas y criticó que el macrismo, el año pasado, haya propuesto vender esas acciones en el exterior. “¿Se imaginan a empresarios extranjeros en los directorios de firmas nacionales?”, preguntó.

Dirigiéndose otra vez en forma directa al presidente de la Bolsa, le planteó: “¿Sabés lo que necesita el mercado? Que cuando pongas plata, después te la paguen. Nadie va a fijarse en el Código Civil ni en la ley de mercado de capitales. El desendeudamiento es la más importante política de seguridad jurídica, porque este gobierno es pagador y eso se sabe, por eso los títulos argentinos cotizan bien”, agregó. En octubre, el Gobierno enfrenta el vencimiento de deuda más importante del año, son 6500 millones de dólares del Boden 2015.

“Y está bien, es un discurso político, acá en general pensamos distinto. Pero te digo algo, a pesar de que Gabbi diga que no, esto (la Bolsa) es pura timba, nadie les da bola a las empresas ni a la producción”, comentaba al término del evento un operador que peina canas. “Ella se va, Gabbi probablemente también, son discursos de despedida. Entre nosotros no hay ideología, puro numerito”, acotó otro. Para el final del discurso, CFK le dio otro espaldarazo a Scioli, aunque en ningún momento lo nombró, ya que prefirió centrarse en la idea de continuidad del proyecto. “Hemos construido el piso, levantamos las paredes y el techo. Creo que vale la pena seguir construyendo una casa que nos cobije a todos los argentinos”, señaló. Mencionó luego la necesidad de continuar la política mercado internista, la administración del comercio, la sustitución de importaciones y la reindustrialización. “Así que, Adelmo, estoy segura de que el año que viene vas a volver a reclamar que saquen el encaje (sobre el ingreso de divisas)”, cerró, otra vez irónica y filosa, la Presidenta.

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