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Pidiendo amor (como última alternativa)

En una noche de desesperación

en la casa del Señor Dios,

aunque en él no crea

le pide una mujer buena

para poder ser felices los dos…

Ayer pasé cerca de ella, no me vio,

no sabe que existo, no sabe quién soy yo,

sólo un desconocido para ella soy hoy,

pero mañana…

Le diré que la pienso diario,

que la veo aunque sea de paso,

que en mi armario están por ella mis letras

y hace que mis pensamientos se vuelvan metras

que se disparan y acaban con las otras ideas;

que quiero saber de ella

y quererla aunque al principio no me crea.

Quiero decirte que a ella la quiero ver todos los días

porque sin verla moriría,

que su rostro es la brillantez en mi camino,

pero no hay rastro de donde poder hallarla.

No sé en donde buscar,

tal vez sobre ella preguntar,

señor, si tú la conoces ponla a un lado de mi camino

para tomarnos un helado y comernos un cremino,

por favor dile que aquí hay alguien,

dile que quiero ser su bien y no un mal

porque me sentiría fatal si no aparece en mi caminar.

Dile que me estresa tenerla todos los días en la cabeza,

que puede ser como una rosa su amor,

muy hermosa pero puede causar dolor si me llega a tocar

con una espina de su flor.

Por favor tú sabes qué decirle señor,

invade su cabeza con pensamientos en los que esté yo,

has que su corazón haga reacción

y sepa encontrarse al fin con mi corazón.

Pero no hagas que pierda la razón;

si lo haces, señor, te doy mi vida,

aparécela en mi vida ya para no desesperar,

aparécela frente a mi que ya la quiero amar.

Por favor te lo pido, señor,

hazme ese grandísimo favor.

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