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Nuestras Ballenas Francas, en Peligro nuevamente…

Si bien las ballenas francas australes, se encuentran a salvo del arpón de los balleneros, existen otras amenazas que atentan sobre la población de esta especie en Península Valdés…

ICB, 1 de diciembre de 2015 – Científicos del Instituto de Conservación de Ballenas, del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral y de la Universidad de Utah publican el primer estudio que reporta el aumento en la intensidad de las heridas producidas por las gaviotas cocineras sobre las ballenas francas durante cuatro décadas ininterrumpidas de estudio en Península Valdés.

En la década del ’70, se realizaron las primeras observaciones de gaviotas cocineras (Larus dominicanus) “picoteando” ocasionalmente el lomo de ballenas francas vivas (Eubalaena australis) en Península Valdés (Cummings 1972), único lugar en el mundo donde se ha observado este comportamiento de manera continua. Ya para las décadas del ’80 y el ’90 había aumentado significativamente la frecuencia de ataques de gaviotas para alimentarse de piel y grasa de ballenas vivas y causándoles lesiones, siendo las madres y sus crías los principales blancos de estos ataques (Thomas 1988, Rowntree et al. 1998).



La Comisión Ballenera Internacional ha propuesto al ataque de gaviotas como un factor que potencialmente podría contribuir a la alta tasa de mortalidad de ballenatos registrada desde 2003 en Valdés (IWC 2011, Thomas et al. 2013).

A pesar de que numerosas investigaciones se han centrado en estudiar esta problemática, hasta la fecha no se había medido la intensidad (número y tamaño) de estas lesiones en madres y crías para realizar comparaciones a lo largo de las cuatro décadas de estudio de las ballenas de Península Valdés.

Nuestras Ballenas Francas, en Peligro nuevamente...

Científicos del Instituto de Conservación de Ballenas, del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral y de la Universidad de Utah han publicado recientemente un artículo en PLoS ONE analizando la presencia, número y área del lomo afectada por lesiones utilizando fotografías aéreas de más de 2500 madres y crías vivas fotografiadas entre 1974 y 2011 y fotografías de casi 200 ballenatos muertos fotografiados entre 2003 y 2011 (Marón et al. 2015).

Los principales resultados de este estudio demuestran que el porcentaje de madres y crías con lesiones se incrementó de un 2% en la década del 70 a un 99% en la década del 2000.

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Madres y crías presentaban aproximadamente de una a cinco lesiones en las décadas del 80 y 90, pero este número aumentó solamente en las crías en la década del 2000, llegando a un promedio de nueve lesiones por ballenato, mientras que en sus madres la media se mantuvo estable. En los ballenatos muertos, el número y tamaño de lesiones aumentó con la longitud (y por consiguiente con su edad) de los ballenatos, indicando que acumulan lesiones a medida que transcurre su estadía en Valdés, durante la temporada de cría.

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Tanto madres y crías vivas como ballenatos muertos presentaron mayor número de lesiones y cubriendo una mayor área del lomo en el Golfo Nuevo, el sitio donde se documenta la mayor frecuencia de ataques, en comparación con el Golfo San José (Sironi y Rowntree 2014).

El considerable aumento de la intensidad de lesiones en los ballenatos en los años 2000 en contraste con sus madres indicaría que las hembras reproductivas han aprendido a defenderse de los ataques de gaviotas (adoptando posturas de reposo como la llamada postura de “galeón”, con el lomo arqueado y sumergido bajo el agua), mientras que las crías se han convertido en el principal blanco de estos ataques.

Este estudio también confirma que los ataques efectivamente se iniciaron en los años 70 y que mientras que en esa época era una excepción encontrar madres y crías con lesiones, ahora es una regla.

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La intensificación en las lesiones de las crías en la década del 2000 coincide con el aumento en la tasa de mortalidad de ballenatos muertos en Valdés para la misma década. Sin embargo, este estudio no pudo demostrar que la intensidad de lesiones aumentaba en los años de mayor mortalidad de ballenatos y disminuía en los años con menor número de crías muertas.

Para arribar a conclusiones más contundentes sobre este tema es necesario continuar las investigaciones sobre las ballenas francas que mueren en Valdés y seguir monitoreando la población a través de fotografías aéreas.

Este es el primer estudio en reportar el aumento en la intensidad de las heridas producidas por las gaviotas cocineras sobre las ballenas francas durante cuatro décadas ininterrumpidas de estudio en Península Valdés.

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Resumen Taringuero Nivel 5:

Las gaviotas cocineras se morfan a las ballenas en vida. Las ballenas mueren por las heridas ya que se infectan.

Nuestras Ballenas Francas, en Peligro nuevamente...

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