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Qué pasa en tu cuerpo cuando dejas de comer carbohidratos

Aunque todo el mundo cree poder hablar sobre alimentación con conocimiento de causa, lo cierto es que la nutrición es una ciencia joven que sigue en pañales. Sí, es evidente que comiendo menos y haciendo más ejercicio es posible adelgazar, pero la manera en que los diferentes nutrientes interactúan con nuestro cuerpo es mucho más compleja de lo que creemos.

Aunque queda mucho por investigar para saber cuál es la mejor dieta que un ser humano puede llevar, a estas alturas de la película parece claro que la mayoría de nosotros comemos más carbohidratos refinados de los que deberíamos. Y es esta la causa de la mayor parte de los casos de obesidad.

La ingesta de este tipo de carbohidratos provoca un aumento de la insulina.Esta hormona transforma este nutriente en energía, en forma de azúcar, pero, a su vez, almacena lo que sobra en forma de grasa, principalmente alrededor del abdomen. Y, teniendo en cuenta lo poco que nos movemos, es muy fácil que sobre. En este proceso hay, además, un problema añadido. Cuando se elevan los niveles de insulina, bajan los de azúcar, algo que estimula el hambre, y nos empuja a querer más y más carbohidratos. Un círculo vicioso que, si no se corta, nos lleva directos a sufrir obesidad y diabetes.

Por todo esto, un cambio en nuestra dieta destinado a reducir la ingesta de carbohidratos refinados –principalmente el pan, la pasta, el arroz, las patatas y todo tipo de dulces–, produce importantes cambios en nuestro cuerpo que, al igual que ocurre cuando dejamos de fumar, podemos notar en sólo unas pocas semanas. Según sugieren en Eat This, Not That!, basta hacer un pequeño esfuerzo para notar estos seis importantes cambios en nuestro día a día:

1. Empiezas a quemar grasa

Si sustituimos los carbohidratos refinados presentes en nuestra dieta porverduras, proteínas y grasas saludables disminuirá a su vez el montante total de calorías consumidas. Esto forzará a nuestro cuerpo a quemar la grasa almacenada para obtener el azúcar que ya no obtiene de los carbohidratos. Basta eliminar el arroz, la pasta y los dulces de nuestra dieta para ver cómo adelgazamos sin hacer ningún esfuerzo adicional.

2. Te sientes menos hambriento

La clave para adelgazar no reside en pasar hambre, sino en sentirse saciado comiendo menos. Como explicaba a El Confidencial el científico Gary Taubes, autor de Cómo engordamos y qué hacer al respecto (RBA Libros), la grasa es el único nutriente que no tiene influencia sobre la insulina, de ahí que cada vez más nutricionistas son partidarios de aumentar su consumo (hasta hace poco limitadísimo en la mayoría de dietas de adelgazamiento). Al igual que las proteínas o la fibra, la grasa no provoca bajones de azúcar, que nos hacen querer más y más comida.

La ingesta de proteínas y grasas (que muchas veces van unidas) es especialmente importante en el desayuno, en el que muchas veces no están presentes. Diversos estudios han demostrado que un buen desayuno, que incluya por ejemplo huevos y embutido, previene el síndrome metabólico y, por ende, la obesidad abdominal, los niveles altos de triglicéridos y la resistencia a la insulina. Y esto se debe, principalmente, a que nos mantiene saciados durante más tiempo.

3. Te sientes menos hinchado

Todos podemos comprobar cómo nada más comer una pizza, un plato de pasta o una paella nos sentimos hinchados. No hay nada de malo en hacerlo de vez en cuando, pero si los carbohidratos refinados son la base de nuestra dieta (y lo son para muchas personas) nos sentiremos siempre así.

Esta sensación se debe en parte a que los carbohidratos refinados carecen defibra, un nutriente que deberíamos consumir mucho más dado lo importante que es para el buen estado de nuestra flora intestinal. El azúcar, por el contrario, es de lo que se alimenta la parte menos saludable de nuestramicrobiota, que causa hinchazon y provoca que nuestra barriga parezca más grande de lo que realmente es.

Para consumir más fibra basta sustituir los carbohidratos refinados por cereales integrales, legumbres, fruta y verduras.

Qué pasa en tu cuerpo cuando dejas de comer carbohidratos

Las frutas y verduras aportan todos los carbohidratos que necesitamos. (iStock)

4. Tendrás menos papeletas de sufrir diabetes

Dado que los carbohidratos refinados provocan el aumento de la insulina, no es de extrañar que su consumo desmesurado sea una de las principales causas del desarrollo de diabetes tipo 2. Cuantos más de estos carbohidratos facilmente digeribles consumes (incluido, claro está, el propio azúcar), más insulina produce el páncreas y más posibilidades tienes de generar resistencia a ésta. La solución, la de siempre: sustituir el consumo de este tipo de carbohidratos por proteinas, fibra y grasas.

5. Tus músculos se vuelven más fuertes

Los carbohidratos refinados no tienen proteínas (que están presentes en la mayoría de alimentos), y estas son fundamentales, entre otras muchas cosas, para que nuestros músculos se recuperen tras el esfuerzo físico y se mantengan en buena forma. Lo cierto es que, como apuntan en Eat This, Not That!, “casi cualquier comida del mundo es más saludable que los carbohidratos simples”.

6. Sientes más energía

Cuando hablamos de reducir al mínimo la ingesta de carbohidratos nos referimos siempre a un tipo concreto: los simples o refinados. Esto es, el azúcar, y todos aquellos provenientes de la harina y el almidón.

Nuestro cuerpo necesita carbohidratos para funcionar correctamente y su ingesta es especialmente importante para que nuestro cerebro y nuestros músculos tengan la energía suficiente para rendir en el día a día. Pero si elegimos los carbohidratos correctos –aquellos que contienen las verduras, las frutas o los cereales integrales– tendremos toda la energía que nuestro cuerpo necesita evitando todos los problemas listados anteriormente.

La cantidad necesaria de carbohidratos que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente es, en cualquier caso, mucho menor de la que solemos consuir. Según la Clínica Mayo, basta consumir 50 gramos de carbohidratos al día para no tener problemas. Y esto es el equivalente a medio plátano y una taza de avena. Si desayunas con algo de pan y tomas una ración de verduras y frutas en todas las comidas tendrás los carbohidratos suficientes para estar activo (siempre que no hagas un esfuerzo físico desmesurado, claro).

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