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Nunca te dirá.

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La intensidad del amor por alguien es incuantificable y encuentra su principal medio de expresión a través de las acciones que parecen más rutinarias y sin embargo, se convierten en extraordinarias, impulsadas por una voluntad que no encuentra límite ni descanso para reafirmar cuánto es capaz de sentir. Puede que la historia más bella que jamás hayas protagonizado en realidad no sea más que un cuento insípido para quien amaste con locura.

Nunca te dirá.
A pesar del decadente abaratamiento de estas dos palabras en la actualidad, un “te amo” que surge en el momento más inesperado, con fuerza desde el fondo del corazón, como un bálsamo para la angustia de un sentimiento que domina y no cabe más en el pecho, siempre será distinto a aquél que se pronuncia sin convicción, por compromiso o mera costumbre.

Nunca te dirá.
Una visión romántica e idealizada del futuro a largo plazo es una declaración de amor implícita. Despeja todas las dudas sobre el momento de pareja actual y su posible categoría de fortuito y efímero, pues significa el triunfo de un sentimiento que domina a ambos, rompe con la incertidumbre de todo lo que pueda pasar —que pasa a segundo termino ante la grandeza de su relación— y asegura que sin importar todo lo demás, el amor habrá de mantenerse intacto hasta el final de los tiempos.

Nunca te dirá.
Lo peor de las promesas es el momento en que se estrellan con violencia contra la crudeza de la realidad, que desnuda su aura para encontrar que sólo fueron palabras vanas. Una sentencia tan drástica como ésta, más que una promesa que perdurará con el paso del tiempo, es una expresión que sintetiza un momento de plenitud, de amor mutuo y en el que sientes que sin importar nada más, no habrá algo en el mundo capaz de interponerse entre ambos.

Nunca te dirá.
El amor más intenso está lleno de estados de euforia que dilatan las pupilas, aceleran los latidos y producen un suspiro permanente que encuentra calma al lado del ser amado. Afirmar con certeza que esa persona es parte fundamental de que actualmente te sientas un privilegiado por todo lo que tienes, en especial por la fortuna de haberse conocido y lo perfecta que es su relación, es una confesión poco común que no se dice en cualquier relación, sólo en las que involucran un estado idílico que trastorna los sentidos y encuentra la máxima realización al lado del ser amado.

Nunca te dirá.
El clímax del amor sobrecoge cualquier expectativa o experiencia previa sobre el poder de un sentimiento. Una vez que alguien cae en sus redes y descubre que es correspondido, no hay fuerza en el mundo —al menos momentáneamente— capaz de someter a su voluntad, que le obliga a perder la cordura y vivir un éxtasis embriagado en el vaivén de una mirada y unos labios tibios que someten y juzgan, gobiernan y guían al delirante a la locura más dulce que jamás podrá experimentar.

Nunca te dirá.
Al final del día, a punto de la despedida, antes de marcharse a casa o durante una situación complicada, esta expresión se utiliza en un momento específico en donde la presencia de la persona amada se requiere con urgencia, no por necesidad, sino por amor más que por obligación, por voluntad y con el deseo inherente de alargar un final en una tarde lluviosa, un abrazo o una sesión de besos. Un “quédate a mi lado” no sólo pide compartir las siguientes horas, lleva oculta una proposición de vida.

Nunca te dirá.

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