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¿Que es un gobierno populista?

En los últimos tiempos escuchamos esta nueva acepción de “gobiernos populistas”, ¿de que se trata? ¿que significa populista? A primera vista se supone, o debería suponerse que todo gobierno debería ser popular, o sea, debería representar a la mayoría del pueblo, por eso pensamos en gobiernos que sean populares, pero no, no se trata de eso.

¿De donde viene esto de “populista”?, es claro que mas que de “popular” viene de “populacho”, o sea, estaríamos hablando de gobiernos que escuchan, ayudan, visibilizan y dan lugar al “populacho”, a esa gente que “debería” ser invisible, atender al señor de la casa sin que se note su presencia. Que además tiene malos modales, es de un color que no es el correcto y que además “tiene ese olor” -cómo una vez escuché a una señora diciendo-.

Entonces, ¿cual es el fenómeno que motiva esta definición de “gobiernos del populacho”? A mi entender existe una parte de la población que extraña o desea volver a ser parte de la corte del rey, gente que desea poner distancia entre ella y el vulgo, los vulgares, ese pueblo que debe servir a los señores sin ser visto y sin molestar, y además conformándose con lo que cae (si es que cae) de la mesa del rico.

Recordemos la edad media, los señores feudales, los castillos con esos pasadizos ocultos por donde la servidumbre servía sin ser vista.

Hoy me ha ocurrido que determinada medicina prepaga -en Argentina-, me ofreciera sus servicios y cómo aliciente me decía que no iba a tener que compartir las instalaciones con mis empleados, en otras palabras, no iba a tener que ver al vulgo compartir conmigo.

¿Cómo entendemos esta situación en gente que parece normal? ¿que parece buena? que la lleva a decir semejantes atrocidades? ¿a generar tan grande atraso? Es claro que hay un componente -en el humano- de egoísmo, enorme egoísmo, de falta de solidaridad, de no me importa el otro, de que el otro se arregle como pueda. Un componente de enorme injusticia, una injusticia escondida detrás de una supuesta “igualdad”.

¿Por que digo escondida detrás de un mensaje de igualdad? ¿es que acaso hay algo malo en la igualdad? A primera vista no, pero…, la igualdad sin justicia no es igualdad.

Se pide igualdad de oportunidades, lo cual parece muy bueno, pero en la práctica eso sólo significa que los buenos empleos, los buenos negocios, van a ser para aquellos mejor capacitados, con más capital, con mejores contactos, o sea, si eres del vulgo, aunque presentes el currículum igual que el señor -y a primera vista, en igualdad de condiciones-, no vas a conseguir el trabajo, no vas a hacer el negocio o no te van a dejar entrar al club. De allí que los liberales promuevan la igualdad como la solución y parezcan “derechos y humanos”.

Si no has tenido al educación necesaria, si no has comido bien en tus primeros años de vida, si tu familia vive en una villa miseria te va a ser muy difícil disfrutar de la igual dad de oportunidades de los señores. Y allí entra la justicia, la tan maltratada “justicia social”. Esta tan difamada justicia social lo que intenta hacer es que esa persona “del populacho” deje de ser alguien sin oportunidad de supervivencia y tenga al menos las condiciones mínimas humanamente aceptadas: llámese comida, educación gratuita, leche para los niños, medicina gratuita, universidad gratuita, estudios superiores gratuitos, recalco gratuito porque sino no sería justicia. Recuerdo a un político muy corrido a la derecha que dijo -en Argentina-, que determinado servicio debía ser “democrático”, que el que “lo quiera que lo pague”, en otras palabras, “la igualdad”; todos pueden acceder porque el “precio” es el mismo para todos, así que no se pueden quejar de desigualdad de oportunidades. Lo que ocurre es que hay gente que tiene para pagar y gente que no, y allí es donde debería entrar la justicia social, para que aquellos que no tienen para pagar tenga la asistencia del estado, entonces si llegaríamos a una -mas o menos- igualdad.

Para que exista justicia social es necesario un estado fuerte y presente, que regule, que establezca pautas, pautas de convivencia y esté atento a las desigualdades/injusticias que “el mercado” genera. Allí entramos en dos palabras fundamentales: “mercado” y “estado”.

Para el mercado el estado es mala palabra, y a la inversa, para el estado (cuando es un estado presente y preocupado por lo social) el mercado es mala palabra. ¿Por que ocurre esto? Porque el mercado (que son las grandes empresas y los bancos, o sea, todos los dueños del dinero y por lo general el poder tras bambalinas), el mercado no desea que lo controlen, porque si lo controlan no puede hacer lobys, arreglos de monopolios, explotación, fuga de capitales, endeudamientos, y toda una lista de jugarretas que son las que un estado presente frenaría en pos de proteger al país y a sus ciudadanos.

Estos estados populistas, estos gobiernos populistas, que cuidan al “populacho”, que controlan al “mercado”, que no dejan que las corporaciones y países como España, Alemania, EE UU, Inglaterra, y otros hagan lo que quieran son demonizados por los medios de difusión controlados por estos países y estos intereses, interese obviamente económicos, intereses de volver a una época mejor: “la edad media” con sus castillos y sus nobles y los plebeyos afuera trabajando para el señor feudal.

