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¡Philae ha despertado!

¡Philae ha despertado!

¡Después de siete meses!

¡Philae ha despertado!

Increíbles noticias: nuestro único emisario sobre la superficie de un cometa ha despertado siete meses después de haber entrado en hibernación. El día 13 de junio de 2015 a las 20:28 UTC se recibieron en un periodo de 85 segundos más de 300 paquetes de datos procedentes de la sonda europea Philae en el control de la misión a cargo de la agencia espacial alemana (DLR). Aparentemente, el vehículo está en buen estado, con una temperatura interna de -35º C y 24 vatios de potencia disponibles para sus operaciones. Se desconoce el estado de sus diez instrumentos científicos.

¡Philae ha despertado!
¡Bienvenida Philae! (ESA).

Philae entró en hibernación el pasado 14 de noviembre de 2014 a las 23:15 UTC (15 de noviembre en Europa) después de haber trabajado unas 57 horas sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko (las fechas y horas pueden cambiar según la fuente en función de si se usa el tiempo terrestre o el tiempo local de la misión). Tras separarse de Rosetta, la pequeña sonda de 98 kg voló en solitario durante siete horas antes de aterrizar sobre Chury el 12 de noviembre a las 16:03 UTC en la región de Agilkia (Sitio J), con una velocidad de 1 m/s aproximadamente.


¡Philae ha despertado!
Recreación del aterrizaje de Philae (DLR).

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Agilkia, el lugar de aterrizaje original de Philae (ESA/Rosetta).

¡Philae ha despertado!GIF

Secuencia de la separación de Philae desde Rosetta el 12 de noviembre de 2014 (ESA/Rosetta/OSIRIS).

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Imagen de Chury tomada por la cámara ROLIS de Philae poco después de la separación de Rosetta el 12 de noviembre de 2014 (ESA/ROLIS/Philae).

Lamentablemente, y contra todo pronóstico, el sistema de propulsión a base de gas ADS y los dos arpones del instrumento MUPUS no funcionaron, por lo que la sonda no pudo fijarse a la superficie del cometa tal y como se había planeado. Con un peso de apenas un gramo en la débil gravedad de Chury, Philae rebotó sin control y trazó una parábola sobre el cometa que duró 1 hora y 50 segundos antes de volver a rebotar por segunda vez a las 17:25 UTC.

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Huella del primer rebote de Philae vista por la cámara Navcam de Rosetta (ESA/NAVCAM).

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Uno de los dos arpones del sistema MUPUS que fallaron (ESA).

¡Philae ha despertado!
La superficie del cometa 67P vista desde el lugar de aterrizaje de Philae gracias a las cámaras CIVA (ESA/CIVA).

El segundo vuelo involuntario duró unos siete minutos y a las 17:32 UTC la sonda aterrzó definitivamente. Lamentablemente, terminó de costado frente a un escarpe rocoso bautizado como ‘el acantilado del perihelio’ (perihelion cliff). A pesar del rimbombante nombre, el ‘acantilado’ es una pared rocosa -o más bien helada- de veinte metros de altura situada a unos diez metros de Philae. Pese a los intentos del equipo de la misión, la ESA ha sido incapaz de determinar el lugar preciso del aterrizaje. Ni siquiera la potente cámara OSIRIS ha logrado detectarla sobre la superficie del cometa, aunque se han descubierto varias zonas prometedoras. Ahora que Philae está despierta será posible especificar su posición y aclarar este misterio de una vez por todas.

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Reconstrucción de la situación final de Philae en el cometa (ESA).

¡Philae ha despertado!
Zona de aterrizaje de Philae determinada por el instrumento CONCERT (ESA/OSIRIS).

¡Philae ha despertado!
Posibles zonas de aterrizaje de Philae determinadas por la cámara OSIRIS (ESA/OSIRIS).

La sombra del ‘acantilado’ en el que se encontraba Philae no permitía recibir la energía solar adecuada para garantizar su funcionamiento, así que los científicos de la ESA se lanzaron a una carrera contra reloj para hacer trabajar a todos los instrumentos de la sonda antes de que esta se quedase sin energía. Aunque se pudo completar gran parte de los objetivos científicos de la misión, evidentemente el poco tiempo que duró Philae supuso una pequeña decepción para la ESA y, especialmente, para el gran público. No en vano, Philae había sido diseñada para funcionar durante semanas o meses. Una pérdida especialmente dolorosa fue el taladro SD2 (Drill, Sample, and Distribution), que debía proporcionar muestras del suelo cometario a los instrumentos Ptolemy y COSAC (COmetary SAmpling and Composition) y que no pudo funcionar como estaba previsto.

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Zonas iluminadas en los paneles solares de Philae (ESA).

Una vez agotadas sus baterías, Philae entró en estado de hibernación y dejó de comunicarse con la Tierra. La ESA esperaba que la sonda pudiera resucitar gracias al aumento de la luz solar a medida que el cometa 67P se acerca al Sol, pero lo cierto es que la mayor parte de especialistas eran escépticos ante este escenario. Philae necesita un mínimo de 4 vatios para reiniciar sus sistemas, pero no puede comunicarse con la Tierra con unos niveles de energía por debajo de 12 vatios. Para enviar datos se necesitan unos 19 vatios, algo que se calculó no tendría lugar hasta el mes de junio de este año. Por otro lado, en el momento del aterrizaje las temperaturas del núcleo cometario rondaban los -165º C, pero Philae no podía reactivarse hasta que estas subieran por encima de los -45º C.

Por estos motivos, Rosetta no comenzó a escuchar las posibles señales de Philae hasta el pasado 8 de mayo. Esta primera ronda de sesiones se cerró el 17 de mayo sin éxito. Sin embargo, se ve que a la segunda va la vencida. Tras resucitar, Philae informa que sus niveles de energía son de 24 vatios y su temperatura de -35º C, es decir, unas condiciones óptimas para asegurar su funcionamiento. Y es que, para sorpresa de todos, Philae ha vuelto del limbo de las sondas espaciales. Una auténtica hazaña que dice mucho a favor de la industria aeroespacial europea.

¡Philae ha despertado!
Instrumentos de Philae (ESA).

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Chury está mucho más activo ahora que cuando aterrizó Philae (ESA/NAVCAM).

¡Philae ha despertado!