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Qué tan buen besador eres? técnicas

-¿Qué importa más al momento de besar: la técnica o la experiencia?

Las dos cosas. Lo importante es que tengas una experiencia diversa, rica, pues con ella se aprende mucho. Pero también la técnica. Se puede aprender leyendo no solo mi libro sino otros como el Kamasutra, el Ananga Ranga, que traen muchas técnicas. Lo esencial es que conozcas técnicas para poder enriquecer y diversificar la experiencia.

-Dice en su libro que besar es un arte que hace sentir en todo el cuerpo…

El beso va mucho más allá de la boca, no solo desde el punto de vista físico, sino mental y espiritual. Cuando es un beso realmente sentido hay toda una unión de las almas, no solamente de cuerpos. Practicando el beso se activan sustancias químicas como la dopamina que tiene que ver mucho con el deseo o la citoxina que es la hormona del apego. Así que si estás disfrutando ese beso vas a sentir en todo el cuerpo, te estremeces de los pies a la cabeza.

-En su libro comenta sobre las actitudes matapasiones al momento de besar. Repasemos algunas…

Hay unos a los que llamo ‘Los terroristas del beso’, que son las personas casi violentas al besar. Son agresivas, te muerden, te estrujan, te aprietan, te lastiman, o sea, se dejan llevar por su impulso hormonal, nada más les importa, eso es mata pasión. Porque en el comienzo, por lo menos, hay que iniciar con cierta ternura, con tacto. En la medida en que eso va generado un efecto, el mismo beso te va llevando a aumentar la intensidad y hasta a una situación más pasional, más ‘agresiva’, pero que la pasión sea desde el comienzo sin que haya una empatía con el otro y algo que lo sorprenda, me parece que es un error.

La otra actitud mata pasión es preguntar ¿te puedo dar un beso? Anunciar un beso es matar su magia. El beso tiene que darse por un camino de seducción donde hay un interjuego corporal, miradas, sonrisas, donde miras sus labios varias veces, donde mordiste tu labio anterior, se da un juego de señales no verbales en donde a partir de eso se da el beso como una consecuencia.

-Un beso matapasión, sobre todo para las mujeres, es el Beso San Bernardo…

Sí, es ese en el que se saliva demasiado, el que babosea. Ese es otro comportamiento que hay que evitar. Hay una investigación de una antropóloga que dice que el hombre tiende a salivar en el momento del beso porque como la saliva tiene pequeñas dosis de testosterona y esta es la hormona del deseo, lo que provoca es estimular el deseo a través del beso con la saliva. O sea, hay un fundamento científico de por qué el hombre tiende a ese tipo de besos. Pero para la mujer si no está excitada esta es una situación bastante desagradable. Inclusive es un repelente sexual.

-¿Cuáles son las técnicas para potencializar los placeres del beso?

El beso en realidad involucra varias acciones: succionar, morder, chupar, lamer, acariciar, soplar, uno debe ser consciente de las opciones que hay, de que existe la posibilidad de combinarlas, de manera creativa, porque el beso es un poco el uso o la combinación creativa de esos recursos básicos. Ahí entran los diferentes tipos de beso como el de Contacto, en el que se usa la punta de la lengua para rozar los labios, es un beso suave, que genera muchas sensaciones, sobre todo, muchas fantasías. El Beso Próximo: es la succión de los labios de tu pareja, el labio superior, el inferior, o los dos juntos. Es un poco más intenso, puedes utilizar pequeños mordiscos sobre los labios. Puedes pasar al Beso Nominal: suave, como una caricia entre los labios. El de Combate de Lenguas, donde las lenguas van girando, van danzando, generando diferentes sensaciones, este es un beso mucho más profundo y ahí está tu creatividad, en cómo usar todos estos recursos para que de menor a mayor, comenzando por los más suaves a los más intensos, generes sensaciones diferentes.

-¿Por qué asegura que al besar no somos propensos a usar mucho los dientes?

Porque la gente le tiene miedo al dolor, a lastimar y es lógico también, hay que cuidar esa parte. Uno puede usar los dientes para el roce de los labios, para unos pequeños mordiscos en los labios y para morder partes del cuerpo como los hombros, la espalda o el cuello, con delicadeza, pero uno puede hacer una mordida un poco más fuerte en prácticas sexuales (ver clases de mordiscos).

-Habla de dejar marcas en la pareja con besos y mordiscos como el del Jabalí. Cuéntenos al respecto…

El Beso del Jabalí son diferentes mordiscos que dejan diferentes marcas. Es cuando uno puede hacer un mordisco con uno de los colmillos, por ejemplo, y deja una marca muy tenue o puede morder más fuerte con toda la dentadura.

Por ejemplo, si tu pareja se va de viaje le das un beso con mordisco para dejarle esa marca del deseo en una parte de su cuerpo para que cada vez que se vea la marca te recuerde.

-Por qué le recalca a los hombres que besen a la pareja después de tener un orgasmo?

