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Primer transplante de cabeza

Primer transplante de cabeza
Primer transplante de cabeza en humanos en 2017: médico italiano.

El primer transplante de cabeza en humanos podría hacerse realidad en 2017, pues el médico Sergio Canavero, del Grupo de Neuromodulación Avanzada de Turín, Italia, ha desarrollado una técnica con la que asegura será posible que personas cuyos músculos y nervios se han degenerado o cuyos órganos están plagados de cáncer, puedan tener un nuevo cuerpo.

Ahora que el neurocirujano asegura haber encontrado la manera de fusionar la médula espinal y evitar que el sistema inmunológico del cuerpo rechace la cabeza, considera que en dos años, dicho procedimiento podría ser posible, y lo planea hacer oficial en la próxima conferencia anual de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos y Neurológicos, a realizarse en junio.

De acuerdo con las declaraciones que el médico dio al sitio español ABC ya tiene a por lo menos 50 candidatos para esta intervención, entre ellas transexuales y pacientes con distrofia muscular y parapléjicos.

“Con un equipo de 150 personas, 36 horas de quirófano y diez millones de euros se podría trasplantar una cabeza a un nuevo cuerpo de un donante. Esto podría suceder en el plazo de dos años, contados a partir del momento que un comité ético diera su aprobación. Quienes dicen que no es posible, se equivocan”, dijo Canavero al sitio.

Esta sería la primera vez que un transplante de este tipo se realice en humanos, pues en animales los primeros intentos se dieron alrededor de 1954, cuando el cirujano soviético Vlasimir Demikhov trabajó con perros, de los que transplantó la cabeza y patas delanteras de un cachorro al cuerpo de un can más grande. Tras varios experimentos, los perros sólo lograron sobrevivir de dos a seis días.

Posteriormente, en 1970, un equipo dirigido por Robert White de la Escuela de Medicina de la Universidad Case Western Reserve, en Cleveland, Ohio, logró transplantar la cabeza de un mono al cuerpo del otro, pero debido a que no unieron la médula espinal, el primate no podía moverse, aunque sí respirar de manera artificial. El chango logró sobrevivir nueve días hasta que su sistema inmune rechazo la cabeza.

A inicios de este mes, Sergio Canavero publicó el protocolo de la operación en la revista Surgical Neurology International, la cual consiste en primera instancia en enfriar la cabeza del receptor y el cuerpo del donante para extender el tiempo que las células puedan sobrevivir sin oxígeno. Luego el tejido alrededor del cuello se diseca y los principales vasos sanguíneos se unen mediante pequeños tubos, antes de cortar la médula espinal de cada persona, explican en New Scientist.

Una vez que la cabeza es trasladada al nuevo cuerpo, el médico piensa usar un químico llamado Polietilenglicol para poder fusionar ambos extremos de la médula e inyectar el cuerpo con esta sustancia durante las siguientes horas.

Posteriormente los músculos son suturados y el paciente se mantiene en coma durante las siguientes tres o cuatro semanas para que no pueda moverse. Cuando despierte, según el médico,podrá mover y sentir su cara, así como hablar con la misma voz. Con ayuda de fisioterapia, será capaz de caminar en un año.

Las intenciones de Canavero han sido altamente criticadas por lo invasivo del método y las implicaciones éticas, sin embargo, él lo defiende: “Si uno tiene una enfermedad degenerativa, no hay un problema ético. Con pacientes de este tipo, el trasplante se hace, y punto. No me interesa lo que piensen otros”, dijo a ABC.

Por su parte, New Scientist cita a la neuróloga y especialista en bioética del Hospital Salinas Valley Memorial, en California, quien dice que todo depende de cómo se defina la vida humana, ”Creo que lo que es específicamente humano se lleva a cabo dentro de la corteza superior. Si se modifica eso, entonces ya no eres el mismo ser humano y se debería cuestionar si es ético. En este caso, no se está alterando la corteza”. Pero también dijo que muchas culturas no aprobarían la cirugía debido a su creencia de que hay un alma humana que no está confinada al cerebro.

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