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Pusieron bombas y no solamente en la economía, Héctor Méndez

Urticaria. Es lo que produce Héctor Méndez en el kirchnerismo y mucho más en la actualidad, cuando está por concluir -el martes próximo- su tercer mandato al frente de la Unión Industrial Argentina (UIA). No por nada, cuentan los rumores que no terminó de confirmar, el Gobierno lo obligó hace un año a vender una de sus empresas por sus exposiciones públicas. “Pusieron bombas por todos lados y no solamente en las áreas económicas”, sentenció en una entrevista con LA NACION a la hora de calificar la herencia para el futuro gobierno. El empresario cree que puede haber más suspensiones en la industria, señaló que el tipo de cambio “es un problema” y defendió la protección estatal frente a la apertura.

-¿Qué UIA deja y cómo será la que encabece el nuevo presidente?

-Dejo una UIA que pudo sobrevivir en un clima en el que otras entidades más simpáticas para el Gobierno ocuparon espacios o recibieron privilegios. La idea de Kaufmann [Adrián] es la de mantener la unidad, la fortaleza y la de estar concentrado en los intereses del sector, tratando de no politizarlos. No hay que ser permeable a los deberes de los gobiernos, sino a los intereses de los empresarios, que es lo que hay que defender. A su vez, hay que mantener un diálogo razonable con el sector público. El equilibrio es necesario.

-En el Día de la Industria dijo que el sector está como hace 40 años, ¿fue un elogio o una crítica?

-Están los dos aspectos. Es un elogio porque en algún momento la Argentina llegó a eso. Pero también es una crítica porque desde el 74 hasta la actualidad no avanzamos un metro.

-En los últimos dos años la industria cayó. ¿Qué ocurrió?

-Hubo un arrastre de situaciones anteriores que en algún momento iban a explotar. Veníamos marcando muchos desajustes que iban a generar conflictos: con el mercado externo, interno, con los costos y la falta de competitividad. Iban a hacer eclosión y esto pasó ahora. ¿Cuándo? En el peor momento internacional. Hay mucha preocupación.

-¿Qué es lo que más lo preocupa?

-Es una confluencia de circunstancias. El tipo de cambio es un problema porque el mundo devaluó mucho más que la Argentina. La inflación también. Cuando vos tenés una inflación con un tipo de cambio anclado, eso te dificulta ser competitivo porque te suben los costos y no te podés recuperar. La tercera preocupación es el mercado interno, que ha sido bueno y sostenido. Pero eso no alcanza. Quien piense que se puede vivir sólo con lo suyo se va a complicar la vida.

-¿Es necesaria una devaluación?

-Es difícil opinar sobre eso. Algunas economistas dicen una cosa y otros dicen otra. Lo que hace falta acá es tener una visión general y agarrar el toro por las astas. No me alcanza con que te den el tipo de cambio si al día siguiente todos los costos se actualizan y empieza una carrera que puede perjudicar el ingreso de los asalariados. Es necesaria una visión más integrada. La economía está llena de vasos comunicantes.

-La OMC dijo que la Argentina tendrá que cambiar las DJAI. Parecería que unos industriales están contentos y otros asustados.

-Es como dice un amigo mío: “Ni bueno ni malo, todo lo contrario”. En un viaje con todo un grupo de empresarios, un europeo dijo que tendríamos que aprender de ellos, que tienen arancel cero. Le pregunté dónde tenían ese arancel. Dijo que entre Italia, Francia y Alemania. “¡Ah, entre ustedes, pero con nosotros no”, les dije. A nosotros nos aplican el rigor máximo. Hay que tratar de trabajar eficientemente con la menor protección posible. Pero el mundo está lleno de protecciones y el ataque desde otros sectores, de países más fuertes, hace muy peligroso para la industria si está librada al azar. Deberán buscarse los mecanismos.

-¿Cree que volverán las licencias no automáticas?

-Se tiene que imaginar un mecanismo que proteja esto. La apertura a ultranza no va a funcionar y va a provocar un daño enorme. No soy un amante de las protecciones, pero el mundo nos obliga a esto.

-En las últimos meses hubo suspensiones en la industria, sobre todo en la automotriz; ¿habrá despidos y más suspensiones?

-Despidos no lo sé. Suspensiones, es posible. Porque se está hablando, por ejemplo, de un mercado de automóviles de 500.000 o 600.000 autos contra un millón [en 2013]. Uno quisiera tener el máximo de trabajo posible, pero no todo lo que se fabrica se vende. Las fábricas no son elásticas con el personal. Puede haber más suspensiones.

-¿Cómo ve la Argentina en 2016?

-Va a tender a mejorar, pero va a estar muy complicada. Quedan muchísimas cosas en el aire que no sabemos cómo las vamos a resolver.

-¿Ése es el “plan bomba”?

– No dije que era un plan bomba de Kicillof: era del Gobierno en general. Se la cargaron toda a Kicillof y eso es una injusticia. Pusieron bombas por todos lados y no solamente en las áreas económicas.

-¿Es verdad que por presiones de De Vido tuvo que vender una de sus empresas?

-No… Es un tema del que no puedo hablar. Es muy delicado. Pero yo vendí una empresa [risas].

F: www.lanacion.com.ar País: Argentina

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