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Serotonina: el “fármaco” que nos hace sentir bien

Es un neurotransmisor clave para el estado de ánimo. Su aumento en el organismo se asocia a la actividad sexual, actividades desestresantes y a algunos alimentos.

Serotonina: el “fármaco” que nos hace sentir bien




hablado de las endorfinas como proveedoras de bienestar, pero sin ánimo de destronarlas es justo rescatar a la serotonina, que tiene impacto en diferentes aspectos de la conducta como el estado de ánimo, la actividad sexual y el sueño. 

Como buen neurotransmisor tiene impacto directo sobre el sistema nervioso y se lo señala como artífice de la felicidad, aunque hay que decir que no es para tanto: los especialistas apuntan más que nada a un “sentirse bien”.

Es que los altos niveles de serotonina generan sensación de bienestar, relajación, mayor autoestima y concentración, enumeró la endocrinóloga y especialista en psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) Graciela Ovcar. 

Su influencia en el organismo es amplia: impacta en el estado afectivo, el humor, la ansiedad, la actividad sexual, el apetito, el sueño, la temperatura corporal, la actividad motora, las funciones cognitivas, entre otros aspectos.

Y como si fuera poco, incide en el funcionamiento gastrointestinal y en el sueño. Es que los neurotransmisores actúan en red y su presencia está asociada a la melatonina, que es un inductor del sueño. 

La psiquiatra Celia del Canto, también especialista en PNIE, agregó que “es un neurotransmisor clave presente en sitios del cerebro como la amígdala (que interviene en ‘recordar’ los diversos estímulos asociados con una situación atemorizante determinada), el córtex prefrontal, estriado y tálamo, que regulan el miedo y la preocupación. Influye en el ánimo, emociones, ira, apetito (saciedad), sueño, actividad sexual, funciones neuroendocrinas, funcionamiento vascular y regulación del dolor”. 

 

Cuando disminuye

Para unificar conceptos, Ovcar dijo que la serotonina “genera en el organismo el stop, tiene la función de detener la actividad motora y regula la ansiedad” y que “los niveles bajos se asocian a los trastornos obsesivo-compulsivos, la hiperactividad infantil, la esquizofrenia, la depresión, las migrañas, el estrés y el insomnio”.

Un bajo nivel de serotonina puede llevar a consecuencias como dolores de cabeza, fatiga o depresión, ira o negatividad. Además, al estar vinculada a frenar actividades su disminución puede llevar a aumentar el deseo de comer y por ende el riesgo de tener trastornos alimentarios. 

Del Canto subrayó el impacto negativo del estrés en su producción: “Repercute sobre el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, aumentando el cortisol y provocando activación del sistema inmune e inflamación. Todo este proceso da como resultado la disminución de la producción de serotonina cerebral”.

También se encuentra desequilibrada en estados depresivos y “a partir de eso es que la estimulación de receptores de serotonina por antidepresivos tiene efectos antidepresivos y ansiolíticos”.

 

Serotonina: el “fármaco” que nos hace sentir bien
 

Sexualidad y relajación

En definitiva, se trata de un aliado interno del bienestar que para sumar puntos a favor no cuesta tanto producir. “El cerebro produce neurotransmisores que pueden parecerse a los fármacos, se les ha llamado ‘la farmacopea de Dios’”, explicó del Canto. 

El cerebro puede incluso fabricar sus propios antidepresivos y ansiolíticos -explicó-, y de hecho los fármacos imitan a los neurotransmisores naturales del cerebro. La serotonina, uno de ellos, se produce a partir del aminoácido triptófano, una especie de materia prima a partir de la cual se sintetiza. Éste es transportado por la sangre hasta el cerebro, donde se produce en los núcleos del rafe.

Además, la serotonina se encuentra en el tracto gastrointestinal y en las plaquetas sanguíneas.

El cuerpo recibe el triptófano a través de los alimentos, por lo cual depende de cada uno proveerse lo necesario para el bienestar. “La dieta mediterránea es especialmente favorecedora de la producción de serotonina”, subrayó Ovcar, ya que está presente en alimentos como lácteos, huevos, chocolate, frutos secos y  cereales.

La endocrinóloga señaló que también impactan en su producción las actividades antiestrés: gimnasia, meditación y yoga. Y el sexo también es un aliado en la cruzada, ya que “aumenta luego del orgasmo contribuyendo al estado de placer y tranquilidad”, apuntó la psiquiatra. Y agregó que su producción está relacionada en parte con la cantidad de luz que recibe el organismo por día.

Existe un antiguo hábito sugerido cuando cuesta conciliar el sueño: tomar un vaso de leche tibia. Se sustenta justamente en el aporte de triptófano, que desencadenará el resto de las reacciones orgánicas que en definitiva inducirán al sueño. 

 

 

Fuentes de triptófano: chocolate, banana y ajíes

El organismo sintetiza serotonina a partir del triptófano, un aminoácido esencial que el cuerpo no puede fabricar. Está presente fundamentalmente en el chocolate, la banana, el ananá, los ajíes y pimientos, los alimentos que tienen mayores concentraciones. 

“El chocolate es uno de los principales y más el industrializado, ya que va a llegar con agregados como el azúcar, aunque me hará sentir bien pero distanciándome de la salud ya que su consumo (habitual) llevaría a correr riesgos, especialmente en personas con sobrepeso”, señaló el presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición Capítulo Cuyo, Roberto González Pancher. Dijo que además es necesario contar con el aporte de magnesio, zinc e incluso omega 3 para producir triptófano. 

También se encuentra en los lácteos, los pescados blancos, el huevo, la soja, calabazas, legumbres, maníes y nueces, destacó el profesional, quien agregó que en mayor o menor medida está en casi todos los alimentos. Legumbres, cereales, frutos secos, garbanzos, espárragos y espinaca son otros de los alimentos ricos en este aminoácido.

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