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Peñalosa y su trancón de intereses

Peñalosa y su trancón de intereses
Peñalosa y su trancón de intereses

El mayor promotor de autobuses en el mundo, hoy como alcalde, le promete a la ciudad un metro inviable. ¿Alguien le cree?

Peñalosa y su trancón de intereses

Este artículo busca demostrar con cifras, cómo el conflicto de intereses de Enrique Peñalosa, lo ha llevado a engañar al país y a la ciudad en lo concerniente a la movilidad. La patraña de Peñalosa no ha sido un simple cálculo político, es un esfuerzo premeditado para engañar a la opinión pública y ocultar que la construcción del Metro de Bogotá, representa para él, el mayor de sus fracasos.

Para conseguir una sociedad justa y en paz, el primer paso debe ser la trasparencia, algo en lo que Peñalosa no es muy avezado. El hoy alcalde de Bogotá, lleva casi dos décadas viajando por el mundo, promoviendo la implementación de sistemas BRT como remplazo a los metros. Su terquedad de mula cerrera contra el proyecto del metro subterráneo, no es ni siquiera una pugna política, es la defensa de su prestigio como conferencista internacional. Bogotá es hoy su conejillo de indias, el mico de Patarroyo, con el cuál piensa probarle al mundo su teoría, según la cual, un transmilenio es igual a un metro pero más barato.

ITDP (Institute for Transportation and Development Policy)

La razón por la cual Bogotá jamás tendrá metro puede resumirse en una sigla: ITDP (Instituto para el Desarrollo de Políticas para el Transporte). El presidente de esta ONG “sin animo de lucro” y con sedes alrededor del mundo, es el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa Londoño, desde esta plataforma el alcalde ha desarrollado su exitosísima carrera profesional como consultor y conferencista. Alguna vez decía Julito, como gran cosa, que Peñalosa ni siquiera vivía en Colombia, que él era un tipo ocupadísimo, importantísimo, que viajaba por el mundo asesorando ciudades; “¡una eminencia, Alberto!”. Y efectivamente Julito tiene toda la razón, Peñalosa, desde el ITDP ha construido un enorme prestigio internacional, pero lo que no especifica Julito, ni nadie, es que ese prestigio se basa en un único aspecto: Transmilenio.

Si bien ya me había referido a este instituto , creo que vale la pena ahondar más en la historia, las dimensiones y la importancia del mismo. El ITDP no es una junta de acción comunal, es una entidad suficientemente grande como para verse obligada por las leyes federales de Estados Unidos a presentar anualmente el formulario IRS 990 (Internal Revenue Service.) Este es un formulario de impuestos, de carácter público, al que están obligadas las organizaciones sin animo de lucro con utilidades superiores al millón de dólares o con activos superiores a los 2.5 millones de dólares, así que con una facturación de casi 10 millones de dólares anuales, estos documentos son de libre acceso en el caso del ITDP.

El ITDP se dedica a promover medios de transporte sostenibles en países en desarrollo, específicamente BRT (transmilenios) y ciclorutas. ¿Cómo lo hace? ¿cuál es la estrategia de promoción? La cosa es más o menos así: el ITDP recibe donaciones de gigantes de la filantropía como la Fundación Rockefeller, la Fundación Hewlett y muchas otras, con este dinero, contrata reconocidos expertos en temas de transporte, con salarios dignos de su nivel académico y los lleva por el mundo promoviendo la implementación de lo que ellos consideran el Santo Grial del transporte: Transmilenio. Por ejemplo, si una ciudad de cuatro millones de habitantes en la India está pensando en construir una línea de metro, entonces allá llega el ITDP, con Peñalosa como punta de lanza, el visionario les echa un carretazo increíble, acerca de Transmilenio y el milagro que cambió a Bogotá, básicamente lo mismo que dice acá: que un transmilenio es como un metro, pero 20 veces más barato.

La cosa no termina ahí, la función del ITDP no se limita a influir en los mandatarios locales. Michael Replogle, el fundador, es otra eminencia aclamada por comprometer fondos de la banca multilateral y así asegurar que estos proyectos se hagan realidad. Una de las cosas que más destaca en la hoja de vida del señor Replogle, es haber asegurado inversiones de la banca multilateral (Banco Mundial, Banco Interamericano de desarrollo, etc.), por 175.000 millones de dólares, destinados a proyectos de transporte en el tercer mundo, ahora conocido con el muy políticamente correcto eufemismo de países en desarrollo.

Este instituto también trabaja con bancos privados como el HSBS y con empresas como Volvo, así lo reconoce el señor Walter Hook en una interesante entrevista para Cities Today. El señor Hook, otra lumbrera amiga de Peñalosa, se desempeñó como director ejecutivo del ITDP hasta el año pasado, cuando decidió dejar sus nada despreciables honorarios de 200 mil dólares al año, para montar toldo aparte: el BRT Planning International, LLC. ¿Adivinan a qué se dedica la nueva compañía del señor Hook? Parece que está muy de moda venderle transmilenios a los países en desarrollo.

