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Que se puede prever en términos económicos para el año 2015.

Hay que tener en cuenta que habrá una alta dosis de agresividad política y que el resto del mundo no asegura estabilidad.

La administración está logrando mantener conservadas las reservas – pueden criticarse las formas pero no los resultados – y buscará por ser un año electoral de probable despedida que los salarios alcancen a la inflación y mediante sus habituales planes de consumo morigerar la recesión y posicionarse lo mejor posible como futura oposición.

El tipo de cambio y las tarifas se mantendrán sin lugar a dudas debajo de la inflación.

Esto obligará a un gasto público superior a la inflación por lo cual habrá un probable nuevo record de emisión para que haya más crédito en el sector privado. El precio a pagar no es barato porque la emisión cuando pasa del sector privado a los bancos tiene que ser recomprada por el BCRA mediante LEBACS a una tasa que pagará la nueva administración. Un modelo econométrico muy simple y con supuestos en extremo moderados prevén un costo a ser pagado por intereses que supera los $ 50.000 millones en los dos primeros meses de 2016.

Una herencia poco deseada para cualquiera que asuma, aun la actual administración.

Aspectos comprometidos a considerar

Las perspectivas del comercio exterior no son buenas para lo que resta del año. En cuanto a las exportaciones, hay menores precios en las commodities a nivel mundial (soja a 380/390 US$/tn. promedio, con clara tendencia a la baja), y la estrategia oficial de retrasar el tipo de cambio para aminorar las presiones inflacionarias, con la fuerte apreciación mundial del dólar hacen prever una situación peor que 2014.

Con este panorama incluso asumiendo una producción agrícola mayor a la de la campaña pasada (más de 94 millones de toneladas), habrá una caída en las exportaciones cercana al 14% (US$10.400 millones) para 2015.

La dinámica de las importaciones estará, al igual que en 2014, limitada a la preservación del nivel de reservas. Suponiendo acceso a algún financiamiento externo no puede ser muy relevante los vencimientos de deuda este año con el volumen de las exportaciones y sus precios harán de las importaciones la variable de ajuste de la política económica en 2015 y con ella de la recesión actual. Es muy probable que las importaciones se contraigan más que en 2014, alrededor de 15% (US$8.900 millones).

Si esta administración no lograra ninguna financiación exterior adicional las reservas del BCRA podrían bajar rápidamente. Como la demanda sobre el dólar oficial es muy fuerte habrá que ver que se hace porque no se conoce el ritmo al que los productores venderán la cosecha y tampoco como los exportadores venderán las divisas en un año de elecciones y la influencia que ambos pueden tener.

Déficit y emisión

Sigue la emisión monetaria para cubrir el cada vez mayor déficit fiscal. En noviembre del 2014 la emisión monetaria fue 22 % anual pero en marzo de 2015 nada puede impedir que sea 30%.

En octubre 2014 los agregados monetarios se aceleraron y así seguirán porque las necesidades financieras del Tesoro crecerán mucho por las elecciones. Los problemas monetarios que se generen deberán ser resueltos por la próxima administración.

Además, el sector privado en sus diversas manifestaciones ya pugna por recuperar lo perdido ante la inflación en 2014. Los maestros lo han conseguido sin esfuerzo porque esta administración quería un cierre de paritarias sin conflicto social y con una suba que le gane a la inflación pero que no caliente los precios. Todo aumento en paritarias superior al 25% es un impuesto a la herencia para la nueva administración.

En cuanto a la inflación y al nivel de actividad será otro año recesivo con inflación. Sin problemas cambiarios será moderada. El nivel de actividad ya tocó un piso y si los exportadores liquidan y los operadores venden habrá cierta paz cambiaria. De todas maneras, con la política monetaria amante de la emisión (saben que el impacto lo pagan otros) no será fácil mantener la tendencia declinante que exhibe la inflación más allá de marzo cuando haya bajado a 30% anual.

Problemas a resolver por la nueva administración.

Hay varios problemas que le quedarán al próximo gobierno. Cuanto mejor resulte el programa económico/eleccionario elaborado mayores serán los problemas para el gobierno que arranque el 10 de diciembre.

