Facebook Twitter RSS Reset

Primer capitulo de mi libro contadme ¿qué os parece?

PRÓLOGO

“Finalmente, tras tantos años esperando concluir mi cometido este toca a su fin. Tan sólo una

última tarea me separa de aquello que persigo hace ya décadas; poner fin a esta pesada carga y

descansar junto a todos aquellos que una vez dejé ir… y otros tantos a los que yo mismo obligué a

partir”.


– Diario de Riddle, Extracto 07/02/570

CAPÍTULO 1

La tormenta que había invadido la ciudad hacía ya dos días parecía haberse vuelto mucho

más violenta aquella noche, las gotas de lluvia golpeaban incansables todo aquello con lo que se

cruzaban produciendo un suave sonido que era súbitamente destrozado por el estruendo de algún

que otro trueno cada pocos minutos. Las calles mostraban una estampa oscura y lúgubre, la mayor

parte habían perdido el suministro eléctrico quedando a merced de la oscuridad más absoluta.

La casa de la familia Cather había sido de las primeras en sufrir el apagón y casi todos sus

miembros habían aprovechado la situación para acostarse algo más temprano de lo habitual. Sin

embargo tras la puerta cerrada de la habitación de Robert, el hijo mayor, se podía intuir como

escapaba algo de luz.

En su interior, un par de velas colocadas de forma estratégica alumbraban toda la estancia,

espaciosa y mínimamente decorada; una cama, varias estanterías repletas de libros y un escritorio

sobre el que descansaba un ordenador era cuanto contenía el cuarto.

El joven, insomne pese al cansancio acumulado, había decidido abandonar la cama y disfrutar

del paisaje que le brindaba una noche como aquella con la esperanza de conciliar al fin el sueño.

Desde la ventana de la habitación, situada en un segundo piso, podía observar el parque más

antiguo de la ciudad presidido por un gigantesco sauce que llevaba ahí desde hacía ya varias

décadas. La visión rebosaba belleza, la silueta del árbol bañado por la lluvia le daba un encanto que

hasta entonces nunca había apreciado. Unos minutos le bastaron para observar con detalle y darse

cuanta de la silueta que desentonaba en aquella escena, sobre una de las enormes ramas del sauce

parecía vislumbrarse la figura de una persona mirando fijamente hacia la ventana, era fácil

distinguirla pese a la oscuridad y la lluvia. Robert, incrédulo y algo desconcertado se restregó los

ojos y volvió a mirar con atención, aquella extraña silueta había desaparecido. Sin duda el

cansancio había hecho mella en la mente del chico, o al menos esa fue la explicación que se dio a sí

mismo.

Había sido suficiente, tras aquello Robert decidió volver a la cama y no volver a salir de ella

hasta el amanecer, con o sin insomnio. Sin embargo, antes de que el chico pudiera dar un sólo paso

comenzó a resonar dentro de la habitación un sonido fácil de reconocer, eran gotas chocando contra

el suelo. El ruido parecía provenir desde algún rincón del cuarto, era claro y cercano pero todo

alrededor seguía en orden. Todo seguía en su sitio y la fuente de aquel inquietante sonido era

imposible de localizar. Robert decidió ignorarlo entonces, quizá sólo fuera una filtración de agua

situada en el piso de arriba o en la habitación contigua. Mientras el chico seguía

autoconvenciéndose de la escasa importancia de aquel sonido, las llamas de las velas comenzaron a

zarandearse con clara intención de apagarse, no había corriente de aire y sin embargo parecían estar

expuestas a un vendaval tan violento que en apenas un segundo se apagaron por completo.

Robert mantuvo impasible la calma, la caja de fósforos que había utilizado para encender las velas

aun seguía en el escritorio y sólo debía volver a encenderlas para a iluminar de nuevo la habitación

así que se dispuso a ello.