Esta maravilla de negocio puede resumirse así: el ITDP presta todos los servicios; asesora a las ciudades, convence a los mandatarios de implementar sistemas tipo Transmilenio, brinda asesoría técnica, define los estándares mundiales de calidad de los BRT, ayuda a conseguir la plata prestada con una buena tasa de interés y todo esto sin pagar impuestos, porque es una fundación sin animo de lucro, que busca aliviar la pobreza de los niños en África y la de sus ejecutivos en Nueva York.

Todo hasta ahí suena muy bien, pero mover ese entramado de genialidad y altruismo tiene un precio en cochino dinero. En este mundo capitalista, nadie puede liderar proyectos de semejante calibre sin generar enormes beneficios para algunos en detrimento de los intereses de otros. Cada vez que el ITDP convence a una ciudad de gastarse sus recursos en un sistema BRT en lugar de hacerlo en un metro, los ejecutivos de Volvo y Scania entran en un éxtasis místico como los de Santa Teresa. Cada éxito del ITDP, representa la venta de cientos de articulados y biarticulados. Estos buses a diferencia de los trenes, tienen una vida útil muchísimo más corta y están más expuestos a bloqueos, accidentes, barras bravas de Millonarios, etc., así que la posibilidad de negocio para los fabricantes de autobuses es absolutamente extraordinaria.

¿Y cómo va Peñalosa ahí?

Para ser justos, nuestro alcalde hace el trabajo prácticamente gratis, su trabajo como presidente de la junta directiva, le representa dos horas semanales de su tiempo y recibe muy poco dinero como compensación, unos años recibe más, unos años recibe menos. En el 2014 sólo recibió honorarios por 14.000 dólares, 45 millones de pesos al año es un valor simbólico para un urbanista de su nivel. Pero en los últimos diez años, entre honorarios como directivo, conferencista y asesor, el ITDP le ha girado directamente a Enrique Peñalosa 468.394 dólares, a cambio de hoy unos 1500 millones de pesos. Esa suma es una chichipatada para un tipo tan regio como él, pagos de 100 o 200 mil dólares podrían parecer enormes para nosotros los mortales, pero para Peñalosa eso debe ser plata de bolsillo, a tal punto que no le importa perder ese “ingresito” para dedicarse a construirle canchas con pasto sintético a los niños de Usme.

Otro beneficio de ser presidente del ITDP son los viajes. En el 2010, la fundación gastó más de un millón de dólares en viajes, exactamente 1.028.758 dólares. En 2011 el gasto en ese rubro llegó a 974.359 dólares, en 2012 fueron 904.520 dólares y así sucesivamente. Eso es bastante para una empresa con pocos empleados, en la que el viajero más frecuente es… ¿Adivinen quien? Como se evidencia en la siguiente entrevista:

Peñalosa y su trancón de intereses

A continuación traduzco un fragmento de la entrevista con Walter Hook tomado de Cities Today.

¿Cómo comienza una relación entre el ITDP y una ciudad? ¿Quien se acerca a quién?

Llevamos a nuestro presidente, Enrique Peñalosa, quien fue alcalde de Bogotá, por todo el mundo, para que se entreviste con montones de alcaldes y gobernadores, también lo llevamos a hablar en una gran cantidad de eventos, mostrando lo que hizo en la ciudad de Bogotá. A partir de eso, surgen algunas relaciones con alcaldes y gobernadores de todo el mundo, a quienes hacemos seguimiento para luego decirles ‘Ey, si usted está realmente interesado en construir un sistema BRT [Transmilenio] o una zona peatonal, nosotros podemos brindarle el apoyo técnico que usted necesite”… (Ver entrevista completa)

Volvo y Scania

Muchos se indignaron cuando Ariadna, pobrecita, quedó en segundo lugar, pero en lo que se refiere a buses nadie nos quita la corona. Esto es difícil de creer para cualquiera que, en medio de empujones y malas palabras, haya intentado subirse sin éxito a un transmilenio a reventar. Yo sé que parece un mal chiste, pero es verdad: Transmilenio es el mejor BRT del mundo ¿Cómo será el peor?. Ninguna ciudad ha desarrollado un sistema de buses de transito rápido que le llegue a los talones a nuestro amado Transmilenio. Como lo mencioné en otra entrada, la mayoría de las ciudades apuestan por la intermodalidad, el segundo BRT del mundo es el de Guangzhou (Cantón) en China. A diferencia de Bogotá, Guangzhou no sólo tiene buses, cuenta también con más de 250km de metro, repartidos en nueve líneas y 167 estaciones operacionales.

Sólo nosotros hemos sido lo suficientemente tontos para poner todos los huevos en una misma canasta. Gracias al visionario Enrique Peñalosa, hoy Bogotá puede ser usada por las grandes compañías automotrices suecas como ejemplo. El siguiente es un comercial de Volvo protagonizado por “El Altísimo”.