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Nacional mantiene la costumbre d arruinarle la vidaa Peñarol

Le ganó 3-1, se metió en la final de la Copa de Verano y sigue de racha en clásicos: lleva 8 sin perder.

Nacional mantiene la costumbre d arruinarle la vidaa Peñarol

Se ha hecho costumbre que Nacional termine el clásico con una sonrisa de oreja a oreja. El desenlace del disputado anoche se apegó al libreto que se viene repitiendo en los últimos tiempos (los albos llevan una racha de ocho sin perder, la última derrota en tiempo reglamentario fue en abril de 2014) gracias a los goles de Sebastián Fernández, Nicolás López y Santiago Romero, frecuente verdugo aurinegro.

Ahora, los tricolores enfrentarán mañana a las 22.15 horas a Palmeiras por la final de la Copa de Verano, duelo que se repetirá en la fase de grupos de la Copa Libertadores. Los perdedores deberán conformarse con el partido por el tercer puesto ante Libertad.

Empate mentiroso

Solo durante el inicio, en que las piernas fuertes y la falta de ideas impusieron el ritmo, la paridad se impuso en el Estadio Centenario. Pero su reinado fue efímero, ya que no le tomó demasiado tiempo a Nacional demostrar su superioridad.

Con Gonzalo Porras y Santiago Romero como amos del mediocampo, donde cerraban el paso de los rivales y avanzaban aparentemente sin oposición alguna, los tricolores comenzaron a inclinar la cancha. Nacional tocaba con criterio, rondando el área y esperando que un hueco le permitiera hacer daño.

El equipo de Gustavo Munúa martillaba paciente el muro-que había empezado a tambalearse cuando Gastón Guruceaga tapó, a los 7’, un potente pero centrado remate de Leandro Barcia-, que parecía dispuesto a ceder en cualquier momento.

Si no se derrumbó entonces fue precisamente gracias al arquero artíguense, que por lejos fue el mejor jugador mirasol del primer tiempo. Su intervención más destacada se produjo a los 26’, cuando extirpó el peligro a dos remates consecutivos, que nacieron de los pies de Barcia y Kevin Ramírez.

Pero las minas puestas a lo largo del capítulo inicial explotaron a los 40’, cuando un rastrero remate de Sebastián Fernández se metió cerca del palo para ponerle un manto de justicia al trámite.

Peñarol había jugado un primer tiempo nefasto, con posesiones menos duraderas que un pestañeo y sin mostrar una idea. La única chance que tuvo fue cuando agonizaba el capítulo, cuando un centro desde la banda de Nicolás Albarracín se estrelló en Jorge Fucile y fue a parar la red.

El 1-1 con que murió la primera parte fue tremendamente mentiroso, pero planteó un escenario perfecto para un complemento emocionante.

Siempre el “Colo”

Los planeas del “Profesor” se hicieron trizas en un santiamén. Había mandado a “Maxi” Rodríguez y Marcelo Zalayeta para cambiarle la cara a su equipo, pero la expulsión de Emilio Mac Eachen (bien decretada por una falta sobre “Papelito” que le valió la segunda amarilla) lo cambió todo. Debió sacrificar a Rodrigo Viega para meter a Carlos Valdez, lo que llevó a un retraso del equipo por necesidad.

A Nacional no se le hizo tan fácil reflejar su ventaja numérica, pero allí estaba Romero para darle la ventaja y alimentar el amor que le profesan los hinchas albos. Con un bombazo desde muy lejos, el “Colo” puso el 2-1 mediante un golazo memorable a los 67’.

Como para sepultar definitivamente la ilusión mirasol, el recién ingresado “Diente” López hizo alarde de su velocidad antes de meter un zurdazo que se coló contra el primer palo.

Los tricolores fueron netamente superiores y se llevaron una merecida victoria, que fue además la primera en clásicos para Gustavo Munúa desde que se instaló en el banquillo.

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