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Nunca le preguntes “¿Y vos quién sos?” a un uruguayo

Nunca le preguntes

“Y vos quién sos?”, le dijo Posadas a Artigas una mañana en Las Piedras, y un rato después le tuvo que entregar la espada y admitir su derrota. Lo mismo le gritó un defensa del América de Cali a Diego Aguirre, casi sin tiempo de ver cómo éste se le colaba irremediablemente hacia el arco. A Waldemar Victorino en 1980 en Japón le gritaron algo similar pero su desconocimiento del idioma inglés no lo ayudó a entender qué significaba aquel “who are you?” en boca de un rival del Nothingham Forest. Por las dudas, Waldemar fue y casi volando la clavó contra el palo.

El “who are you?” ganaría fama en boca del Guasón. Y ya sabemos que siempre marchó con Batman. Algo parecido le dijeron los soldados norteamericanos a sus pares vietnamitas. Y lo mismo, pero en francés, dicen que dijo Napoleón una fría mañana en Waterloo. “Y vos quién sos?” le preguntaron los de Nacional y Peñarol a Luis Cubilla en el 76 antes de que el volante barrigudo se pusiera a Defensor al hombro y lo sacara campeón. Lo mismo se preguntaron unos ciclistas que vieron pasar a Milton Wynants como un rayo y casi enseguida subirse al podio y colgarse una medalla.

El “who are you?” también se escuchó en la Academia la noche que Drexler les peló el Oscar. “Y vos quién sos?” preguntó, estupefacto, Jules Rimet mientras Obdulio Varela le arrebataba la Copa del Mundo de las manos. Dicen que alguien alguna vez le hizo la misma pregunta a Luis Suarez. Y también a Zelmar Michelini, a Onetti, Benedetti, China Zorrilla, Sabat, Wilson, Francescoli, Deborah Rodriguez, Tarigo y Zitarrosa. También a miles de enfermeros, periodistas, carniceros, choferes, vendedores, policías, carteros y artesanos. Uruguayos todos que cada mañana se levantan sin chistar y salen a aguantar el mostrador. Y para quienes la soberbia de la pregunta – que se estrella contra nuestra mesocracia blindada – no hace más que despertar el enano pendenciero, compadrito y valiente que llevamos dentro.

Un “y vos quién sos?” lanzado a la cara de un uruguayo es el santo y seña que enciende una mezcla de garra charrúa con potrero, hacha, tiza y mostrador. Por suerte cada tanto alguien nos increpa con un desafiante “Y vos quién sos?”. Y nos obliga a demostrarle, a pura magia y rebeldía, por qué somos una tierra de campeones. Que nunca falten. Y vayan viniendo de a muchos. Salu!

Extraído de una cuenta anónima de Facebook.

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