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Pinturas que tendrás que mirar dos veces para entenderlas

Pinturas que tendrás que mirar dos veces para entenderlas








Pinturas que tendrás que mirar dos veces para entenderlas




El arte está lleno de trampas y mentiras. Como en cualquier conversación, cuando queremos que alguien se adentre un poco más en la plática, tratamos de hacer algo críptico que haga una resolución más interesante de lo que buscamos revelar. El cine lo implementa constantemente y nos impulsa a mirar películas como

 

 

o “Memento” para capturar completamente toda la esencia de la obra y sabemos que no basta con verlas una sola vez. El arte está cargado de esos elementos y por eso revisitamos pinturas con el propósito de

 

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Desde la evolución del arte clásico, distintos pintores han experimentado con sus obras agregando doble sentido, elementos ocultos o juegos de perspectiva para delimitar de forma más explícita su mensaje, pero al mismo tiempo, esconden algo más profundo. Admirar el trabajo de los artistas significa hacer una inmersión dentro de su obra para descubrir la idea completa que existió en su mente.

Las siguientes pinturas destacan por la complejidad con la que fueron tratadas, ya que invitan al espectador a mirar dos veces o más para encontrar los significados ocultos, que no se pueden ver a simple vista.

“Huyendo de la crítica” Pere Borrell del Caso

La pintura más famosa de Pere Borrell es considerada uno de los mejores ejemplos del “trampantojo”, término que se utiliza para identificar la técnica que busca engañar al espectador mediante el juego de perspectiva y los efectos visuales. Es una obra irónica y dependiendo la posición de donde se observe, el personaje central parece escapar de la pintura (y de esa forma evitar los comentarios de la crítica, como el título sugiere). 

“Los embajadores” – Hans Holbein

Esta famosa pintura no sólo ha impulsado a distintos analistas a hacer una revisión del significado de cada uno de los objetos. También incluyó elementos de anamorfosis que podemos ver en la figura expuesta en la parte inferior. Durante un tiempo no se observó claramente sino hasta que al colocar una cuchara inclinada, se reveló la imagen de un cráneo y una cruz. Se especula un significado aunado a la religión católica, pero otros afirman que es otro simbolismo conectado hacia la insignificancia de las riquezas cuando nos enfrentamos a una muerte inevitable.

“Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa” – Jan van Eyck

El retrato del matrimonio Andolfini, a más de medio siglo de su concepción, aún no tiene un significado claro. Existen distintas hipótesis sobre esta compleja y representativa obra de van Eyck; la principal apunta a que la unión de ambos sujetos era secreto y sólo el pintor fue el testigo y confidente. Podría ser cierto al integrarse él mismo en la imagen. Al centro de la pintura está un espejo donde en un detalle impresionante, se alcanza a mirar al artista trabajando en la obra mientras mira a sus sujetos. Una cercanía bastante privada que podría confirmar distintas teorías.

“La Primavera” – Sandro Botticelli

Una obra maestra del Renacimiento, descubierta hasta 1975, presenta a los dioses clásicos de forma semidesnuda en una especie de bosque divino. La pintura está llena de simbolismos e iconografías complejas que demuestran el genio y la cultura del pintor. Todo eso se puede observar –no analizar–desde primera instancia, pero detrás de la obviedad, Botticelli plasmó una gran cantidad de plantas y flores que en ese tiempo ya estaban clasificadas. Se afirma que podría ser una señal más que esa idea de la divinidad viene de la naturaleza, no de los entes que imaginaron nuestros antepasados.

“David y Goliat” (de la Capilla Sixtina) – Miguel Ángel Buonarroti

Es conocido el hecho de que Miguel Ángel utilizó distintos elementos ocultos (y algunos demasiado explícitos) en su obra máxima. Este significado escondido no es tan complejo como el resto de las pinturas de la lista pero nos muestra ese detalle específico en las técnicas del artista. Superficialmente observamos la escena clásica de la Biblia, pero si miramos las formas de los cuerpos de ambos personajes, encontraremos que forman la letra hebrea “gimel” que significa “fuerza”. Un elemento literal en el trabajo.

“Cena en Emaús” – Caravaggio

Caravaggio también es recordado por la fortaleza del simbolismo en sus obras. En este trabajo que representa el momento después de la resurrección de Jesús, lo muestra con algunos de sus discípulos sin barba en un ambiente oscuro y sombrío. La imagen parece clara y sugiere indicios de elementos ocultos pero el más obvio (y que no se nota en primera instancia) es la canasta de comida que está más cerca del espectador. Su posición sugiere que está a punto de caer de la mesa, que ha sido interpretado como el riesgo del mundo de caer en la perdición después de lo que hicieron con Jesucristo.

“Joven virgen autosodomizada por los cuernos de su propia castidad” – Salvador Dalí

Hasta los más grandes artistas guardan resentimientos. En los veinte, Dalí comenzó a experimentar con su pintura y para una de sus obras más reconocidas “Muchacha en la ventana”, usó como modelo a su hermana Ana María. Eventualmente la relación entre ambos se deterioró, hasta el punto en que Dalí ya no deseaba verla. “Joven virgen”, parece una obra compleja como la mayoría de los periodos posteriores de pintor, pero tiene similitudes con la composición de “Muchacha en la ventana”. Se afirma que Dalí pensó esta imagen como una “venganza”, al mostrar a su hermana como la virgen autosodomizada.

“Terraza de café por la noche” – Vincent Van Gogh

La cálida y calma escena de una calle de Arles en Francia parece no ser más que eso (además del increíble uso del color y la composición del incomprendido pintor). Pero si miramos más a fondo, notamos que es una fuerte composición basada en todas las influencias de Van Gogh en ese periodo, especialmente sus creencias cristianas. La posición de las personas en la terraza es similar a la postura de Jesús y los apóstoles en la última cena. Un homenaje tanto para el pintor clásico como para su fe.

“Cuadro negro” – Kazimir Malevich

La primera versión de este cuadro fue llamada “el punto cero de la pintura” y forenses indican que la composición del color era mucho más compleja al inicio. “Cuadro negro” no parece ser más que eso a simple vista, pero tendríamos que mirar apropiadamente para saber que no lo es. Los lados no son iguales, por lo que no es un cuadrado y el centro es una mezcla de colores y elementos que no crean un negro per se. Malevich dijo que su propósito era evocar “la experiencia de la no-objetividad pura en el vacío blanco de una nada liberada”.

“¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde Vamos? – Paul Gaugin

Se ha dicho que esta obra salvó la vida del pintor Paul Gauguin. Al principio parece una comunidad producto de  la visión del artista, pero va más allá de eso. Es la evolución durante un viaje espiritual y físico de una persona. Se lee de derecha a izquierda y al seguir el camino vemos escena tras escena desde el nacimiento hasta la muerte del hombre. Después de terminar la pintura, que iba a servir como un testamento de Paul, tomó una caja de arsénico para suicidarse. Falló y el mundo recibió mayores trabajos del representativo pintor.

Para admirar apropiadamente una obra de arte no basta con dar un solo vistazo. Es un proceso grande que puede tomar tiempo. Absorber y tratar de entender al artista requiere unas cuantas revisiones y aún así podríamos estar lejos de descubrir elementos más profundos que nos revelan el verdadero propósito o espíritu de las obras.

Con algunas pinturas de: BrightSideArtisera 

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