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No quiero engordar

No quiero engordar

Actualmente la mayor parte de nuestra sociedad sufre de sobrepeso, como consecuencia de realizar una alimentación inadecuada, comer más de lo necesario y llevar una vida sedentaria.

En 2004 la OMS declaró la obesidad como una epidemia mundial del siglo XXI. En el congreso mundial de la salud vinieron a subrayar que los dos grandes problemas que afronta la humanidad hoy son la obesidad y la malnutrición.

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La obesidad está favorecida por alimentos y bebidas que propician una mala calidad de la salud. Si no se ofrecen mejores soluciones que las mostradas hasta ahora, ni se avanza en la vía educativa, las llamadas sociedades del bienestar pueden convertirse en una paradoja de su propio nombre.

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Desde la prehistoria hasta desaparecer los dinosaurios, los mamíferos evolucionaron y dieron lugar diferentes especies de animales, entre ellos el Australophitecus afarensis, que su dieta era herbívora, frutos, secos, raíces…Pasan los años, siglos , milenios y las familias evolucionan y se multiplican.

Las sucesivas especies de primates ya eran bípedos y eran también carnívoros y carroñeros.

Con la llegada del Homo Neanderthalis en Europa y parte de Asia los adultos podían pesar alrededor de 90Kg, no por gula ni falta de ejercicio, tenían que hacer reserva para la escasez y adelgazar 30 o 40Kg sin fenecer, no solían pasar los 25 años de vida.

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Con la desaparición de los Neanderthalis evolucionó el Homo Sapiens que sobrevivió para dar lugar a la actual especie humana, cuya forma de vida era cazar animales y recolectar vegetales.

Eaton y Konner, dos estudiosos de la dieta del paleolítico, señalan que las calorías en ese tiempo provenían el 41% de los carbohidratos, el 37% de las proteinas y el 22% de las grasas.

Según estos datos las proteinas jugaban un papel importante en la dieta alimenticia, la carne de los animales en ese tiempo tenían menos grasa que la de los animales que con posterioridad fueron domesticos; por ello el contenido de grasa en la dieta estaba bien equilibrado. La esperanza de vida en el paleolítico superior se situaba en 33 años de vida.

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Con el descubrimiento del fuego y la agricultura comienza el Neolítico, esto sucede en oriente próximo, en la llamada Mesopotamia, el hombre se vuelve sedentario, dedicándose a sus labores y no precisamente en el sentido que le damos actualmente de sentarse delante de la tele o del ordenador. La esperanza de vida en el Neolítico era de tan solo 20 años.

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En las antiguas civilizaciones como los egipcios solían comer dos veces al día, no solían alcanzar los 30 años, ni siendo Faraones, aunque algunos de estos, a diferencia del resto de los mortales, un día se acostaron vivos y miles de años después les levantaron muertos.

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Los griegos hacían tres comidas al día, desayuno, comida y cena. Podemos decir que nos encontramos en los orígenes de la dieta mediterránea, cuyos beneficios para la salud han sido demostrados en el transcurso del tiempo.

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Hipócrates de Cos(siglo V a.c)

Que tu alimentación sea tu medicina y tu medicina tu alimento

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En el Imperio Romano, la mayoría de los ciudadanos vivían bajo la constante amenaza del hambre, en cambio los de clase alta solían hacer 3 o 4 comidas al día con gran aporte calórico. En el Imperio Romano prevalecían los altos índices de mortalidad infantil, los hombres por las guerras, mujeres en los partos, enfermedades infecciosas… la esperanza de vida era de 28 años.

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En la Edad Media la población tenían bastante recursos de vegetales y animales, lo que permitió que la alimentación estuviese bastante equilibrada. No parece que se diesen enfermedades carenciales o malnutrición, como en cambio se van a dar en los siglos siguientes, la esperanza de vida era de 40 años, pero en los próximos siglos descendería.

En la Edad Moderna que abarca los siglos XV y XVIII, aunque de moderna aún tenían poco, no hay apenas conocimiento científico sobre alimentación y nutrición, poco se sabía, aunquer algo se intuía.

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Cervantes

Cervantes pone en boca del hidalgo Don Quijote sensatos consejos que intercala con su brotes de locura, entre los que dirige a Sancho Panza;

Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago

Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra

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En la Edad Contemporánea que abarca desde el siglo XVIII hasta la actualidad, el periodo demográfico es enorme. El desarrollo científico e industrial vino a favorecer entre otras cuestiones, la producción de alimentos a gran escala, con una mayor duración y a un precio más asequible.

Con la revolución industrial muchos productos alimenticios dejaron de elaborarse artesanalmente para empezar a producirse industrialmente en gran cantidad. En la segunda mitad del siglo XX permite que la alimentación de la población mejore progresivamente.

