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“Payamédicos” Argentinos: ¿No se merecen un homenaje?

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“Payamédicos” argentinos, ciencia y risas en el hospital.

Payamédicos es una organización no gubernamental (ONG) de Argentina dedicada a, entre otros objetivos, la «desdramatización del medio hospitalario». Está formada por unas 3000 personas que, como payasos, desarrollan su labor en hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Bahía Blanca, Neuquén, Salta, Bariloche2 Entre Ríos, Misiones, Puerto Madryn, Cordoba y Rosario de manera ad honorem.

Son médicos que se disfrazan de payasos para ayudar a chicos y adultos con diferentes patologías en situaciones de internación, y lo teatral se ajusta a lo terapéutico con el objetivo de mejorar la calidad emocional de los pacientes.

La asociación civil se creó en el año 2002 por el médico psiquiatra José Pellucchi, del servicio de Terapia Intensiva del Hospital de Gastroenterología “Dr. Carlos Bonorino Udaondo, y la Licenciada en Psicología Andrea Romero, del servicio de Psicopatología Infanto-Juvenil del Hospital de Clínicas quienes ya llevaban un tiempo empleando la técnica de payaso para ayudar a sus pacientes internados.

La asociación ofrece formación del payamédico durante cuatro meses abordando temas como la psicología, infectología, neurociencias, tanatología, filosofía, juego, patologías de los posibles pacientes, ética, bioseguridad, vicisitudes de la hospitalización y cómo comportarse en diferentes situaciones en el hospital, además de técnicas propias del payaso, como la actuación y la magia.

La propuesta tiene dosis altas de ternura. Lo que sea necesario para hacer de un hospital un lugar en el que la fantasía, la risa y la calidez también tengan su espacio. 



Es que más que nada, un payamédico, mitad payaso, mitad médico, tiene como propósito atender el corazón, no tanto el músculo como el otro, que se dibuja con colorado y sirve para enamorarse.

La risa, con sus tan publicitados poderes terapéuticos, forma parte de la tarea de un payamédico, pero no la define. “Es un recurso, siempre vamos a intentar que el paciente se divierta, pero no es lo único”, señala uno de los médicos integrantes.

“Apuntamos a mejorar su calidad emocional, y eso abarca mucho más. Si entendemos que la internación es potencialmente traumática, nuestra intervención también involucra colaborar con los momentos de catarsis que es el primer paso en la elaboración de cualquier situación traumática”.

“Así como las medicaciones tienen un rango que va desde la dosis terapéutica a la que produce efectos adversos, nosotros sabemos que desdramatizar requiere mucho cuidado para que no sea tomado como una burla”.

Para los Payamédicos el esfuerzo vale. Los pacientes mejoran, consumen menos analgésicos y somníferos, los que están en condiciones de comer, comen mejor. Cambia el estado de ánimo, la actitud y la conducta. Se activan los recursos del paciente para su propia recuperación.

Si el día fue bueno, alguien habrá logrado levantarse por primera vez de la cama después de mucho tiempo, convertido en guía turística del hospital por un 

payamédico.



 El día puede ser también triste, porque algún paciente se agrava o muere “Entonces nosotros terminamos muy mal”, admite el doctor Pellucchi, “pero pensamos que hacemos algo muy importante, y eso también nos hace vivir a nosotros”.