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Ni amarilla ni roja, al que cometa una falta le pego un tiro

Para un árbitro en Brasil la tarjeta roja no es suficiente, así que empleó un método “un poquito” más drástico para controlar a los futbolistas y desenfundó su pistola. Sí, leíste bien, a punta de pistola el silbante Gabriel Murta encaró las reclamaciones de los jugadores.

Ni amarilla ni roja, al que cometa una falta le pego un tiro

La increíble escena sucedió en una liga amateur de Belo Horizonte, durante el juego entre Brumadinho y Amantes da Bola. Después de que un miembro de Amantes da Bola fue amonestado, integrantes de la banca saltaron al terreno de juego iracundos por la decisión, así que el nazareno decidió defenderse de esa forma.

Murta ha declarado que tomó esa decisión de ir hasta el vestuario a buscar su arma, porque los futbolistas lo rodearon, lo amenazaron e incluso llegaron a pegarle.

No es casualidad que este juez esté armado, pues además es policía. Lo que sí es sorprendente, es que entre con la pistola a la cancha.

Ni amarilla ni roja, al que cometa una falta le pego un tiro

ABC reportó que el jefe de los árbitros de la liga, Giulinano Bozzano, minimizó la situación: “Lo que ha pasado, obviamente, no es algo normal, pero no quiero apresurar nada. En ese momento tomó su arma porque quiso controlar la situación”.

No es la primera vez que la relación entre árbitro y jugadores amateurs llega a los extremos. En 2013 en el estado de Maranhão, Brasil, un árbitro apuñaló en una discusión a un futbolista y luego fue descuartizado por los hinchas.

En Detroit, también en una liga recreativa, Bassel Saad de 37 años golpeó al árbitro John Bieniewicz por un conflicto deportivo y lo mató involuntariamente. Fue condenado a ocho años de prisión a inicios de 2015.

Ni amarilla ni roja, al que cometa una falta le pego un tiro

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