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La ingesta calórica sigue siendo excesiva, dado que la obesidad y el sobrepeso han continuado su avance imparable en todas las clases sociales y más aún en los niveles socioculturales bajos.

Actualmente el sobrepeso afecta al 37% de la población y la obesidad al 17%, es decir más de la mitad de la población adulta tiene exceso de peso 54%. Los índices de obesidad varían en la edad.

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En el cambio del modelo alimenticio están los productos procesados industrialmente con más calorías, por exceso de grasas, azucares y aditivos.

Los cambios alimenticios se atribuyen a comer fuera de casa, se sala las comidas en exceso, más aceite de la cuenta en elaborar las comidas. Se sustituyen ingredientes frescos por preelaborados y se sustituyen salsas tradicionales por otras menos saludables como mayonesa, alioli, nata, ketchup…

El sobrepeso es la consecuencia de comer mucho y gastar poco, no se refiere a lo económico, sino al hecho de no utilizar las calorías ingeridas, por lo que el organismo almacena el exceso en forma de grasa corporal. El sobrepeso y la obesidad predisponen a padecer múltiples enfermedades cardiovasculares, respiratorias, gastrointestinales, renales, genitourinarias, óseas, cutáneas, endocrinas (afectando a la reproducción), diabetes melitus tipo 2, gota y cáncer.


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Las calorías se queman durante la actividad física son limitadas, por lo que se da a entender que si caminas o haces ejercicio diariamente no tienes barra libre:

-Si tienes una actividad deportiva de mediana intensidad durante media hora, podrás gastar del orden de 150-200 Kilocalorías.

-Si caminas media hora recorriendo 2Km, podrás gastar entorno a 100 Kilocalorías.

-Si permaneces ese mismo tiempo tumbado o sentado, viendo la tele o charlando, gastarás solo 30-40 Kilocalorías.

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El objetivo es mantener un peso normal a lo largo de la vida y alcanzar la longevidad con una buena calidad de vida. Para conseguir el propósito tenemos que interiorizar 4 ideas, sin tener que renunciar por ello al placer de la buena mesa:

1-Mas alimentos vegetales y menos animales, inclinar el consumo hacia los alimentos del campo, tales como hortalizas.

2-Ajustar el balance energético. “Tanto gasto, tanto como” lo que permite mantener el peso y el perímetro de cintura en cifras normales.

3-Más agua y menos sal, para mantener hidratado el organismo y evitar la retención de líquidos y la hipertensión.

4-Distribuir las comidas a lo largo del día, evitando comidas copiosas, y comer con tranquilidad, masticando muy bien.

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No se debe realizar una dieta temporal y luego volver a la alimentación habitual que se venía realizando anteriormente; hay que modificar los malos hábitos alimenticios de por vida.

Por diversos motivos no resultan seguras ni fiables muchas de las webs que ofrecen dietas para perder peso, tal y como se desprenden en un estudio que analiza 10 portales webs que ofrecen dietas on line.

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Debemos leer la información del etiquetado de los productos alimenticios, no es una información nutricional, sin embargo es interesante consultarla para vislumbrar la calidad del producto, si tiene, grasas, azúcares, aditivos…La lista de ingredientes nos proporciona una primera aproximación de la composición del producto.

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De la forma de alimentarnos va a depender en buena medida nuestra calidad y años de vida, por lo que toda persona inteligente puede entender que no es una cuestión banal que merezca ser dirigida por el desconocimiento, la publicidad, el consejo de la vecina, el del cocinero famoso o por el que cree saber pero no tiene formación para ello.

El objetivo es vivir mayor tiempo posible y lo mejor posible, pero que nadie piense que es necesario ser rico, pues no siempre estos gozan de la mejor salud. La caja de caudales la tenemos en el cerebro, donde reside la inteligencia, el conocimiento y la voluntad. Nos enfrentamos a una desmesurada oferta alimentaria y a un continuo bombardeo publicitario, lo que nos ayuden a elegir y comer con conocimiento y criterio para prevenir las numerosas enfermedades que aparecen cuando se como en exceso o se nutre desequilibradamente al organismo.

Se puede sintetizar su contenido en dos sencillas ecuaciones:

+HORTALIZAS+FRUTAS+LEGUMINOSAS+ALIMENTOS INTEGRALES+SEMILLAS+FRUTOS SECOS+EJERCICIO-ALIMENTOS CON GRASAS-AZUCARES-SAL=SALUD

INGESTA ENERGETICA=GASTO ENERGETICO

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Miguel de Unamuno

Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo de algo no procuran la transmisión de sus conocimientos

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nutricion

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