Parado frente a una de las velas con las cerillas en la mano volvió a escuchar aquel sonido de

goteo, esta vez no fue tan difícil adivinar su procedencia, se encontraba a su espalda, a escasos

centímetros de su espalda. Robert respiró hondo y encendió la vela para después girarse de golpe

una vez iluminado el lugar. Aquella silueta sobre el árbol se hacía mucho más real vista desde tan

cerca. La figura de un extraño alto y corpulento se alzaba frente a él, vestía una gabardina negra

empapada por la lluvia que escondía todo su cuerpo y una capucha del mismo color que ocultaba su

rostro hasta la nariz dejando sólo a la vista parte de la mandíbula. Robert se quedó frente a aquel

extraño inmóvil, paralizado ante aquella imponente presencia a expensas de lo que fuera que debía

ocurrir.

– Calma Robert, aparenta valentía – dijo el extraño en tono de burla mientras apartaba la capucha

y fijaba su mirada en la del chico esbozando una sonrisa.

El joven apenas alcanzó a articular palabra. Fueron necesarios unos segundos para calmar y

ordenar su mente ante la atenta mirada del extraño, que parecía disfrutar con la escena.

– ¿Quien eres tú? – logró responder tras el desconcierto inicial, rápidamente apartó la mirada

fijándola en el espejo de cuerpo entero que se encontraba junto a la puerta, en la imagen que

devolvía el reflejo aquel extraño no aparecía. Se encontraba hablando sólo.

– Aunque no lo recuerdes, has oído hablar de mi. Me habéis puesto tantos nombres que no se cual

de ellos escoger. Sin embargo no es ese el tema de esta noche, esta noche estoy aquí para que tú te

conviertas en parte de la eternidad. Voy a brindarte una oportunidad por cual muchos matarían. Y

espero por tu parte que la aproveches.

Robert no reunía el valor suficiente para interrumpir, dejó que el extraño prosiguiera su

discurso sin hacer el más mínimo movimiento, las preguntas se le iban agolpando en la mente y

sabía que muchas de ellas quedarían sin respuesta. Aquel hombre parecía emocionarse con cada

palabra que añadía y poco a poco iba aumentando el tono de voz.

– Bueno Robert, la decisión es tuya ahora. Si aceptas lo que te propongo gozarás de un poder para

muchos inimaginable.

– ¿Tengo elección?

La sorpresa inicial que produjo en el extraño esa pregunta dio paso a una carcajada

descontrolada. Robert no encontraba explicación para aquello, se limitó simplemente a aguardar una

respuesta sin tener la seguridad de que esta llegaría. Finalmente las risas cesaron.

– Por supuesto que tienes elección, siempre la tenemos. Pero debemos asumir las consecuencias

de nuestras decisiones – la voz de aquel misterioso invitado se había tornado mucho más seria. – Si

rechazas mi propuesta morirás.

El silencio invadió toda la habitación, ni siquiera el sonido de la lluvia golpeando la ventana

era audible para Robert en aquel momento. Con el corazón acelerado y la mente nublada intentó

asimilar la respuesta dando por hecho que no se trataba de una broma. Por un momento tuvo la

sensación de perder el conocimiento pero no fue más que una sensación pasajera. Parecía como si

todo a su alrededor se desarrollase a cámara lenta.

-¿Aceptas? – añadió el extraño ordenando una respuesta inmediata.

Entre temblores y casi paralizado por el miedo, el chico acertó a afirmar con la cabeza.

Suficiente respuesta para su interlocutor, que cambio el semblante serio que había adoptado

volviendo a la sonrisa del principio. Robert tuvo la sensación de haber burlado a la muerte, aunque

aun desconocía el precio que debía pagar. Ese era su mayor miedo. Sin embargo, la presión que

sentía tan sólo momentos antes se estaba desvaneciendo como una nube de vapor.

– No te tortures, has tomado la decisión más acertada.

