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Odio la poesia (y a los poetas)

Odio la poesia (y a los poetas)

Odio la poesía y a los poetas.

Me joden sus aires superiores con esa mirada de “!hey! soy mejor que tú. Soy poeta”. Llevan esa vida miserable de alcohólicos, torneros-fresadores, taxistas y gilipollas como todo el mundo, pero en un momento plantan las gilipolleces en un papel que otros más decentes se atreven a callar y eso… eso.. les hace creerse especiales, sensibles, dioses tremendos. Panda de necios.

Odio la poesía y los libros de poesía.

Me jode cuando una mujer me pide que les recite un verso o que les lea un poema para acabar mirándome como si me hubiera convertido en un gatito de peluche. Se me baja la lívido a los pantalones cada vez que recito a Neruda. En el fondo de mi corazón he llegado a creer que cada verso del chileno ese de los huevos jode el esperma. No me extrañó que le saliera una hija subnormal.

Odio la poesía y sus estúpidos recitales.

Poetas que escuchan a poetas, que miran de soslayo, que se dan palmadas en la espalda, que nunca pagan una copa y que parecen todos unos muertos de hambre. Nunca cobran un duro y a todos parece irles jodidamente bien. Me joden, me joden y me joden que cuando más a gusto estoy, con mi tercera copa en la mano y mi sensación de “dios mio, ya no estoy aquí” me venga alguno, me abracé, saque del bolsillo de atrás un papel arrugado y me lea un poema, que no rima, que no veo, que no me dice nada… Prefiero antes un cincuentón borracho de bar a un puto poeta.

Odio la poesía y a las mujeres que les gustan los poetas.

Esas caras que ponen cuando oyen un verso. Parecen idas. Drogadas. Fumadas. Viven en ese mundo infantil de cuadernos rosas, pequeños ponis, príncipes azules y enanos de jardín. Cuando leen un poema… ¿como es posible poner una cara como esa? cada vez que veo a una recitar pienso que no ha tenido un orgasmo de los de gritar en la puta vida, por dios que alguien me diga ¿adonde miran?

Mierda, como odio la poesía…

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