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Origen del Sistema Solar en las heridas de Ceres

La NASA publicó ayer las últimas fotografías obtenidas por la sonda «Dawn» en este objeto del cinturón de asteroides. Los científicos tratan de entender cómo evolucionó esta «roca» para entender cómo se formó el vecindario del Sol

Origen del Sistema Solar en las heridas de Ceres
Cráter Kupalo, en Ceres. Hay depósitos de sales y una superficie fundida en el impacto y luego solidificada – NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA

La NASA continúa tratando de «viajar al pasado» para entender qué ocurrió durante la formación del Sistema Solar. Una forma de hacerlo es enviar sondas espaciales a aquellos lugares que en teoría no han cambiado mucho desde entonces. Por ello, ha enviado sondas al cinturón de asteroides y al cinturón de Kuiper, dos regiones repletas de rocas y pequeños cuerpos que podrían ser los ladrillos básicos con los que se levantó el sistema estelar.

Este martes, la agencia espacial publicó los últimos detalles que se han obtenido en uno de esos lugares: el planeta enano Ceres, en pleno cinturón de asteroides (situado entre Marte y Júpiter). En esta ocasion, la NASA publicó detalladas fotografías obtenidas por la sonda espacial «Dawn» (amanecer) de uno de los cráteres del objeto, que recibe el nombre de Kupalo, en el que podían observarse zonas claras, que se cree que podrían corresponder a algún tipo de sal, y zonas lisas, quizás formadas por la fusión del terreno a causa del calor del impacto que originó el cráter. También se obtuvieron imágenes de una densa red de fracturas, de 126 kilómetros de longitud, esta vez en el cráter Dantu, que tiene características similares a las del cráter Tycho, en la Luna.

«Este cráter y sus recientes depósitos será un objetivo primordial para el equipo de la misión “Dawn”, a medida que sigue trazando su mapa de Ceres», dijo Paul Schenk, miembro del equipo de la misión y científico en el Instituto de Ciencia Planetaria.

Origen del Sistema Solar en las heridas de Ceres
Fracturas encontradas en el cráter Dantu, similares a algunas presentes en la Luna- NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA

Esta última pincelada del panorama global de Ceres se ha obtenido gracias al vuelo de la sonda «Dawn» a tan solo 385 kilómetros de la superficie del cuerpo, entre el 19 y el 23 de diciembre, y arroja luz sobre la naturaleza del objeto meses después de que se detectaran dos brillantes manchas sobre la superficie del planeta enano y florecieran todo tipo de especulaciones.

Gracias a esta sonda se descubrió que estas áreas brillantes suelen aparecer en cráteres de impacto y que probablemente están compuestas por sales de sulfatos de magnesio mezclados con agua.

Pero aún quedan muchos enigmas por resolver: «Ceres es un objeto muy interesante. Además de ser el mayor asteroide del cinturón principal (tiene un diámetro aproximado de 900 kilómetros, su superficie es como la de Argentina) es un planeta enano», explica Miquel Serra, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Huellas de agua en el Sistema Solar

Al margen de la peculiaridad del tamaño, para el astrónomo «lo más interesante de Ceres es que contiene agua». De hecho, dado que investigadores de la ESA y la Universidad de Florida descubrieron vapor de agua en la superfie de Ceres, Serra explica que ahora «”Dawn” intentará observar hielo de agua en la superficie del asteroide».

Así las cosas, si hasta el momento se ha detectado agua en el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko (por parte de la misión Rosetta) y, por supuesto, en el planeta Marte, ahora podría llegar el momento de encontrar agua en algo parecido a un asteroide gigantesco. Y esto podría ser muy importante porque ayudaría a apoyar la hipótesis de que el agua de la Tierra llegó a través de un gran bombardeo de asteroides.

Sea como sea, el viaje al pasado continúa. Los instrumentos de «Dawn» seguirán tratando de identificar la composición de la superficie de Ceres de entender cómo evolucionó. Y, más cerca de las afueras del Sistema Solar, su compañera «New Horizons» busca un objetivo similar: «Mientras “Dawn” tiene como principal objetivo estudiar los mayores asteroides del Cinturón Principal, Ceres y Vesta, “New Horizons” estudiará los mayores cuerpos helados más allá de la órbita de Neptuno -los llamados transneptunianos- empezando por Plutón».

Aunque aún no se ha averiguado cómo se formó el Sistema Solar, sí que ha habido repercusiones más sutiles, tal como explica Miquel Serra: «Mientras hace unos años se pensaba que había una línea roja entre asteroides y cuerpos helados -cometas entre ellos- con el descubrimiento de agua en Ceres la separación ya no está tan clara. Es posible que asteroides y cuerpos helados tengan un origen común con una evolución divergente posterior. Está claro que “Dawn” y “New Horizons” son misiones complementarias y que sus observaciones nos ayudarán a entender cómo se forma y evoluciona un sistema estelar».

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