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Parte 1º -La “Herencia K”:Memoria y Balance final 2003-2015.

A meses de que la presidenta entregue el bastón y la banda presidenciales a quien el pueblo determine que sea su sucesor, ya es tiempo de hacer un breve y por supuesto incompleto balance final de los tres sucesivos gobiernos kirchneristas, para poner en negro sobre blanco lo que podemos denominar la “Herencia K”, es decir, el estado en que el kirchnerismo deja al país luego de doce años de gobierno, comparado con el estado en que lo encontró en 2003.

El balance de un gobierno determinado puede hacerse solamente bajo la influencia ineludible del subjetivismo intrínseco de cada uno (es decir, bajo la égida de la propia ideología o visión del mundo), pero también puede apuntarse a la mayor objetividad posible apelando a los fríos números de la labor gubernamental de ese gobierno, para ensayar luego una interpretación de los mismos.

Es decir, tomando determinados parámetros objetivos de cada administración al inicio y final de cada período y, contextualizándolos con la situación regional y mundial de cada época, compararlos entre sí. De esta manera, se puede observar el rumbo seguido por cada gobierno y la eficacia en alcanzar o no los propósitos a los que apuntó (y, además, si cumplió o no su programa de gobierno). Por supuesto, aquí también talla la ideología o visión del mundo de quien analice y compare esos gobiernos, pero los números fríos referidos anteriormente ayudan mucho a objetivar el análisis y la comparación.

Para ensayar un balance del gobierno nacional 2003-2015, empecemos por señalar las diferencias más evidentes de éste con los anteriores gobiernos de esta última etapa de nuestra historia democrática. Como bien señala en La Nación el director de Poliarquía Consultores, Alejandro Catterberg:

“Contrariamente a lo que algunas voces manifestaron en estos últimos años, no se produjeron ni renuncias anticipadas, ni vacío de poder, ni juicios políticos, ni tampoco el kirchnerismo se transformó en un régimen autoritario dispuesto a perpetuarse en el gobierno por fuera de las reglas democráticas. (…) Por el contrario, Cristina Kirchner entregará el poder en un contexto de relativa calma y orden social. El ciudadano medio tiene trabajo, recibe su sueldo al día, consume en cuotas y puede tomarse vacaciones. Los servicios públicos que utiliza funcionan aceptablemente y son gratuitos o muy baratos. Está preocupado por la inseguridad y la inflación y, en menor medida, por la corrupción”.

En efecto, la herencia de los tres gobiernos kirchneristas difieren diametralmente de las que dejaron los anteriores desde 1983. Pero para poner en negro sobre blanco qué significa esa particularidad del kirchnerismo, para llevarla a los fríos números de una gestión de gobierno, Basurero Nacional reconstruye aquí los estados en que el kirchnerismo recibió y entrega el país, de acuerdo a los parámetros y datos que suelen usarse para cuantificar los logros o fracasos de la administración de un país. Para que el análisis tenga la mayor ecuanimidad posible se utilizaron los datos menos discutidos que se encontraron, apelando, generalmente, a organismos internacionales o nacionales insospechados. Ante la existencia de datos disimiles pero confiables sobre un mismo rubro, se expresan ambos. No obstante, allí también se podrá ver que aunque diferentes en su monto absoluto, considerados relativamente se verá que en la evolución desde 2003 hasta ahora, las curvas tienen aproximadamente el mismo recorrido. Porque aun cuando las cifras difieran debe observarse si los guarismos de la actualidad son mejores que los de 2003. Comencemos con un pantallazo preliminar comparando el antes y después de este período.

