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Por qué no lanzamos nuestra basura nuclear al Sol

Por qué no lanzamos nuestra basura nuclear al Sol

Por qué no lanzamos nuestra basura nuclear al Sol

Tenemos toneladas de residuos nucleares que seguirán siendo peligrosos durante decenas de miles de años. ¿Por qué no nos deshacemos de ellos lanzándolos al Sol en un cohete? No es una idea nueva, pero es mucho más difícil de lo que podríamos pensar.

En primer lugar: se trata de basura radiactiva, hay que tener mucho cuidado con ella. Todos los lanzamientos espaciales tienen un margen de probabilidades de fallar, por mucho dinero que se invierta en seguridad. En 2014, el Falcon 9 de SpaceX estalló por los aires durante un vuelo de prueba. Si explotase un cohete cargado de residuos nucleares, los desechos llegarían al océano o quedarían suspendidos en la atmósfera, causando enfermedades mortales; sería un desastre ambiental.

Por qué no lanzamos nuestra basura nuclear al Sol

Más allá de eso, enviar un cohete al Sol es una tarea sumamente complicada por implicaciones de la física que se escapan a la intuición. Podríamos pensar que llegar hasta nuestra estrella es sencillo porque la Tierra está constantemente intentando caer en ella. Pero, al tiempo que la fuerza de gravedad del Sol nos acelera directamente hacia él, nuestro planeta se mueve muy rápido a su alrededor con un momento angular constante. Esto es básicamente la definición de una órbita.

La Tierra gira alrededor del Sol a unos 30 kilómetros por segundo, así que para escapar de su órbita y estrellarte contra él tienes que acelerar a 30 kilómetros por segundo en el sentido contrario. Más difícil todavía: el cohete no puede tener velocidad lateral porque entonces también entraría en órbita alrededor del Sol. Por no hablar de la dificultad de alcanzar los 30 kilómetros por segundo.

En cambio, la velocidad de escape, la que tenemos que alcanzar para salirnos del sistema solar desde la superficie de la Tierra, es de unos 11 kilómetros por segundo. En otras palabras, es mucho más difícil estrellarse contra el Sol que escapar de él. De hecho hace falta una menor aceleración para llegar a otras estrellas —si lo conseguimos— que para llegar al Sol.

Por supuesto, cuanto más cerca estás del Sol, más pequeña es tu órbita y más rápido te mueves. Lanzar un cohete hacia nuestra estrella desde la órbita de Mercurio o Venus sería todavía más difícil que hacerlo desde la Tierra; pero hacerlo desde la órbita de Plutón sería mucho más fácil: sólo tendría que acelerar a 4,7 kilómetros por segundo.