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Se recibio de abogada para hacer justicia por su hijo

Se recibio de abogada para hacer justicia por su hijo

Se recibió de abogada para hacer justicia por su hijo, Cromañon

Es Nilda Gómez, mamá de una de las 194 víctimas del boliche de Once. Ayer aprobó el último examen para obtener el título. Dice que ayudará a todos los que perdieron un hijo.

Se recibio de abogada para hacer justicia por su hijo

Las historias se cruzan, se mezclan, es imposible separarlas. En Córdoba, Nilda Gómez, madre de una de las víctimas de Cromañón, sale de la facultad con una sonrisa que trae luz entre tantas sombras: “Aprobé, aprobé”, dice emocionada. A los 57 años acaba de defender la tesis que la convirtió en abogada. El destino quiso que a pocas cuadras de allí Patricio Fontanet, ex líder de Callejeros, cantara anoche por primera vez desde su liberación al frente de su nueva banda, “Don Osvaldo”.El 30 de diciembre de 2004, Nilda se acostó a dormir como cualquier noche. Pero la corrupción le arrancó la vida a 194 hermanos, nietos, padres, sobrinos. Ella tuvo que enterrar a su hijo mientras una sociedad levantaba sus copas y brindaba por la llegada del año nuevo: “Todos los días abro la puerta de su pieza y pienso que va a estar ahí, esperándome. Pero no, sólo lo veo en sueños y a veces ni eso puedo”.

La habitación de Mariano está igual, sólo por un detalle: la cama fue reemplazada por un escritorio. Allí, sentada una noche de diciembre de 2010, mientras leía las cientos de hojas de la causa sin entenderlas demasiado, se dijo a sí misma: “tengo que estudiar derecho”.Todos los miércoles de 2004, el bar que la sede de la Universidad Católica de Salta tiene en Bella Vista, servía como punto de reunión entre madre e hijo. Ella hacía un máster en educación, mientras Mariano (20) cursaba Derecho. “Ma ¿Me comprás galletitas? ¿Me das plata para el café?”, le pedía. El dinero que obtenía como empleado de Data Entry no le daba para lujos. Pero todo eso se transformó en recuerdos luego de la tragedia: “Por entender mejor el juicio o por la necesidad de querer completar lo que a Mariano no lo dejaron terminar, por eso estudié abogacía”.

Hay un motivo más: mientras cursaba a distancia desde Buenos Aires, ahora en la Universidad Siglo 21 de Córdoba, se dio cuenta de que también lo hacía por los miles de padres que perdieron a familiares en accidentes y que iban a pedirle asesoramiento: “Se les complica transitar los pasillos de tribunales, y la mayoría no tiene el dinero suficiente como para pagar un buen abogado, entonces ven como sus causas duermen en los cajones de la fiscalía. Con el tiempo entendí que ser abogada me va a permitir ayudar a todos los que lleguen con la foto de un hijo colgada en el cuello pidiendo justicia”.

Nilda tiene la voz muy suave, habla susurrando, como si todo el tiempo estuviera cantando una canción de cuna. Pero su temperamento es el de un león. No parece existir nada que la haga caer. Tras la pérdida de Mariano, a su otra hija, Carolina, le dejaron de funcionar los riñones por el estrés: “Le doné el mío y gracias a eso, hace tres años me regaló una nieta hermosa. Sin embargo, hace poco volvió a tener problemas y está en diálisis. Ahora espera en la lista del Incucai un donante”. Carolina no estuvo en Cromañón, pero fue la primera en buscar a su hermano por todos los hospitales. Tuvo que ver camilla por camilla los rostros de todos los jóvenes cubiertos de tizne.

En estos diez años de lucha eterna, esta mujer que parece una guerrera incansable tuvo altibajos, aunque siempre sucedió algo que la mantuvo en pie. Como cuando en 2008 le ofrecieron que le enseñara a leer y escribir a un chico correntino de 8 años: “Una época donde yo estaba muy bajoneada, entonces recibí ese llamado y no lo dudé. Con mi marido fuimos hasta Corrientes y lo conocimos. Vivía en el medio de la nada, y como yo además soy docente lo llevamos a Buenos Aires. Hoy vive con nosotros y está en el secundario”.

Jorgito, como se llama, es ahora su hijo del corazón y con quien desea reencontrarse en un abrazo cuando vuelva de Córdoba.Las señales del destino, lo que Nilda llama “los mensajes de Mariano”, son el motor que tiene para nunca bajar los brazos: “No es casualidad que me reciba el mismo día que Fontanet vuelve a tocar, no es una fecha que yo elegí, me la otorgaron”, dice, pero no se sorprende. “El día que lo excarcelaron yo estaba muy angustiada, entré al cuarto de mi hijo y encontré dos frases escritas en el cajón de su armario, frases que nunca había visto porque todavía no puedo revisar su ropa ni sus cosas. ¿Sabés lo que decían? ‘Usá todas tus fuerzas’ y ‘Justicia para todos’”.

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