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Por qué decidí que no me suicidaría.

Si en aquella ocasión no me suicidé, fue porque pensé en mis hijos. No quería que tuvieran una madre suicida

“¡Pero si todo ha salido bien y lo has afrontado estupendamente!”, le dijo el doctor. Sin embargo , ella sabía que algo iba mal. Necesitaba hablar, y ni su familia ni sus seres queridos iban a poder ayudarle en esa lucha.

Carme, que es catalana, vivía en aquella época en Madrid, y entonces pensó que quizá lo que le ayudaría sería hablar con algún profesional que hablara o entendiera su lengua materna, el catalán. Su médico le facilitó un contacto que estaría encantado de escucharla cuando quisiera. Sin embargo, durante mucho tiempo no llamó.

Por qué decidí que no me suicidaría.
“Un día iba por la calle, por una gran avenida, y miré fijamente al tráfico. El deseo de cruzar aquella carretera y acabar con todo era muy fuerte, incluso pensando en todo lo que había superado, me atraía . Lo que me alejó de poner un pie en el asfalto fue pensar en mis hijos. No se merecían tener una madre suicida. Si no me quité la vida fue por ellos.”

En ese momento, Carme recordó que en su cartera guardaba el contacto de una persona con la que podría hablar, y fue entonces cuando dio media vuelta, buscó una cabina telefónica y pidió ayuda.

Intenté cortarme las venas, pero sólo me hice unos rasguños. No podía hacerlo.

Le pregunto en un email si, después de tantas aproximaciones a la muerte, no se ha preguntado qué es lo que le mantiene viva, y entonces ella me responde con una extensa carta, que a veces pone los pelos de punta.

“Mi primer intento de suicidio fue a los 15 años, intenté cortarme las venas pero solo me hice rasguños porque no era capaz de hacerlo. Un mes después de aquello conseguí las pastillas de mi madre y ya, el sueño hizo el resto”.

Cuenta Begoña que recuerda estar soñando con cosas muy concretas, que recuerda además sentirse demasiado bien en aquel limbo, aunque, de pronto, sintió que su madre le despertaba con brusquedad, en verdad salvándole la vida.

Por qué decidí que no me suicidaría.

Yo sentía gran apego por la muerte, pero ella me rechazaba



“A los 32 se repitió, aquí volvieron a ponerme una sonda nasogástrica. También fue con pastillas. Siempre me acercaba con morbo a la muerte pero nunca ocurría nada. Nunca he entendido por qué me ha rechazado tantas veces”.

Por qué decidí que no me suicidaría.
Pura curiosidad, pura atracción física, puro morbo, como ella misma cuenta, era lo que le llevaba a imaginar distintas formas de morir, aunque al final, por un motivo u otro, la misma muerte le rehuyera, como si esta supiera que el tiempo de Begoña aún no había llegado, o como si las esperanzas de vida de Begoña le impidieran fallecer.

“La última vez fue a los 37 años, en pocos meses cumpliré 40. Me ataron en esta ocasión incluso a la cama por miedo a que me hiciese daño de alguna forma”. Además de los intentos de suicidio, la enfermedad acecha a Begoña constantemente, obligándola a ingresar al menos una vez al año en el hospital

Por qué decidí que no me suicidaría.
Y al final, el futuro es más fuerte que la muerte..?

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