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Nuestro nivel de felicidad.

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Nuestra relación con la felicidad va cambiando a lo largo de la vida. Cuando somos pequeños, nuestro nivel de felicidad probablemente dependerá de la relación que tengamos con nuestros amigos. En cambio, cuando crecemos, este empieza a estar más supeditado a nuestras aspiraciones.

Nuestro nivel de felicidad.
Nuestras responsabilidades cambian, se incrementan, lo que aumentará la probabilidad de sentirnos frustrados, así como el estrés y la ansiedad cuando nuestro trabajo o la remuneración no son de nuestro agrado. Pero, esta es una visión general, ya que para algunas personas el nivel de felicidad dependerá de otro tipo de situaciones.

Un ejemplo serían las personas cuya necesidad por tener una pareja está por encima de todo. Si no lo consiguen o si la relación va mal, su felicidad se verá mermada. Así, cuando nuestra felicidad está ligada simplemente al cumplimiento de un deseo es más fácil que suframos.

Nuestro nivel de felicidad.
“La felicidad no consiste en vivir bien y tener un excelente nivel de vida, sino en saber vivir. Es frecuente captar esto cuando la vida se acaba”

Pero, qué es lo que influye en tu nivel de felicidad?, ¿a qué le das más importancia en la etapa de tu vida en la que te encuentras ahora? Hoy descubriremos 5 factores que nos influyen poderosamente, aunque es necesario mencionar que no siempre se dan todos a la vez, sino que a veces, dependiendo del momento, uno adquiere más importancia que los otros.

Nuestro nivel de felicidad.
Seguramente estabas pensando en factores externos que pueden influir en ti, pero los más serios y menos evidentes suceden dentro de ti. Tu actitud ante la vida y cómo afrontas los problemas pueden influir en tu nivel de felicidad.

Imagina que eres una persona que siempre culpabiliza a los demás de sus problemas. Al final, creerás que el mundo está en tu contra y esto no te hará, precisamente, estar muy alegre. Es importante que adquieras el hábito de ser responsable de los actos que haces.

Nuestro nivel de felicidad.
¿Podemos cambiar nuestra forma de ser? Por supuesto que sí. Cultivando la amabilidad, la paciencia, descubriendo en nosotros qué problemas debemos solucionar… Podemos encontrarnos mejor si empezamos a tener un buen trato con nosotros mismos y con los demás.

Aunque no lo creas, el lugar en el que vives influye de forma importante en tu estado de ánimo. El lugar perfecto, el que te hará feliz, es aquel que cumple con tus expectativas y que te transmite vibraciones y emociones positivas.
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Si has tenido unos padres muy exigentes o has pasado por una infancia un poco complicada, tal vez desarrolles actitudes perfeccionistas. De esta manera, traspasada una línea, sufrirás más cuanto más perfeccionistas seas, llegando a sentir verdadera angustia por una coma que no has puesto en un texto, por una pequeña arruga en la camisa que has llegado a planchar o porque hoy has llegado un minuto tarde.

Nuestro nivel de felicidad.
Nadie puede ser perfecto, es más, las personas perfectas casi siempre están tristes, frustradas y estresadas. Saben que no pueden superar las expectativas que se ponen porque, aunque no quieran creerlo, no son realistas.

Para que tu nivel de felicidad sea satisfactorio debes ajustar tu nivel de exigencia de forma que sea equilibrado. Cuando lo reduzcas serás consciente de que puedes apreciar los detalles más sencillos, esos que antes no valorabas.

Nuestro nivel de felicidad.
La posición que ocupas dentro de un grupo social afecta de manera importante a tu autoestima. Por eso, no es lo mismo estar casado que divorciado, al igual que es muy diferente tener muchos amigos que pocos, aunque esto dependa mucho del punto de vista.

Si cultivamos relaciones sanas nuestro nivel de felicidad será mucho mayor. Lamentablemente, son muchas las veces en las que tenemos que lidiar con personas tóxicas o con situaciones que no nos agradan. Un ejemplo sería el anterior: un divorcio.

Nuestro nivel de felicidad.
Como seres sociables que somos, las relaciones tienen una importancia vital para nosotros. Por eso, influyen tanto en nuestro nivel de felicidad, ya que sin poderlo evitarlo experimentaremos las decepciones, mentiras, abandonos…

Tus pensamientos siempre van a determinar tu realidad. Por eso, aunque tengas un trabajo y un sueldo precarios, aunque tus relaciones no estén en su mejor momento, lo que verdaderamente va a influir es tu forma de afrontar todas estas situaciones.

Nuestro nivel de felicidad.
Como bien decíamos al principio, en ciertas etapas de la vida quizás el trabajo y el dinero cobren mucha importancia. ¿Qué ocurre si no es todo lo satisfactorio que pensábamos? Abandonarse a la negatividad será la peor semilla para la negatividad.

Tú eliges si quieres ser optimista o negativo. Bien es cierto que ser optimista cuesta, aunque resulte contradictorio. ¿Por qué lo positivo siempre nos resulta más difícil? Porque siempre es más fácil quejarse, enojarse, que hacer todo lo contrario.

Uno aprende a ser feliz cuando comprende que estar triste es perder el tiempo.

Nuestro nivel de felicidad.
Recoge ese último factor que influye en tu nivel de felicidad, los pensamientos, y utilízalo a tu favor. ¿No te gusta una situación? ¿Crees que el mundo está en tu contra? ¿Odias el lugar en el que vives? Si mantienes una actitud positiva y cultivas la paciencia conseguirás cambiar todas esas situaciones que ahora están influyendo negativamente en tu nivel de felicidad.

Nuestro nivel de felicidad.

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