Por ejemplo, un atraso cambiario contra el dólar similar al de 2001 con pésima paridad peso – real con Brasil con reservas en el BCRA bajas y una alta contrapartida de pasivos en dólares. Sin duda quedará un déficit fiscal de magnitud, con máxima presión tributaria y un gasto público récord, que parece ser lo peor de todo, a lo que puede agregarse un BCRA con las reservas por debajo del stock de letras en pesos y un sistema previsional viable únicamente por quitarle la coparticipación a las provincias. Problemas a resolver que no serán fáciles.

EL SECTOR EXTERNO

El mercado de cambios se mantiene estable con reservas superiores a US$ 31.000 millones.

El peso en febrero tuvo una devaluación que anualizada sería del 14% y la brecha entre el dólar libre y el oficial se mantiene en 40% para grandes operadores con bonos y en 47% para operaciones de particulares en efectivo.

La inflación proyectada con las cifras de enero y febrero alcanzaría a 30% en 2015 por lo cual es probable que en algún momento se acelere la devaluación del peso para evitar una mayor falta de competitividad en las exportaciones y una caída sensible de los ingresos del sector privado.

No deben esperarse cambios bruscos en el ritmo devaluatorio, pero seguramente una aceleración antes del lanzamiento final de las campañas electorales.

El dólar futuro hasta agosto muestra contratos cotizando a $9,95.

Los depósitos a plazo en pesos del sector privado aumentan al 4,5% mensual. La suba en los depósitos en pesos a plazos fijos son con tasas alrededor del 23% casi 10 % por encima de la devaluación del tipo de cambio y en línea con la inflación anualizada de enero. Eso abre la puerta a algunos negocios oportunistas porque las acciones y bonos suben de precio ante expectativas positivas para el 2016 con una nueva administración.

El aumento de los Bonos vinculados al PBI que subieron más de 50% en lo que va de 2015, indican que si bien hay recesión muchos grandes operadores esperan que en 2016 se reduzca.

En el corto plazo como el peso está sobrevaluado y esta administración asegura que no devaluará bruscamente, algo razonable porque impactaría mucho en la inflación, quienes pueden tomar riesgos se animan a vender dólares y colocar en plazos fijos que son negativos frente a la inflación pero positivos frente al valor del dólar libre si éste sigue estable de acuerdo a los esfuerzos de esta administración.

Es muy posible que tengan éxito porque hay oferta de los que toman dólar ahorro y lo venden en el mercado libre casi: US$ 5.000 millones en un año, y por todas las acciones de esta administración para mantener altas las reservas y bajo el dólar libre.

Con buen timming los grandes operadores pueden vender dólares a $13, colocar los pesos al 28% por seis meses en cualquier instrumento con alta liquidez y apostar a que en agosto se puedan recomprar debajo de $14.80, digamos a $14,20 algo posible porque en los últimos 12 meses el libre estuvo cerca de los $ 13,10 y todo parece indicar que se mantendrá con lo cual les permitiría ganar un 14% anual en dólares.

Por otra parte, el mercado va descontado un cambio de administración y de política tanto monetaria como cambiaria y eso se refleja en la cotización de los diferentes papeles para invertir.

En forma simple: se espera que con el cambio de administración haya mucho mejores expectativas en 2016 y por eso se van extendiendo los plazos de los bonos con los que se gana más.

Lo cierto es que si los bonos en dólares rinden un 9%, en menos de dos años el rendimiento bajará a un 5/6%. Algo que hace subir el precio, tal como ha ocurrido en las dos últimas semanas.

La administración anunció que los Bonos de la deuda externa con vencimiento en el año 2033 habían llegado a cotizar por encima de la par, esto significa que por cada 100 pesos de face value los bonos valen más que 100 pesos.

Inclusive la Presidente lo enfatizó como un logro ante el Congreso, sin embargo a nadie se le escapa que el precio de los bonos sube simplemente porque a esta administración le queda menos tiempo en funciones.

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