El kirchnerismo deja un país muy aliviado del casi eterno yugo de una deuda externa que desangró sus riquezas por décadas, con un PBI mucho mayor que el de 2003, millones de puestos de trabajo nuevos, una mayor tasa de afiliación a los gremios, mejores salarios reales y condiciones de trabajo debido a las ininterrumpidas negociaciones paritarias libres, mayor cantidad de personas jubiladas llegando a una cobertura casi total y con mejores remuneraciones que antes, una (AUH) asignación mensual por cada hijo de trabajador, registrado o no, o incluso desocupado, y una mejora indiscutible en los guarismos de pobreza, indigencia, mortalidad infantil y maternal que colocan al país en la primera línea mundial de mejoramiento en estos rubros. El kirchnerismo también cuenta en su haber las mejoras en materia de derechos humanos, derechos de minorías y de género. Deja al país con Códigos de fondo renovados, con un valuarte de difusión del conocimiento científico y tecnológico como Tecnópolis y otro cultural como el Centro Cultural Kirchner, inimaginables una década atrás, como tampoco lo eran los dos satélites de comunicaciones diseñados y construidos en el país, un Ministerio de Ciencia y Tecnología y cientos de científicos que retornaron al país gracias a un plan de fomento estatal. Millones de argentinos accedieron a derechos, bienes materiales y servicios por primera vez en su vida, algo impensable en 2003. Y todos estos logros fueron consecuencia de la revaloración del rol del estado, el mercado y el consumo internos, la protección social y la redistribución del ingreso.

Pero esta década kirchnerista deja también como herencia un país en el cual millones de personas concretaron derechos o disfrutaron de bienes o servicios (que algunos son servicios básicos) por primera vez en su vida. Aunque para ellos como individuos el significado sea mucho mayor que las cifras que podamos ofrecer sobre este fenómeno, no está de más poner en negro sobre blanco los guarismos totales.

Durante este gobierno 15 millones de personas accedieron por primera vez al servicio de agua potable y 11 millones al servicio de cloaca, 4,7 millones de alumnos accedieron a su primera computadora personal (notebook), 500 mil ciudadanos fueron los primeros de su familia en acceder a los estudios terciarios o universitarios, 10 millones de personas pudieron irse de vacaciones por primera vez, 7,8 millones de personas disfrutaron por primera vez de aire acondicionado en sus hogares, 4,8 millones de personas adquirieron por primera vez un auto 0 km. y 1,8 millones de personas lograron por primera vez comprar su casa propia
con créditos sociales o hipotecarios del gobierno.

Este apretado resumen de doce años de gobierno enumera logros impactantes, que algunos pueden ligeramente impugnar como datos subjetivos. Por eso, apelaremos a continuación a textos ajenos sobre cada rubro y a los fríos números (cuyas fuentes mencionaremos al final) para darle carnadura objetiva a este análisis final del gobierno 2003-2015. Pero vayamos analizando rubro por rubro, considerando desde dónde se partió y cómo evolucionó cada materia, para tener así una visión acabada del desempeño del gobierno.





* EVOLUCIÓN DEL SALARIO MÍNIMO VITAL Y MÓVIL EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.



Empecemos repasando lo que sucedió con el salario mínimo durante estos años:

El Salario Mínimo Vital y Móvil a partir del 1° de enero de 2016 alcanzará los $6.060. De esta manera, el incremento logrado a lo largo de los últimos doce años alcanzará el 2.424 por ciento.

Se trata de un piso que establecen los funcionarios nacionales, las centrales obreras y las cámaras empresariales.

En julio de 2003, el salario mínimo estaba pautado en $250, pero ya cinco meses después, el gobierno de Néstor Kirchner lo aumentó a $300.

Veamos un gráfico que muestra la evolución de los distintos salarios de acuerdo a los diferentes percentiles de ingresos de la población.


Parte 1º -La “Herencia K”:Memoria y Balance final 2003-2015.





* EVOLUCIÓN DE LA INFLACIÓN EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

Otro factor importante que influye en la economía de la población es, evidentemente, la inflación. Repasemos, para tener un panorama más amplio del fenómeno, el comportamiento de sus guarismos desde 1973 hasta 2014:



En un país acostumbrado a lidiar con una inflación promedio media y alta según la época, esta es la evolución de acuerdo a índices (línea roja) que no son sólo los del INDEC.