Porque muchas mujeres se quejan de que el hombre tiene su eyaculación y cambia radicalmente. Cuando el hombre está en momentos de excitación máxima promete lo que sea, viene el orgasmo y cambia muchísimo. Químicamente hablando ocurre una serie de fenómenos con la eyaculación que hace que el hombre pierda el deseo, que quede en estado casi gripal, de agotamiento total. Pero él debe entender que la mujer, en ese momento necesita cariño, sentirse importante, deseada, sentir que no es un objeto sexual sino alguien que tiene una relación afectiva, con sentimiento. Entonces la ternura después del coito es importante, las caricias, los abrazos, los besos también. No es el beso apasionado, el del Combate de Lenguas, sino el piquito o un beso muy tierno para que sea parte de una situación de encuentro íntimo más que de encuentro sexual. Eso es parte fundamental de hacer sentir bien a una mujer, no solo es besarla durante la parte previa o en el acto como tal para que se excite más aún, sino que hay que besarla después del orgasmo para que sienta que significa mucho para su pareja.

-Plantea que el beso es el mejor pronóstico de una relación…

El mejor pronóstico y el mejor diagnóstico. Si tú te estás conociendo con alguien con sus besos te das cuenta hasta dónde puedes llegar, qué te provoca esta persona sexual y eróticamente hablando. Cómo puede ser un acto sexual con ella, a través de los besos te imaginas muchas cosas y hay muchas relaciones que llegan hasta ahí porque el beso fue tan desastroso, tan poco erótico, tan poco atractivo, tan desagradable que no avanzan a otra cosa.

Lo mismo cuando estás en pareja: mira si son besos frecuentes o esporádicos, si son besos sin sentimiento, sin pasión, si son monótonos, aburridos, eso habla de cómo está tu relación erótica y sexual. Si los besos son monótonos, solo para los días de sexo, aburridos, predecibles y demás, eso habla que tienen una relación eróticamente hablando, de las mismas características, seguramente. Si los besos son creativos, si te sorprenden, si son distintos, si son con sentimiento, eso habla de una relación que no tiene monotonía y que tiene otro perfil erótico mucho mejor.

-Háblenos de algunas conductas antibesológicas…

Aquí entran los descuidos, como por ejemplo, el que se tiene con el aliento. Darle un beso a alguien por quien sentís rechazo por su halitosis es sumamente desagradable. El descuido también con la dentadura, porque tener unos dientes amarillos, disparejos, dientes de fumador, manchados, quitan las ganas de besar, todo eso hace que entremos rápidamente en una conducta antibesológica imposible de remontar.

También están personajes como el que entra de un modo muy agresivo al beso, muy torpe, violento, especialmente cuando es el hombre hacia la mujer. El hecho de no sentir placer por la torpeza del otro, nos aleja bastante.

O el besador pasivo que no mueve la boca, no mueve la lengua, que no hace nada. O el que se las sabe todas, el soberbio: es el que besa como si protagonizara un monólogo, no le interesa la otra persona. Lo que le importa es lucirse, demostrar todo lo que sabe, no se pone en el lugar del otro ni le interesa saber cuál es la forma que al otro realmente le gusta, porque a todos nos gusta besar de una forma diferente.

-Usted comparte ciertas preguntas que el lector debe hacerse para ayudarse a rescatar a tiempo el erotismo de los besos…

Esas son preguntas que nunca nos hacemos. Parece que el erotismo en la pareja fuera algo que tiene que fluir y pasa el tiempo y dejamos que las cosas transcurran como sea y no es así, uno está a tiempo de retener la pasión y hacerse las preguntas adecuadas, para que no llegue a poner en riesgo la vida de pareja. Algunas de ellas son: ¿qué tipo de besos nos damos? ¿Nuestros besos son creativos o monótonos? ¿Cada cuánto nos besamos? ¿Nos besamos solo para tener sexo? O ¿en cualquier momento? Lo fundamental es que nos hagamos muchas preguntas, que no pensemos que está todo dado, sino que nuestra vida erótica se puede modificar y puede mejorar si tomamos la decisión a tiempo, la decisión de preguntarnos, de hacer un autodiagnóstico. Ver cómo está nuestra vida íntima y a partir de ahí hacer algunos cambios. El libro, en el fondo, es un manual de autoayuda para que las parejas, a través de los besos, tomen conciencia de cómo está su vida íntima y tengan muchísimas herramientas para, a través de la magia de los besos, recuperarla.

-Por eso asegura: Dime cómo se besan y te diré como se llevan entre las sábanas.

Porque la manera en que una pareja se besa y la frecuencia con la que lo hace es un termómetro de su vida erótica. De alguna manera, el beso anticipa. Uno se da cuenta de que el beso es una herramienta diagnóstica muy poderosa, inclusive como terapeuta lo utilizo como herramienta. Les hago mucho a mis pacientes estas mismas preguntas que yo planteo como preguntas de autodiagnóstico, les pregunto cómo es su intercambio a nivel de besos y me doy cuenta exactamente cómo funciona el tema, sin necesidad de preguntar más, es una herramienta diagnóstica sumamente poderosa.

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