Mientras añadía aquello, el extraño adoptó una voz tan tranquilizadora que por un momento contó

con toda la confianza del chico. Toda aquella confianza sin embargo se tornó en terror cuando aquel

oscuro personaje se abalanzó sobre él con su sonrisa característica. Le rodeó el cuello un una mano

haciendo que su cuerpo chocase violentamente contra el espejo que había en la pared mientras con

la otra mano presionaba su pecho, dejando ver parte del brazo, de un tono rojo sangre y con varias

cicatrices negras azabache. Robert no acertó más que a soltar un grito ahogado que de nada sirvió,

notaba como el espejo a su espalda se iba resquebrajando y los pequeños fragmentos se clavaban en

su piel. A punto de perder el conocimiento comenzó a notar como la mano que presionaba su pecho

comenzaba a atravesar la carne y como el cristal a su espalda le atacaba cada vez con trozos más

grandes, durante los últimos segundos justo antes de perder la razón por completo tuvo la sensación

de que por su espalda corría una brisa que le calmaba las heridas producidas por el cristal. En ese

punto la tortura fue insoportable y cayó desmayado. Las últimas palabras que escuchó antes de una

completa oscuridad se le quedaron grabadas a fuego:

Acaba con tu él antes de que se os acabe el tiempo o ambos moriréis. Buena suerte Robert.

Los rayos del sol se colaban por la ventana yendo a parar al rostro de Robert, que yacía

inconsciente sobre el suelo de su habitación rodeado por un charco formado por lo que parecía su

propia sangre, un líquido rojo que empapaba su camiseta y parecía hervir sobre la superficie. Con

algunas dificultades consiguió ponerse en pie y deshacerse de los jirones que formaban lo que

quedaba de su camiseta, dejando a la vista una cicatriz en forma de cruz que ocupaba gran parte de

su pecho.

Aun desorientado miró a su alrededor intentando situarse, no cabía duda de que estaba en su

habitación, sin embargo algo parecía diferente. Pese a estar ordenada, parecía como si alguien

hubiera movido los muebles al lado contrario, a tientas siguió inspeccionando el lugar parándose

frente al espejo ante una visión que atrajo toda su atención. El cristal estaba manchado de sangre,

sin embargo podía verse claramente el reflejo. En él la habitación estaba como debía, todo ocupaba

el lugar que le correspondía y no había ningún charco de sangre en el suelo. Robert se cercioró de

que a su espalda aun se encontraba aquel charco burbujeante y volvió a mirar el reflejo. Casi sin

pensar posó la palma de su mano sobre la superficie del mismo, sin embargo la mano no se detuvo

al tocarlo. Continuó avanzando hasta que Robert se vio con medio brazo en el interior de lo que el

espejo reflejaba. Como movido por un impulso, el chico se adentró por completo en el espejo como

si de cruzar una puerta se tratase. Al llegar al otro lado no pudo sino pararse frente a aquel reflejo,

incrédulo y con media sonrisa en el rostro soltó una débil risa antes de volver a caer desplomado

sobre el suelo de su habitación.

Aquella misma mañana, entre los viejos bloques de apartamentos de uno de los barrios mas

conflictivos de Europa aparecía, sobre la gran capa de nieve que cubría las calles, el cuerpo de un

joven inconsciente junto a un contenedor. Con algo más de veinte años lucía una media melena

rubia descuidada y el físico de aquel que lleva toda la vida entre luchas callejeras, curtido y

marcado por varias cicatrices. La llamada de un viandante alertó a la policía del hallazgo, sin

embargo para cuando los agentes llegaron, allí apenas quedaba la silueta de un cuerpo en la nieve y

los restos de una camiseta destrozada bañada en sangre.

Próximamente habrá capitulo mensual en www.drayin.com siguenos en @DRAYIN_TEAM

respeto todas las opiniones si alguno lo lee que ponega lo que piensa, aunque no lo crea me es de gran ayuda.

No comments yet.

Leave a Comment