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¿Por qué dejamos todo para mañana?

“La procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.”

Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

También puede ser un síntoma de algún trastorno psicológico, como depresión o TDAH.

En pocas palabras, dejar las cosas a hacer para el final.

¿Por qué dejamos todo para mañana?

Todo el mundo suele holgazanear un poco y después llamarlo procrastinación, pero va más allá que holgazanear. Los psicólogos están convencidos; creen que el desaprovechar el tiempo está muy lejos de este rasgo de la personalidad, habitual, innecesario y dañino. Este tipo de procrastinación crónica afecta hasta un 20% de la población.

¿Qué tipo de procrastinador eres?

¿Por qué dejamos todo para mañana?

¿Por qué procrastinamos?