Es interesante como mutan las demonizaciones. Hasta hace unos años eran los comunistas, los rojos. Estos comunistas eran el populacho que venía en pos de los señores y sus posesiones para repartirlas. ¿Repartirlas entre quién? entre el populacho, entre la plebe, entre el vulgo.

Hoy se escucha, por ejemplo, que se hable de que gobiernos como fue en Argentina el de Kirchner, un gobierno que cuidando del pueblo que estaba relegado luego de gobiernos pro-mercado como el de Menem y De La Rua, que habían dejado el país (Argentina) endeudado, de rodillas frente a los EE UU, con sus recursos naturales condenados y con contratos leoninos, se hable muy mal de los planes sociales. Estos planes sociales que se le ha dado a mucha gente para que pudieran sobrevivir mientras el estado lograba condiciones de trabajo y ocupación dignas para esas personas. Estos son hoy mencionados, por los medios de comunicación dominantes, como dinero para vagos que deben salir del bolsillo de aquellos que de verdad trabajan.

Entonces se pinta de injusticia la situación el que el estado cuide de personas que habían quedado al borde del sistema, y a la que se llamaba “inundados”, personas que para “el mercado” habían sido descartadas y que si morían de hambre a nadie le debería importar.

En esta misma línea vemos a países como Grecia en la misma situación frente a Alemania. Para Alemania Grecia ya es descartable, o al menos aquellas personas que se cayeron del sistema y que ya no se les puede sacar nada.

Para el mercado los que importan son los consumidores, y si dejas de consumir dejas de importarles y debes ser descartado.

Todo esto no es nuevo.

Veamos la revolución francesa.

Allí el pueblo agobiado y sin salida se revela ante la nobleza y los destituye acortando la brecha entre “arriba y abajo”, los pobres muy pobres y los ricos muy ricos.

Luego vinieron revoluciones comunistas, (el “demonio rojo&quot¿Que es un gobierno populista?¿Que es un gobierno populista?, en países tan agobiados por los emperadores que el “populacho” instaló gobiernos que repartieron las posesiones de los emperadores y sus súbditos entre el pueblo.

Para los liberales es la idea del infierno, un lugar donde somos todos iguales y no se distingue rico y poderoso de pobre y agobiado. Tremendo.

¿Que es esto de “liberal”? ¿Qué significa “liberales”? significa la libertad total para los poderosos que en su liberalidad pueden hacer lo que quieran. Eso sí, sólo los poderosos pueden hacer lo que quieran, los pobres no, no nos confundamos.

Entonces en un sistema liberal todo es regulado por el “mercado”.

Genial.

Hago lo que quiero, yo pongo los precios, yo hago los monopolios, yo arreglo con mis amigos, y nadie me puede juzgar, ese el el punto, nadie me puede juzgar ante el sistema judicial. Ya no hablemos de justicia, porque la nueva ola es embarrar al concepto de justicia para que los que no puede disfrutar del sistema judicial se acostumbren a la idea de que la “justicia” no es justicia y que sólo los poderosos puede utilizarla.

De allí que los gobiernos liberales necesitan a la “justicia” de su lado, al sistema judicial, un sistema judicial inmune, intocable.

Y allí ya tendríamos bastante claro el panorama.

Ahora, lo bueno en los tiempos que corren es que quién dice que no sabe en realidad está diciendo que esto está perfecto.

Ya no hay medias tintas.

Se ha blanqueado, y ese es un buen punto de inicio para lograr más conciencia.

Debemos confiar en que las personas, la gente, el humano, recapacite al mirar a sus hermanos “populachos” y no quiera pisarlos, o al menos no logren conciliar el sueño.

Cristianismo y populismo

En América (continente americano), se han dados y se están dando estos “gobiernos populistas”, en algunos ya han sido reemplazados por nuevos gobiernos de derecha, más de derecha que los que habían estado antes o al menos más desembozadamente de derecha que antes.

¿Que hace que países definidamente cristianos (católicos y protestantes) se vuelquen a la derecha abandonando al populacho?¿Por que este pueblo que debería tener valores cristianos abandone a los más necesitados? ¿Por que personas que defienden -al menos verbalmente- las enseñanzas de Jesús decidan votar gobiernos que excluyen a los pobres?

Allí volvemos siempre a la naturaleza humana, esa naturaleza que nos mete en tantos problemas y que siempre nos hace quedar tan mal a los ojos de Dios.

Recuerdo el texto de Génesis en que Caín luego de matar a su hermano Abel hace cómo que aquí no ha pasado nada. Entonces Dios le pregunta: «¿dónde está tu hermano?», y Caín responde penosa y provocadoramente: «no lo sé, ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?»

¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?, que pregunta interesante, me parece escuchar a parte de la cristiandad -digo parte porque otros muchos no están de acuerdo en virar a la derecha-, parte de la cristiandad en estos días hacer la misma pregunta, mientras se quitan el lazo.

Y esgrimen: ¿”por que debo sostener a esos vagos -los pobres-, con mis impuestos?

Tremendo

Triste

Siguen -como Caín-, sin darse cuenta de que Dios todo lo ve, y que a Dios no se lo puede engañar con preguntas retóricas.

Matan a sus hermanos enviándolos a un destino sin formas de supervivencia. Dejan a las nuevas generaciones sin recursos de educación, una educación que después reclaman cuando “estos negros sin educación” les hablan.

«¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?»

El eco de estas palabras resuenan en estos días con muchas fuerza.

¿Que es un gobierno populista?

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