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No vaya a ser cosa que ahora lo extrañen

No vaya a ser cosa que ahora lo extrañen
No vaya a ser cosa que ahora lo extrañen

En el marco de la variada colección de especímenes que habitan el singular y absurdo fútbol argentino, los que le cuentan las costillas a Lionel Messi en la Selección -y se las seguirán contando hasta tanto no gane él solo un Mundial- no bajan la guardia, no decaen en su afán de encontrarle un defecto acá y otro más allá, no le perdonan que no la descosa o que no meta goles en cada final que juegue, no cesan en trazar la estéril comparación con Diego Maradona para que el veredicto lo arroje perdedor. A esta altura de la soirée, con lo que Messi representa para el mundo del fútbol -no sólo para Argentina-, nada los detiene ni los pone colorados. Al contrario: se agrandan para pararse con más fuerzas sobre sus consideraciones (siempre exitistas, por supuesto). Si el genio no aparece, como no apareció el día de la definición de la Copa América ante Chile; o si falla, como falló la tarde carioca frente a Alemania, cuando el anhelo mayúsculo de la Copa del Mundo se evaporó como arena entre los dedos, los implacables censores redoblan sus mandobles. “¿No ves? Siempre lo mismo; siempre le faltan cinco para el peso”, se ufanan. Y la vieja -e insufrible- muletilla que mantiene vigencia en sus labios: “Qué me importa que la rompa en el Barcelona, ¿por qué no la rompe en las finales con la Selección?”.

¿Y ahora qué? Ahora se lesionó feamente. Ahora estará un par de meses parado. Ahora se perderá los cuatro primeros compromisos de las Eliminatorias (Ecuador, Paraguay, Brasil y Colombia). Ahora, Gerardo Martino tendrá que construir una ingeniería especial para tratar de que su ausencia se note lo menos posible (aunque nada ni nadie lo hará olvidar, convengamos). Ahora, sus compañeros deberán absorber todas las presiones que absorbe Messi. Ahora, también, la Selección tendrá que aprender a jugar sin él: cuando fulano o zutano levanten la cabeza, cuando la pelota les queme en los pies, cuando se la quieran sacar de encima cuanto antes, ya no lo verán delante de sus ojos para apoyarse en esa zurda que escribió -y escribe- una nueva historia del fútbol.

Ahora, no vaya a ser cosa que sus acusadores empiecen a extrañarlo…

EL FUTBOL SIN VOS NO ES FUTBOL MESSI, RECUPERATE PRONTO PULGA.

No vaya a ser cosa que ahora lo extrañen

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