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Nuevo teatro Argentino-Antes y después de “Psicoimpact”

Punto de partida de mi publicación es el artículo del diario Clarín, en el mismo se afirma que el Teatro Argentino es antes y después de la obra “Psicoimpact”, director y autor: Nicolás Francisco Herrero, desde mi punto de vista y la crítica especializada: obra emblemática del nuevo teatro Argentino.

Nuevo teatro Argentino-Antes y después de
Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero, directores y profesores de teatro, presentaron en el encuentro de escuelas de teatro, un trabajo de investigación, tema: -Teatro, nuevas formas y contenidos-.A continuación, algunos contenidos del trabajo citado, desde mi punto de vista.

Nuevo teatro Argentino-Antes y después de
Comienza con la expresión de Nicolás Francisco Herrero y Federico Herrero; hoy mas que nunca el actor debe comprender que su arte es ante todo social, actuación y compromiso con el particular y singular mundo que habitamos, un actor que además de su compromiso esté preparado profundamente para su tarea profesional en el terreno de la actuación.

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Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero, afirman: por supuesto que el arte del actor no se desenvuelve sin la técnica artística y es importante describir cómo se hace, importante para el profesional de la actuación y para el espectador, parte determinante del juego llamado teatro.

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Nicolás Francisco Herrero, completa el concepto anterior: pero no se debe creer que en el arte del actor y la actuación en sus distintos formatos, cine, teatro, televisión, por ser susceptible de ser descrito, se trata de algo que debe aprenderse y ejercitarse.

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Ni siquiera el aprendizaje de la dicción -tan necesario para la mayoría de nuestros actores- puede hacerse con absoluta frialdad, como algo mecánico.

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La palabra es acción, el actor debe aprender, por ejemplo, a hablar con claridad; pero eso no es sólo un problema de consonantes y vocales; la claridad depende, fundamentalmente, del sentido activo de las palabras.

Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero afirman: en un arte actual del la actuación, los actores deben tomar posición respecto a sus personajes, a tal punto que el personaje se convierte en un rol del actor

El verdadero arte dramático se profundiza ante el tema. Si al mismo tiempo que aprende a articular no aprende a extraer el sentido de sus parlamentos, pronunciará las palabras mecánicamente y destruirá el sentido de las frases que pronuncia.Y en cuanto a la claridad, existen diferencias y gradaciones de todo tipo. Por eso, el actor debe cuidar de que su idioma se mantenga flexible, adaptable.

No debe dejar de pensar en el verdadero idioma de los hombres.

Después está el problema del dialecto. También en ese aspecto es preciso vincular lo técnico con lo general. Nuestra dicción teatral se ajusta al ser culto, pero con el correr del tiempo se ha ido haciendo muy amanerada y rígida; se ha convertido en una especie, que no es tan flexible como el idioma culto cotidiano. Pero ese lenguaje debe ser capaz de evolucionar, debe ser variado y vivo.

El actor debe aprender a medir su voz, trabajar el tono medio. Sin embargo, debe estar en condiciones de mostrar a un hombre que, dominado por la pasión, habla con voz enronquecida o grita. Sus ejercicios tienen, pues, mucho de actuación. Pero esa actuación se hará formalista, vacía, exterior, mecánica, si en el curso de su formación artística el actor olvida -aunque más no sea por un instante- que su misión es representar a gente viva.

Por supuesto que en el escenario de un teatro realista deben aparecer seres vivos, completos, contradictorios, con todas sus pasiones, con todas sus expresiones y acciones espontáneas.

El actor debe que ser capaz de crear esos personajes.

En el futuro del arte de la actuación, la posición del actor también variará y se adaptará a la nueva forma de producción, muchos de sus recursos artísticos perdurarán, otros serán reemplazados y el objetivo de su actuación se ampliará notablemente.

Eso da lugar a que el espectador se limite a aceptarlo tal cual es y entonces se produce una relación vacía con el espectador, que alcanzó su punto culminante en el naturalismo.

Nosotros, que nos empeñamos en modificar la naturaleza humana en la misma medida en que se está modificando al resto de la naturaleza, tenemos que encontrar la manera de mostrar al

hombre desde un punto de vista social.

Para eso, el actor debe modificar fundamentalmente su enfoque, porque el arte dramático, el actor debe tomar posición, mental , respecto a su personaje y a su escena. Hoy mas que nunca se hace necesaria la presencia de un actor social.En el arte no puede haber nada frío ni mecánico y esta nueva actitud es de naturaleza artística.

Nicolás Francisco Herrero, afirma: la posición del actor también variará y se adaptará a la nueva forma de producción, muchos de sus recursos artísticos perdurarán, otros serán reemplazados y el objetivo de su actuación se ampliará notablemente, pero no cambiará del todo.

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