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River supero a chapecoense y ya tiene un pie en semis

Copa Sudamericana. En el Monumental por el partido de ida de los cuartos de final, el equipo de Gallardo sufrió ante los brasileños pero se llevó un valioso triunfo 3-1 con dos goles de Carlos Sánchez y un golazo de Pisculichi, de tiro libre. El miércoles, la revancha.

River supero a chapecoense y ya tiene un pie en semis

River quiere volver a ser. Con el Mundial de Clubes asomando en el horizonte el equipo de Marcelo Gallardo no encuentra motivación el campeonato local pero sí en la Copa Sudamericana, donde intentará defender su corona y terminar de encontrar el equipo que viajará a Japón.

Por la ida de los cuartos de final ante Chapecoense, un rival sin historia en el fútbol brasileño y en teoría débil, River tenía que sacar chapa en el Monumental. Y en el arranque marcó presencia e impuso condiciones.

Ante la anemia ofensiva, Gallardo decidió juntar hombres de buen pie en el mediocampo y juntó a Pisculichi, Driussi y Lucho González; con Carlos Sánchez llegando por sorpresa por la banda derecha y Rodrigo Mora como faro por todo el frente de ataque.

A los 19 minutos, Milton Casco hizo su mejor jugada desde que llegó al club. Cortó en su campo y empezó a trepar por izquierda como en sus mejores tiempos en Newell’s. Ganó en la carrera, llegó al fondo y tiró el centro atrás para el ingreso de Sánchez. El uruguayo definió con clase contra un palo y puso el 1-0.

River supero a chapecoense y ya tiene un pie en semis

River había hecho lo más difícil, destrabar el partido. Con la ventaja tenía el escenario allanado para empezar a crecer futbolísticamente y ampliar la cuenta. Pero otra vez cayó en un pozo. Chapecoense tomó nota y se fue animando. De un pelotazo frontal llegó el 1-1. Casco salió lejos, Maidana quedó mal parado y perdió en el mano a mano con Maranhao, que tocó por abajo ante la salida de Barovero. Baldazo de agua fría en el Monumental.

River supero a chapecoense y ya tiene un pie en semis

En el segundo tiempo, River tenía la obligación pero no tenía ideas. Y fue una vieja fórmula la que le devolvió la alegría. Pisculichi. El hombre de la gran pegada. El que tantas veces puso la pelota en la cabeza de un compañero para destrabar un partido complicado. Un zurdazo exquisito de tiro libre se coló en el ángulo superior derecho de Danilo que se estiró pero no pudo hacer nada.

Al igual que en la primera mitad, la ventaja no mejoró demasiado a River. Generó poco el equipo de Gallardo, volvió a quedar en deuda en ofensiva y sufrió demasiado ante un equipo débil.

Sobre el final, llegó el tercero que le dio más tranquilidad. Trras una buena jugada de Pity Martínez por izquierda y una serie de rebotes en el área, el arquero Danilo no pudo sacarla, la defensa visitante tampoco hizo pie y tras una corajeada de Driussi, Carlos Sánchez la empujó para el 3-1.

Fue justo el triunfo. Lo ganó bien River. Pero sigue sin ser aquel equipo que lucía suelto y se conectaba con justeza y en velocidad para atacar. El próximo miércoles irá a Brasil para intentar sellar su pasaje a semifinales y para seguir intentando reconstruirse como equipo.

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