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San Marino marca su primer gol como visitante en 14 años

San Marino marca su primer gol como visitante en 14 años

Una de las selecciones nacionales más modestas de Europa tuvo su pequeño momento de gloria en su partido de la fase de clasificación para la Eurocopa repitiendo una, para ellos, proeza que hacía casi tres lustros que no lograban.

San Marino ocupa actualmente el puesto 194 en el ranking que publica cada mes la FIFA, lo que la convierte en la penúltima selección europea, sólo por encima de Andorra. Desde su debut oficial en 1990, apenas ha ganado un partido (un amistoso contra Liechtenstein), ha empatado cuatro y ha perdido los otros 126 encuentros disputados, a menudo sufriendo goleadas humillantes (la peor, un 0-13 contra Alemania allá por 2006.

En el fondo, nadie esperaba otra cosa del territorio con selección propia con menor población del continente. La minúscula república sólo tiene unos 32.000 habitantes, lo que, descontando mujeres, ancianos y niños, da al seleccionador nacional muy poco margen para elegir. Los jugadores profesionales se cuentan con los dedos de una mano; la mayoría compaginan el fútbol, en diversos equipos de la liguilla local, con otras actividades laborales que les permiten llegar a fin de mes.

Ante semejante panorama, cualquier éxito, por menor que parezca, es para ellos una hazaña digna de celebración. Y en esta fase de clasificación para la Eurocopa de 2016 están llevándose bastantes alegrías. Por supuesto, no acudirán al torneo: son el último clasificado del grupo E, con un solo punto en ocho jornadas. Precisamente, aquel empate a 0 contra Estonia el el estadio de Serravalle fue casi una fiesta nacional.

En el último partido, contra Lituania en Vilna el pasado 8 de septiembre, consiguieron algo aún mejor. Aunque no se trataba de ninguna superpotencia, los locales sí eran bastante superiores, y como era de esperar empezaron anotando. Pero en el minuto 55 hubo una falta en la frontal del área a favor de San Marino.

El excelente lanzamiento no sólo suponía el 1-1 provisional y la oportunidad histórica de aumentar su buena racha y conseguir dos empates en menos de un año. También significaba marcar un gol fuera de casa en un partido oficial, algo que no ocurría desde que en abril de 2001 Nicola Albani consiguiera perforar las redes del estadio Skonto, en Riga, para certificar otro de los escasos empates que ha logrado San Marino. En total, habían pasado 14 años y algo más de cuatro meses, 34 partidos, de una fecha a la otra. De hecho, en todo este tiempo, incluso en su propia casa, sólo habían logrado siete tantos: uno cada dos años.

No fue para menos, por tanto, la eufórica celebración de los jugadores de la Serenissima ante tal alegría, equivalente en su escala a ganar la final del Mundial.

Lamentablemente la alegría no fue completa: en el minuto 92 el delantero lituano Lukas Spalvis, que juega en el AaB danés, marcó un tanto agónico que salvó los tres puntos para los bálticos e hizo sumar a San Marino una nueva derrota. Pero sólo el hecho de haber sido capaces de interrumpir de forma brillante un registro tan negativo basta praa que en el pequeño país en medio de las montañas italianas estén más que contentos. El próximo compromiso es contra Suiza, en la ciudad norteña de San Galo, que cuenta con un estadio en el que cabe más de la mitad de la población entera de sus visitantes. Repetir el éxito parece imposible, pero Vitaioli, Gasperoni, Stefanelli, Della Valle y compañía no quieren dejar de soñar.

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