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* EVOLUCIÓN DEL SALARIO REAL EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

Pero gracias a que el kirchnerismo instaló el libre juego de las paritarias año a año y sin interrupciones, el asalariado pudo combatir el desgaste de su salario producido por la inflación para mantener o aumentar el poder adquisitivo de su sueldo. Veamos cómo evolucionó el salario real:

Y, como consecuencia del correcto y libre funcionamiento de las negociaciones paritarias todos los años desde 2003, la interacción de la inflación y los respectivos aumentos de salarios acordados por cada rama de la economía nacional, veamos cuál fue la resultante, cómo se comportó el salario real, en este caso con datos de gobiernos anteriores, lo que pone un excelente contexto para calificar esta década:



Parte 1º -La “Herencia K”:Memoria y Balance final 2003-2015.

Cómo se refleja este crecimiento del salario real en números concretos. Veamos este análisis pormenorizado:

(…) si además de los productos de la góndola se toma en consideración la evolución del salario (que es el precio de la mano de obra) se constata que el Gobierno dejará el 10 de diciembre mejores ingresos reales que en 2003, cuando arrancó este ciclo político. ¿Qué pasó con el precio de la gaseosa, la harina, los fideos, los pañales, el desodorante, el azúcar y los alquileres desde 2003? ¿Cómo evolucionaron el salario promedio, el salario mínimo, las jubilaciones y la recaudación del Estado nacional?

La comparación de precios entre los alimentos básicos se realizó en grandes cadenas de supermercados. Allí, el litro de leche entera en sachet La Serenísima pasó de 1,5 en 2003 a 13 pesos actualmente, un 767 por ciento, mientras que el paquete de fideos codito La Favorita de 500 gramos lo hizo de 1,4 a 8,7 pesos, un 525 por ciento. El paquete de un kilo de azúcar Ledesma subió de 1,5 a 12 pesos, 720 por ciento, y la mermelada Arcor de durazno de 454 gramos, de 2,8 a 25,5 pesos, un 800 por ciento. El kilo de harina Cañuelas pasó de 0,73 a 6,3 pesos (760 por ciento) y los pañales Huggies Natural Care de 20u, de 14,6 a 100 pesos (590 por ciento).

En tanto, la Coca-Cola de 1,5 lts. subió de 2,1 a 19 pesos, un 800 por ciento; la mayonesa Hellmann`s de 500 gramos avanzó de 4,5 a 33,1 pesos, un 630 por ciento; el desodorante AXE, de 4,9 a 30 pesos, un 512 por ciento. Otros precios: la nafta súper de YPF pasó de 1,85 pesos a 11,31 pesos, un 511 por ciento, mientras que el alquiler de un departamento de dos ambientes en Palermo lo hizo de 560 a 5500 pesos, 880 por ciento. El dólar oficial subió 176 por ciento, de 3,4 a 9,4 pesos, y el dólar “blue” cerró ayer en 15,9 pesos, una suba frente al valor de 2003 de 370 por ciento. Los datos de 2003 fueron recopilados en base a comprobantes de compra de ese momento, mediciones de precios de la Unión de Usuarios y Consumidores a cargo de Claudio Boada, fuentes periodísticas y oficiales.

La inflación acumulada desde 2003 según uno de los índices que calcula el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) que dirige el economista Andrés Asiain en base a las mediciones de los institutos provinciales de estadísticas es del 766 por ciento. Para Miguel Bein, el avance fue de 660 por ciento. El economista Daniel Schteingart utiliza Indec hasta 2007, luego siete provincias y desde 2012 IPC-Cuatro provincias (CABA, Tierra del Fuego, San Luis y Neuquén) y le da un 799 por ciento. Los bienes (especialmente los alimentos) subieron por encima de ese nivel mientras que los servicios públicos lo hicieron por debajo.

Durante el período en cuestión el índice de salarios del Indec subió 1070 por ciento, mientras que Schteingart calcula un 1350 por ciento de suba. La medición del Ministerio de Trabajo para los empleados registrados muestra un 1257 por ciento. La comparación con el avance de los precios refleja en todos los casos una mejora en términos reales. La jubilación mínima, en tanto, pasó de 220 a 3821 pesos, una suba del 1500 por ciento, en un contexto de sensible aumento en la cobertura previsional.

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